Córdoba aporta un nuevo sacerdote a Picota


El hasta la fecha profesor de Antropología Filosófica y párroco de Nuestra Señora de la Esperanza, Francisco Granados, regresa, por segunda vez, a la misión

La Diócesis de Córdoba aporta un nuevo sacerdote a Picota. Se trata del hasta la fecha profesor de Antropología Filosófica y párroco de Nuestra Señora de la Esperanza, Francisco Granados. Éste regresa, por segunda vez, a la misión ad gentes de la que ya formó parte entre los años 2010 y 2012.

Miembros de la comunidad parroquial de Picota./Foto: LVC
Miembros de la comunidad parroquial de Picota./Foto: LVC

La llegada de Granados a la prelatura de Moyabamba (Perú) se produce tras la conclusión del periodo de cuatro años, en los que ha permanecido en la misma el padre Leopoldo Rivero. El mismo llegó a Picota en noviembre del 2012. Rivero, después de realizar una intensa tarea en esta parroquia de la selva amazónica peruana, pasa a incorporarse a la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza de Córdoba.
La apuesta de la Diócesis de Córdoba por la misión en Picota comenzaba en 2010, cuando,tras cuarenta años sin sacerdotes católicos, se iniciaba una labor que ha dado frutos tangibles, durante estos seis años. La incorporación de Francisco Granados abunda en este sentido, puesto que ya formó parte de la misma y cuenta tanto con experiencia como con una amplia formación teológica. Natural de la localidad de Benamejí, es ordenado sacerdote el 31 de diciembre del año 2000. Su primer destino fue ampliar estudios en Roma, donde completó la licenciatura en Filosofía en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. En el año 2003 es enviado como director espiritual al Seminario Menor de San Pelagio, mientras que, en 2004, ostenta la responsabilidad de ser viceconsiliario diocesano del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Córdoba, del que es consiliario entre 2006 y 2010, En 2005, asume el cargo de profesor de disciplinas filosóficas en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas beata Victoria Diez, donde retoma su labor, tras regresar de Picota, donde completó dos años de misión, entre 2010 y 2012.
Los responsables de la parroquia peruana han querido agradecer la inestimable labor desempeñada por el padre Leopoldo Rivero, así como han dado una calurosa bienvenida a Francisco Granados, con quien ya compartieron el principio de esta apasionante andadura que, seis años después, está dejando grandes resultados.

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