Claves para entender el pleno de la carrera oficial


La sesión tiene dos posibles votaciones, tanto para valorar si se quiere el traslado como para elegir, en el caso del cambio, entre los dos modelos que han resultado de las reuniones previas

La sede de la Agrupación de Cofradías de Isaac Peral acoge el martes 18 de octubre un pleno trascendental, en el que se someterá a aprobación el traslado de la carrera oficial. Las claves para realizar este cambio son diversas y, entre ellas, destaca el hecho de que la sesión tendrá dos posibles votaciones, tanto para valorar si se quiere el traslado como para elegir, en el caso de que se opte por el cambio, entre los dos modelos que han resultado de las reuniones previas.
Así las cosas, la sesión extraordinaria, que reunirá en pleno a las hermandades de penitencia, comenzará sus puntos fundamentales con una primera votación. En la misma, las corporaciones penitenciales habrán de decidir si desean el cambio de itinerario. Una cuestión que, a priori, no debería resultar un escollo, si bien, tanto en las sesiones de trabajo, desarrolladas durante este último mes, como en las declaraciones que se han ido sucediendo, una corriente de hermanos mayores ha venido apostando por que el traslado se posponga a 2018. Esta primera clave no es baladí puesto que, en el plazo de tres semanas santas habría otros tantos modelos distintos. De la pasada es reciente el recuerdo de cofradías que, por primera vez, realizaron estación de penitencia en la Catedral, sumándose a la totalidad de las hermandades. La de 2017, en cambio, retomaría el modelo de 2015, con un grupo de corporaciones, a la que se sumaría alguna, con sus cortejos en el primer templo diocesano y la carrera oficial en el eje Claudio Marcelo-Tendillas como telón de fondo. Finalmente, si se produjeran las circunstancias adecuadas, en 2018 la carrera oficial se situaría en el entorno del templo mayor, con o sin segunda puerta porque, a día de hoy, dicho extremo no es aun oficial por todas las partes del complejo proceso.

Carrera Oficial (pleno)
Jesús Nazareno, ante el arco de las Bendiciones. /Foto: LVC

En el supuesto de que la primera votación resultara desfavorable, el pleno se desdeciría de la posición manifestada en 2014. En aquella ocasión, el voto al traslado, o al inicio de sus trámites con la segunda puerta de nuevo en el horizonte, fue favorable por un amplio margen. A ello hay que sumar el hecho de que las consecuencias de un resultado negativo podrían llegar a suponer una parálisis del proceso de cambio, en un momento que se ha reiterado como decisorio y ante el que algunas voces, que estarán presentes en la asamblea, han llegado a dejar entrever la conveniencia de que la resolución se valore, no por la mitad más uno de los votos, sino por una mayoría “cualificada”.
La llegada a la segunda votación, la de los proyectos de cambio elevados al pleno, además de reafirmar el sí a la Catedral, se erige como el aspecto que más literatura ha generado en estos últimos dos meses. A los detalles analizados, tanto del proyecto de la propia Agrupación como del presentado por las 13 hermandades, de forma especial por las del Viernes Santo, la principal cuestión parece radicar en la mayoría necesaria para que el acuerdo sea satisfactorio. El tenor de la norma indica que, tanto uno como otro, serían válidos con la mitad más uno de los votos de los asistentes. Un escenario que, si bien no se antoja como el más deseable, se ajusta a la normativa de que las corporaciones se dotaron en su momento, en cuanto a la normativa del ente agrupacionista. De igual manera que va en sintonía con los estatutos y reglamento, la petición, realizada por algunas hermandades, de que las votaciones tengan carácter secreto y, por tanto, no se realicen con el tradicional sistema de mano alzada.

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