La hermandad de las Lágrimas solicitará el ingreso en la Agrupación de Cofradías


El nuevo hermano mayor, Rafael Murillo, se marca como objetivo asentarse en el barrio y contempla aún lejana la posibilidad de hacer estación de penitencia en la carrera oficial

La hermandad de las Lágrimas solicitará el ingreso en la Agrupación de Hermandades y Cofradías, en fechas próximas. Así lo ha asegurado el recién elegido hermano mayor, Rafael Murillo, quien marca como objetivo prioritario que la corporación continúe asentándose en el barrio del Paque Figueroa, mientras que contempla aún lejana la posibilidad de hacer estación de penitencia en la carrera oficial.

Rafael Murillo, en la octava del Corpus del Parque Figueroa./ Foto: LVC (lágrimas)
Rafael Murillo, en la octava del Corpus del Parque Figueroa./ Foto: LVC

El nuevo hermano mayor de las Lágrimas recuerda su vinculación a la cofradía, que se remonta al comienzo de la misma, ya que es uno de los cinco fundadores. En este sentido narra sus comienzos como sacristán en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora y, cómo durante algunos años a causa de motivos laborales, estuvo alejado de la corporación. Si bien, una vez la situación ha vuelto a permitírselo, durante prácticamente la última década ha sido miembro de junta de gobierno en el cargo de vocal y como secretario los últimos cuatro años y califica su decisión de concurrir al cargo, como “un relevo natural”. El mismo implica proseguir en la línea establecida, sabedor de que se trata de una “hermandad humilde, que no pone por encima de todo salir a la calle, que es el fin último de las cofradías, pero ahora nos interesa más el trabajo diario, en el barrio y estar comprometidos con la parroquia”.
Los cuatros años de mandato que aguardan a Rafael Murillo y su junta de gobierno vendrán marcados, tal y como señala, por una apertura de la hermandad al barrio y que éste sea parte y se sienta aun más identificado con la misma. Al hilo de esto, subraya que uno de los objetivos, que ya se ha alcanzado en cierta medida, radica en que la gente del barrio deje de cuestionar quién organiza los actos, la hermandad o la parroquia, aunque indica que deben seguir profundizando en este aspecto para que se perciba que la cofradía está en el seno de la parroquia, cuyo ámbito es superior. Otro de los aspectos en los que incide es en el acompañamiento de los niños que están realizando catequesis y la primera comunión tanto para que acompañen a los titulares como para integrarlos en la vida de la hermandad y en las actividades eclesiales. Por ello, Murillo pone como ejemplos la proceción infantil que tuvo lugar el Domingo de Ramos por las calles del Parque Figueroa o la salida de la patrona del barrio, donde los pequeños fueron protagonistas. El último de los proyectos radica en la intención de adquirir túnicas propias para la estación de penitencia del Sábado de Pasión y, en un futuro, para el que no se marca plazos, realizar la salida procesional con el Cristo de las Lágrimas.
“No vamos a decir que no a hacer estación de penitencia en la carrera oficial, pero es necesario que se cumpla con una serie de requisitos, que son complicados. Hipotecar la hermandad para ir a la carrera oficial, ahora mismo, no lo veo viable”, asegura Rafael Murillo. No obstante está abierto a que puedan llegar a darse las condiciones necesarias. “Las circunstancias actuales no permiten llegar a carrera oficial con las garantías y la dignidad mínima exigible”, concluye. En este sentido, incide en que, primero, lo más importante es asentarse en el barrio, si bien no olvida que, durante estas semanas y tras el impase que ha provocado el periodo electoral, la corporación va a continuar con los trámites para entrar a formar parte de la Agrupación de Cofradías. “Entiendo que es positivo para todas las partes que estemos agrupados”, afirma.
El hermano mayor de las Lágrimas califica la relación actual de la hermandad con su párroco, Ángel Roldán, como muy positiva. Tras un periodo en el que ha habido numerosas dificultades, el nuevo responsable de la corporación del Parque Figueroa, no duda en señalar como fundamental el impulso del sacerdote, a la hora de haber salido en procesión el Sábado de Pasión, con María Santísima de las Penas. Y pone en valor la labor dinamizadora que está llevando a cabo.