"En la India controlan la comida de los cristianos para que no estén fuertes mentalmente"

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Dos sacerdotes de la India narran en la entrevista cómo el sistema de castas arrebata toda su dignidad a una gran parte de la población que pertenecen a la inferior o profesan otra fe

Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) ha organizado una conferencia sobre la persecución religiosa que viven los cristianos en la India. Dos sacerdotes han ofrecido el testimonio de fe de los cristianos de Orissa (u Odisha), en el Este de dicho país asiático. Ellos son el padre Santos K. Digal y P. Mrutyunjaya Digal, ambos procedentes del Distrito de Kandhamal y que vivieron en primera persona los hechos de persecución contra los cristianos. En el patio de la Colegiata de San Hipólito narran una experiencia de la que aseguran que, aunque en la India controlan la comida de los cristianos para que no estén fuertes mentalmente, su fe está más reforzada puesto que han sido capaces de perdonar a los que los han atacado, ya que, como explican, “igual que el oro se prueba en el fuego, tu fe se prueba en la persecución”.
-Vuestro testimonio es impactante ¿Cómo definiríais la situación que viven los cristianos en la India?
-La situación va cambiando, poco a poco, pero como cristianos no somos libres para practicar nuestra fe porque hay distintas fuerzas que se oponen. Principalmente, el fundamentalismo hindú. Es la religión predominante y tratan de eliminar nuestra religión.
-¿Por qué?
-El cristianismo quiere dignificar la vida de las personas y la Iglesia está trabajando en ese sentido por los más pobres. Eso supone un desafío muy fuerte para la clase dominante porque no pueden controlarlos. Y, en consecuencia, persiguen a los católicos.
-Por el sistema de castas.
-Este sistema está implantado en la India y es parte de la filosofía hindú. En el mismo hay cuatro clases, y las superiores dominan a las inferiores y quieren que se perpetúe en la sociedad y no cambie.
-Entiendo que el cristianismo, sus mensaje, “atenta” contra ese sistema.

Los sacerdotes indios, Santosh K. Digal y P. Mrutyunjaya Digal, en el patio de la colegiata de San Hipólito./Foto: LVC
Los sacerdotes indios, Santosh K. Digal y P. Mrutyunjaya Digal, en el patio de la colegiata de San Hipólito./Foto: LVC

-Sí. La religión católica promulga que todo el mundo es igual y promociona a la persona, lo que es antagónico con respecto a las castas del hinduismo. En la India la gente más pobre es la mayoría y piensan que se continúa con esa promoción, muchos se convertirán al cristianismo y perderían su dominio sobre la mayor parte de esa población empobrecida. Además, hay que explicar que las castas superiores no tratan a las inferiores como seres humanos. La casta a la que perteneces la determina el nacimiento. Si naces en una, mueres en la misma. También implica que realices toda tu vida el mismo trabajo. No quieren que mejoren, que se eduquen y mejoren en sus vidas. Los trabajos buenos son para las castas superiores y así mantienen todo el control. Por eso, están en contra de los cristianos que son una minoría. Controlan su comida.
-¿Para qué ese control?
-No quieren que estén fuertes físicamente para que su agilidad mental no sea buena y porque comemos vaca y para ellos es su animal sagrado. Su objetivo es el control absoluto y, todo ello, de acuerdo con la filosofía hindú, que no es buena.
-También hay población islámica en la India ¿Se percibe también en ellos fundamentalismo?
-Los cristianos tenemos buenas relaciones con los musulmanes. Ellos son el 15 por ciento de la población y nosotros el 2.3 por ciento, mientras que los hindúes son el 80 por ciento. Somos las dos religiones minoritarias y a las dos nos persiguen.
-¿Cómo es el día a día de un católico en la India?
-Vamos a trabajar, al campo principalmente, porque casi todos somos agricultores. Nos obligan a realizar los trabajos que no quieren y la pobreza es muy evidente para nosotros. Muchos niños son privados de educación y la gente joven tiene que irse a otras ciudades.
– Hay una gran parte de la población que no tiene una vida digna ¿Qué mensaje transmitís a esas personas, cómo se puede compartir la fe en una situación así?
-Aunque vivamos la pobreza material, no lo somos en la fe. Tenemos mucha confianza en Dios. Si vas a una iglesia, la encuentras llena de gente pobre, fundamentalmente, los domingos.
-En 2008 vivisteis signos de martirio en Orissa, a causa de la persecución.
-Fueron momentos muy difíciles para nosotros. Toda nuestra familia se vio afectada. Nuestras casas fueron destruidas y tuvimos que abandonar nuestro hogar, nuestra ciudad y nos internaron en un campo de refugiados durante algunos meses. Incluso, ahora, no podemos volver a nuestro pueblo. Uno de nuestros hermanos fue obligado a someterse al hinduismo. Fue muy duro, pero la fuerza de su fe en Dios les ayudó a superarlo.
-¿Cuándo se vive una situación de ese calibre, la fe se vuelve más auténtica?
-Sí. En esos momentos de dificultad es cuando te vuelves consciente de lo que realmente sucede. Igual que el oro se prueba en el fuego, tu fe se prueba en la persecución. La prueba de la fe en el Señor es que nosotros hemos sido capaces de perdonar a los que nos han atacado.
-Estáis en España explicando vuestra situación ¿Qué esperáis de occidente?
-Lo primero que nos gustaría es agradecer al pueblo español por traernos la fe porque fue llevada a la India por misioneros franceses y españoles. Todos los cristianos estamos conectados, lo que os pasa a vosotros nos afecta también a nosotros. Nos gustaría pediros que contéis la persecución que estamos sufriendo porque se produce en muchos lugares del mundo y hay personas que lo desconocen.
-Durante estos días ha habido un encuentro interreligioso sobre la paz ¿Creéis que algún día se instaurará?
-Definitivamente es posible. Cuando hablamos de paz no lo hacemos de ausencia de dificultades, para nosotros la paz radica en la justicia y la reconciliación. Se alcanzará cuando los diferentes líderes religiosos sean capaces de tomar decisiones. El poder político también se tiene que involucrar, ya que hay gobernantes que tienen el poder a costa de la gente pobre. Tenemos la esperanza de que la paz es posible tanto en la India como en el resto del mundo.
-Cuando regreséis a la India ¿Qué contaréis de vuestra experiencia en España?
-Lo primero, que hay una gran tradición de fe. Las iglesias, las catedrales han sido una estructura para proclamar la fe.
-Pero ahora no.
-No importa. Europa ha sido la cuna del cristianismo y es un patrimonio muy importante. Además, la gente en España está muy interesada en nuestro testimonio y están tomando conciencia de lo que supone la persecución. España fue pionera en llevar misioneros a otros países y ahora son éstos los que están reforzando la fe en vuestro país. Y para eso necesitamos mucha fe y fuerza.
-Ayuda a la Iglesia Necesitada os está ayudando ¿Cómo lo valoráis?
-Después de la persecución de 2008, Ayuda a la Iglesia Necesitada nos ayudó en muchos aspectos. Valoraron nuestra situación y nos ayudaron económicamente a reconstruir iglesias, contribuyendo a la formación de seminaristas o facilitando medios de locomoción a los sacerdotes que tienen que recorrer distintas poblaciones. Su ayuda económica es muy importante, pero también la pastoral, ya que forman a los catequistas y, además, son nuestro altavoz para contar lo que nos está sucediendo en otras partes del mundo. De hecho, nosotros estamos aquí gracias a Ayuda a la Iglesia Necesitada y ha sido una oportunidad para conocernos.

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