Demetrio Fernández analiza la diferencia entre pobres y ricos


La carta semanal del prelado parte del Evangelio para establecer que no triunfa el que vive pensando sólo en este mundo que pasa sin pensar en el más allá

Érase un pobre… y un rico. Bajo este título la carta semanal del obispo, Demetrio Fernández, aborda las desigualdades sociales entre pobres y ricos en su carta semanal. Toma como eje central el Evangelio, concretamente, la parábola del pobre y del rico, en la que este último vivía, gastaba y derrochaba, mientras que el pobre no tenía ni para cubrir sus necesidades elementales, vivía marginado de la sociedad y sin posibilidad de salir de esa situación.

Demetrio Fernández
Demetrio Fernández. /Foto: LVC

La misiva incide en las diferencias existentes en la sociedad de todo tiempo, como se desprende de las palabras de Jesús. Así, en la primera parte de la carta el obispo pone el foco de atención en la otra vida, donde “cada cosa se pondrá en su sitio” y, por tanto, “recibiremos una medida colmada, según la capacidad que aquí hayamos ejercitado”. La afirmación, a luz del mensaje evangélico, prosigue con la definición de rico, que es el que tiene dinero, tiempo, cualidades, salud y posibilidades. El prelado advierte de que “todo lo que tenemos, lo hemos recibido: la vida es un don, las cualidades son un don, la salud es un don, el tiempo es un don”. Por tanto, el hecho de no percibir estos dones conduce al egoísmo, la soberbia y, en definitiva, la pérdida de la capacidad de amar. La misma, llevada a su radicalidad, se erige como una de las características del infierno, que ya se puede percibir en la vida terrena “cuando somos queridos y no somos capaces de corresponder”, asegura el prelado.
La parte final de la carta abunda en la frontera de la muerte, que iguala y premia la paciencia del pobre que supo hacer de la paciencia y la confianza en Dios el antídoto contra la humillación “porque cuando uno es humillado, se acuerda más de Dios, confía en Dios, lo espera todo de Dios, y el corazón agranda su capacidad para recibir mucho, porque ha amado y ha esperado con paciencia mucho”, afirma el Obispo.Insiste, finalmente, en la necesidad de ejercitar la capacidad de amar ante la pobreza, material y espiritual, para concluir que “no triunfa el que vive pensando sólo en este mundo que pasa sin pensar en el más allá, el que gasta y derrocha sin tener compasión de los que no tienen ni siquiera lo necesario para vivir”.
Carta semanal Demetrio Fernández (Texto íntegro)

3 Comentarios

  1. Ayer envie este comentario:¿cuales son los destinatarios de esta carta? Rico – pobre en el s. I se concebia como una bendicion/ maldicion.Dios bendice al rico y maldice al pobre, como ser hombre o mujer; decia la oracion de un rabino: te doy gracias ,señor, por haber nacido varon/hombre.Las ciencias sociales, lideradas por Marx, Bakunin…nos dicen cual es la raiz de esta realidad rico-pobre.La propiedad o apropiacion de la riqueza.La plus valia, el valor de mas,el valor añadido que produce la mano obrera.Ese mas valor crea riqueza de mas que se apropia otro.El obrero -mercancia se vende y en consecuencia, se le expropia de su talento, y de su riqueza, a cambio un sueldo precario.Desigualdad, explotacion fisica y moral esta en la base.Los SS Padres (s.IV) decian: el rico es ladron e hijo de ladron , mas claro el agua.No necesitan los pobres honores en el cielo sino redistribucion de la riqueza en la tierra.Los obreros, los jovenes y las mujeres conscientes se alejaron de la Iglesia por esta complicidad de ocultar la verdad evangelica de los dirigentes eclesiasticos.Jesus fue asesinado por defender la justicia, la dignidad del pobre como Lazaro frente a Epulon o el joven rico hastiado de vivir bien.La cruz fue ejemplar para los que quisiesen seguir por ese camino de liberacion.Denuncien y no se guarden la verdad evangelica con cartas sin destinarios reales.

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