La penúltima estación de penitencia de Silvia


Enferma de cáncer vio cumplido su sueño la pasada Semana Santa, cuando se vistió de nazarena para acompañar al Señor del Huerto y del Santo Sepulcro

La penúltima estación de penitencia de Silvia de Vera Bermúdez se cumplió la pasada Semana Santa, cuando se vistió de nazarena para acompañar al Señor del Huerto y del Santo Sepulcro. Aquejada por una tipología de cáncer muy agresivo que la llevó a someterse a más de 90 sesiones de radio y quimioterapia y a varias operaciones, Silvia ha fallecido este 16 de septiembre, a la edad de 27 años, con un ejemplo más de la valentía que mostró en vida y con el reconocimiento de la corporación del Viernes Santo.

Nazareno de la hermandad del Santo Sepulcro en la Catedral./ Foto: Jesús Caparrós
Nazareno de la hermandad del Santo Sepulcro en la Catedral./ Foto: Jesús Caparrós

El testimonio que ha legado Silvia de Vera a los cofrades del Santo Sepulcro es imborrable, como señala su hermano mayor, Enrique León. El mismo pone de relieve el ejemplo de valentía de la joven cofrade que, durante los últimos meses de su enfermedad, quiso acompañar al titular de la corporación con la túnica y ver cumplido su sueño, “que es todo un ejemplo de compromiso y valentía, ya que Silvia aguantó durante toda la estación de penitencia pese al frágil estado de salud en que se encontraba”, señala Enrique León. Su posición en el cortejo, en el tramo de nazarenos que alumbran a Nuestra Señora del Desconsuelo en su Soledad, le permitía contemplar en todo momento al Señor en la urna que, como señalan otros hermanos de la corporación, le rezaba y le transmitía la paz y la fuerza necesarias para afrontar la situación.
En plena juventud, los cofrades del Santo Sepulcro que la conocieron destacan la alegría que desprendía, incluso, en la naturalidad con que se refería a la operación en que le extirparon la matriz. Y como sólo faltó a uno de los ensayos de la cuadrilla del Cristo -por causa de la enfermedad-, donde su padre, Rafael Tomás de Vera, es costalero. Un hecho que no deja de ser relevante puesto que Silvia, hasta su último aliento de vida, pidió a su progenitor que no dejase de ser costalero del Señor, por ella misma y por él.
Su fuerza, su alegría, su forma de enfrentarse y luchar ante el cáncer ha causado conmoción entre los hermanos de la corporación de la Compañía. Un ejemplo que mostró al vestirse la túnica el Viernes Santo de 2016, en una penúltima estación de penitencia porque, mientras hque haya un solo nazareno que la recuerde, Silvia de Vera siempre caminará en el cortejo que acompaña al Señor del Santo Sepulcro con el recuerdo del brillo de sus ojos que han dejado, como en tantos otros casos, el legado de la esperanza que solo se comprende a luz de la fe verdadera.

7 Comentarios

  1. Descansa en la paz tan merecida que te has ganado en tu corta y fructífera vida. Lo desea un hermano de la hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora Reina de los Mártires.

  2. Para los que hayan perdido la fe o se encuentren atrapados por la Pena, no olvidar nunca la Valentía y Paciencia que tuvo mi ángel de ojos azules ante las adversidades

  3. Al menos nos quedaremos con esa fuerza y esa sonrisa que siempre sacabas, aunque no haya podido conocerte siempre quedara en la memoria de todos tu valentia.

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