La huella de Ortega Bru en la provincia de Córdoba


El Cristo de la Barriada de Cabra y la talla de un cuerpo completo a Nuestra Señora de Carmen de Rute son parte de la producción que ha legado el artista sanroqueño

La huella que ha dejado el artista gaditano Luis Ortega Bru en la provincia de Córdoba ha sido, tal vez, poco conocida. La imagen del Cristo de la Conversión de la Barriada, así como la sustitución del candelero por un cuerpo completo a Nuestra Señora del Carmen de Rute dejan testimonio de su labor en la provincia cordobesa, cuando se celebra un siglo de su nacimiento y 25 años desde que llegara a la capital una de sus obras más célebres, Nuestro Padre Jesús del Silencio.

Nuestra Señora del Carmen de Rute./Foto: LVC (huella)
Nuestra Señora del Carmen de Rute./Foto: LVC

La primera huella de la labor de Ortega Bru en la provincia cordobesa se encuentra, paradójicamente, en Sevilla. Casado con la egabrense Carmen León, el imaginero de San Roque se ofreció a llevar a cabo la reproducción de la Virgen de la Sierra para la filial sevillana que se constituía el día de Todos los Santos de 1952. En marzo de 1953, el artista acudía al santuario de la patrona de Cabra para tomar medidas, mientras que la réplica hispalense sería bendecida el 19 de julio de ese mismo año en la ermita del Picacho. Por la hechura de la imagen, Luis Ortega Bru solo cobró por los materiales empleados, 2.609 pesetas. El plazo de ejecución superó los tres meses acordados, si bien se atribuye a la Encomienda de Alfonso X El Sabio, con que fue galardonado, uno de las causas de la demora. Incluso con la réplica del templete y la ráfaga de la alcaldesa perpetua de Cabra, el paso de imagen sevillana fue realizado para procesionar con costaleros, en lugar de portadores.
También en Cabra, la imagen del Cristo de la Conversión, que se encuentra en la iglesia de San Francisco y San Rodrigo, es obra del imaginero gaditano.La talla fue encargada por el sacerdote egabrense Francisco Ramírez, en 1974. El encargo no se realizó directamente a Ortega Bru, sino que se hizo al taller de arte sacro Santa Rufina de Madrid y, según el estudio realizado por el conservador y restaurador Salvador Guzmán el Cristo de la Conversión de la Barriada fue terminado por Augusto Ortega Bru. Para Guzmán, Augusto lo haría sobre un modelo de Crucificado de su hermano Luis y pone de relieve la similitud del crucificado egabrense con el Cristo de la Salud que se halla en la capilla de la hermandad sevillana de Montesión. Ambas obras guardan unas similitudes estilísticas que hablan por sí mismas de una más que razonable autoría del mismo imaginero.
Sin salir de la Subbética, la patrona de Rute, Nuestra Señora del Carmen, también mantiene una estrecha relación con Luis Ortega Bru, ya que éste sustituyó el candelero de la Virgen, atribuida a Diego de Mora, por un cuerpo con un hábito carmelita tallado, sobre el que asoman los pies calzados con sandalias. Según el investigador y licenciado en Historia del Arte, Agustín Camargo, el trabajo de Ortega Bru no se habría limitado a dichas labores, sino que se habría hecho cargo de repolicromar las manos y modelarle una cabellera, recogida en un moño que no se aprecia habitualmente puesto que queda oculta bajo la peluca de cabellos naturales que luce la patrona de Rute. Otra huella más del imaginero de San Roque en la provincia de Córdoba.

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