La devoción a la cruz en las cofradías de Córdoba


El historiador del Arte y conocido cofrade, Juan Carlos Jiménez Díaz, repasa en este estudio la honda devoción que las cofradías han mostrado hacia los misterios de la Pasión de Cristo

Mirad el árbol de la Cruz… Tras celebrar la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz el pasado 14 de septiembre, vamos a repasar de un modo histórico la honda devoción que las cofradías han mostrado hacia los misterios de la Pasión de Cristo. Las cofradías que procesionan durante la Semana Santa por las calles de nuestra ciudad de Córdoba, son herederas directas de la secular devoción que los cordobeses han tenido a los Misterios de la Pasión, muerte y Resurrección de Nuestro Señor. A través de la expresión artística, se lleva a cabo una profunda manifestación religiosa, de marcado carácter teológico, que nos pone en relación con las verdades cristianas. La piedra angular de la Pasión de Cristo es, sin lugar a dudas, la Cruz que nos indica el camino para llegar a la Verdad.

Paso de la Santa Cruz de la hermandad del Cristo de Gracia./Foto: LVC
Paso de la Santa Cruz de la hermandad del Cristo de Gracia./Foto: LVC

La Cruz, símbolo de los cristianos, encabezó aquella procesión que, desde el campamento del Rey Fernando III el día 23 de junio de 1236, condujo a las huestes castellanas hasta la Córdoba reconquistada. A través del Puente Romano entró enhiesta por la Puerta del Puente portada por el maestro don Lope de Fítero, futuro obispo de la diócesis. Después de atravesar el patio de los naranjos de la antigua mezquita, ascendió por el alminar donde se colocó, simbolizando la conquista de la ciudad para el orbe cristiano.
A partir de este histórico momento, los cordobeses volvimos a venerar la Cruz como elemento simbólico que representa a Cristo y su Iglesia. Así lo demostró el beato Álvaro de Córdoba cuando fundó en las estribaciones de Sierra Morena el que probablemente es el primer Vía crucis de Occidente en los años veinte del siglo XV. La intensa devoción que difundía el beato dominico se impregnó en el alma de Córdoba y se ha ido transmitiendo de generación en generación, viviendo en nuestro interior y expresándolo plásticamente al exterior. Este importante hecho, junto al cambio de mentalidad orquestado en esos años, resulta crucial para entender la especial veneración que ha tenido históricamente nuestra antigua ciudad hacia la Cruz.
Las órdenes religiosas también jugaron un papel crucial en la difusión de la Pasión de Cristo. En Italia se documentan a finales del siglo XV las primeras procesiones de disciplinantes auspiciadas por los franciscanos. Se trata un número de personas que iban en procesión azotándose tras los pasos de una Cruz, imitando así los sufrimientos de Cristo. La veneración que siempre profesó la orden de San Francisco a los misterios de la Pasión del Señor favoreció la aparición de las cofradías de la Vera Cruz. Éstas se convirtieron en modelo de las que surgen en el siglo XVI y que procesionan por las calles como cofradías de sangre dando origen a la Semana Santa.
En Córdoba existió una ermita bajo el título de la Vera Cruz, en las proximidades de la actual avenida de Barcelona, aunque ésta no tuvo relación con la orden seráfica. Aquel edificio se levantó por iniciativa de un grupo de vecinos llevados por su intensa devoción a la Santa Cruz. El proyecto se llevó a cabo en las últimas décadas del siglo XV, gracias a las aportaciones personales y a las limosnas recogidas entre los ciudadanos. Por otra parte, el callejero de la ciudad aún conserva una vía bajo el título de Cruz Verde ubicada en las cercanías de la Puerta Nueva. Sin duda, la existencia de un edificio y de una calle con este título demuestran la honda devoción que los cordobeses siempre hemos profesado a la Santa Cruz.
Las cofradías de penitencia de nuestra ciudad, nacidas en la primera mitad del siglo XVI, expresarán de una manera contundente una veneración a la Pasión de Cristo y hacia su Cruz. Bajo una nueva sensibilidad, emanada del Concilio de Trento, fomentaron entre la sociedad del momento estos misterios a través de la celebración de la Semana Santa, recogiendo una herencia que se remonta muchos años atrás como hemos visto. La primera de todas ellas fue la de la Vera Cruz, nacida bajo el auspicio de la orden de San Francisco en el antiguo convento de San Pedro el Real, convertido hoy en parroquia de San Francisco y San Eulogio. Tenía como titular a un Crucificado cuya cruz era verde y que hoy preside el altar mayor de dicha iglesia. Esta cofradía centró la devoción de muchos cordobeses que a ella pertenecieron, obteniendo privilegios de la Santa Sede. También contaba esta cofradía entre su rico patrimonio con una Cruz Verde que exponían en los Autos de fe que celebraba el Tribunal de la Inquisición.
Altar de cultos de la Vera Cruz./Foto: LVC
Altar de cultos de la Vera Cruz./Foto: LVC

A partir de esta añeja cofradía, desde los albores del siglo XVI, nacerán unas y se transformarán en penitenciales otras cofradías, pero todas tendrán un denominador común, la presencia de una imagen del Crucificado al que veneraban con piedad. Así lo testimonian cofradías como la desaparecida del Santo Crucifijo que en su ermita de la Magdalena veneraba al actual Cristo del Amor del Cerro, o la nobiliaria de Jesús Nazareno, que contaba entre sus Titulares con el Cristo del Consuelo al que todavía rinden culto. De igual forma, la cofradía de la Coronación de Nuestro Señor Jesucristo, también conocida en la centuria del quinientos como la del Prendimiento, tenía por titular al actual Cristo de la Salud de la parroquia de la Trinidad, una imagen de la que conocemos fue hecha en 1590.
Durante los siglos XVII y XVIII, conocidos como los siglos de la espiritualidad, seguirán fundándose nuevas cofradías que procesionaran en la Semana Santa. Todas ellas integrarán en sus lucidos cortejos pequeñas andas con la Santa Cruz que son portadas por hermanos vestidos con hábito. La importancia de la Cruz en los cortejos se significará durante el siglo XIX en la procesión del Santo Entierro con la Cruz Guiona que abría dicha procesión y que actualmente se expone en la Catedral el Viernes Santo.
Como vemos, la ciudad de Córdoba y sus cofradías de Semana Santa han venerado de manera especial la Santa Cruz de Jesucristo desde tiempos pretéritos y lo siguen haciendo en la actualidad como verdaderos testigos de nuestra fe.

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