Cuando el coronavirus invadió la provincia


En la provincia, donde acabado el año se contabilizan más de 2.000 contagios en Lucena (la localidad con más positivos acumuladosl), el primer impacto del coronavirus fue desigual

Labores de desinfección del coronavirus en Peñarroya-Pueblonuevo./Foto: LVC
Labores de desinfección del coronavirus en Peñarroya-Pueblonuevo./Foto: LVC
Jorge Jiménez./Foto: Elena Bernal
Jorge Jiménez./Foto: Elena Bernal

El coronavirus era una palabra extraña hasta el mes de marzo de 2020 en casi todo el mundo. En el caso de Córdoba y su provincia no podía ser menos hasta ese momento y lo fue más -y mucho- a partir de aquella semana de mediados del mes en el que arrancó la primavera más oscura del último siglo.

En la provincia, donde acabado el año se contabilizan más de 2.000 contagios en Lucena (la localidad con más positivos acumulados, al margen de la capital), el primer impacto del coronavirus fue desigual, asimétrico y marcado por un apagón informativo en las cifras de los pueblos, que solo suplieron algunos ayuntamientos, que dieron puntual cuenta de lo que sabían. La excusa favorita del argumentario de las administraciones fue la de la orden dada por el Gobierno de la nación de no ofrecer datos municipalizados. A la que se sumó la de no “señalar”a ningún municipio ni a los afectados (nueve meses después se habla de códigos QR y cartillas de vacunación para poder viajar, etc.). La protección de datos va por barrios y situaciones.

De aquella primera ola del coronavirus queda el doloroso recuerdo de lo sucedido en las residencias de mayores, donde el patógeno segó numerosas vidas en las de Rute, Montilla, Belalcázar y un largo etcétera. Como también, cuando en la ‘desescalada’ se conocieron al fin los datos municipalizados, que Rute -tras la capital- estuvo a la cabeza con sus algo más de 90 casos. Cifras de contagios que, a día de hoy, parecen irrisorias.

De los rebrotes a la segunda ola

coronavirus
Labores de desinfección en Peñarroya-Pueblonuevo./Foto: LVC

Tras el ‘desconfinamiento’ y la ‘desescalada’, los brotes allá por el mes de julio se erigieron como el factor predominante. Peñarroya-Pueblonuevo fue de las primeras localidades donde se detectaron, a las que siguieron La Rambla, Fernán Núñez y Montalbán; para dar paso en septiembre al comienzo de la segunda ola del coronavirus.

La transmisión comunitaria regresó con fuerza y los contagios en las residencias también. Ejemplos de esto último se vivieron en Luque, Santa Eufemia, Montoro, Priego de Córdoba, Cabra, Posadas y Palma del Río. Mientras que el coronavirus dejó su transmisibilidad de manifiesto en localidades que, hasta entonces, lo habían visto pasar de largo. Lucena puso en marcha restricciones a finales de ese mes, las que estaban a su alcance. Mientras el primer confinamiento perimetral se decretó en Almodóvar del Río, por parte de la Junta. Vendrían más.

Las restricciones y los cribados

Pozoblanco coronavirus
Camión Covid./Foto: LVC

Para llegar a la situación de “estabilidad” del último mes del año hubo que aguardar hasta finales de octubre, para que la administración autonómica adoptase las medidas que ahora aun vivimos. Primero le tocó al Distrito Sanitario Sur y, poco después, a toda la comunidad. 

Y ello trufado de llamadas a la responsabilidad de una ciudadanía con fatiga pandémica; de cribados con test de antígenos que, en el mejor de los casos, dan dos o tres positivos en localidades donde se cuentan por centenares; y a la espera de una tercera ola que llegará en plena fase de vacunación.

Los más afectados

coronavirus Labores de desinfección en Pozoblanco./Foto: LVC
Labores de desinfección del coronavirus en Pozoblanco./Foto: LVC

Lucena, Puente Genil, Priego de Córdoba, Aguilar de la Frontera, Palma del Río, Baena, Cabra, Montilla, Montoro y Pozoblanco han sido algunas de las localidades que han sumado más casos desde el comienzo de una pandemia, que se espera mengüe en 2021.

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