Crónica de una moción estéril con el coronavirus de invitado


La alcaldesa de Baena reveló que una edil de IU podía haber acudido al Pleno con coronavirus

Baena moción
Pleno del Ayuntamiento de Baena./Foto: LVC
Baena moción
Pleno del Ayuntamiento de Baena./Foto: LVC

El nombre de Alfonso Rojano ha quedado para la historia de este 2020 en la provincia de Córdoba y no ha sido por nada relacionado con el coronavirus, aunque el covid sí ha tenido un renglón en esta historia. Pero como decíamos, el nombre del concejal del Ayuntamiento de Baena ya es parte de la intrahistoria de este año.

La historia comenzó con una consulta popular del PSOE de Baena a sus bases, para certificar que sus bases querían que impulsara una moción de censura contra la alcaldesa del PP, Cristina Piernagorda. Un militante siempre dice sí y un sí fue lo que salió en una votación imprescindible de realizar en plena segunda ola del coronavirus.

Las cuentas no daban y nadie nombró al entonces portavoz de Iporba en el Ayuntamiento, Alfonso Rojano. Los Independientes por Baena y Albendín sostenían con sus dos ediles al Gobierno que forman PP y Cs, pero la historia iba a dar un giro radical. Y así fue. Rojano cambió de bando y la moción de censura parecía certificada.

Ciudadanos movió ficha a finales de la semana pasada y exigió, en todas las instancias, que se cumpliera el ‘Pacto Antitransfuguismo’. Su labor cuajó, pues la Comisión Colegiada de IU (el tercer actor necesario de la moción de censura) se vio forzada a comunicar que si Rojano pasaba a ser no adscrito no la apoyaría, cumpliendo -con la boca pequeña- el acuerdo. Entre tanto, Iporba había expulsado a Rojano de sus filas y se había convocado un Pleno extraordinario, antes del de la moción, para tomar conocimiento de que el “primer tránsfuga de la Andalucía moderna” (así lo definieron desde Cs) pasaba a no adscrito.

No iba a haber calma y los dos plenos de este jueves han sido, como se dice en argot futbolero, “puro espectáculo”. El primero duró tres minutos y la reacción de PSOE, IU y el tránsfuga dejó una comparencia cuajada de acusaciones, amenazas de tribunales y calificativos de “mafiosos”. Se apelaba a la democracia sin contar que el coronavirus (ahora es su momento en esta historia) podía haber estado presente en el primer pleno o en los dos.

Y es que, tras la comparecencia de los tres responsables de IU, PSOE y el no adscrito, la alcaldesa de Baena reveló que una edil de IU podía haber acudido al Pleno con coronavirus. Posteriormente, se ha sabido que dio positivo en una PCR el día 13, pero nadie ha asegurado que para acudir a la cita capitular se haya realizado otra prueba para remachar el negativo. Llama la atención en un tiempo en que hasta los operarios de televisión tienen que hacerse la prueba y en una localidad donde en las últimas semanas ha habido un repunte de casos.

En esas se llegó al segundo Pleno de la jornada y los propulsores de la moción plegaron velas y la retiraron, quizá aconsejados por sus cúpulas. Mientras Sebastián Pérez clamaba -casi venganza- contra PP, Cs y el otro edil de Iporba, que fue alcalde socialista de Baena y que, curiosamente, dejó las filas del PSOE y le arrebató una Alcaldía, que han intentado recuperar a cualquier precio.

Así acabó una moción que ha tenido giros de guion de Netflix y un surrealismo que hubiera firmado el propio Ramón María del Valle-Inclán.