Córdoba se suma al reto de acabar con la hepatitis C


El Ayuntamiento se compromete a divulgar y a colaborar en diversas campañas para la erradicación de la enfermedad

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El alcalde, José María Bellido, en el Pleno. /Foto: LVC
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El alcalde, José María Bellido, en el Pleno. /Foto: LVC

Córdoba puede ser una ciudad libre de hepatitis C. A ello se ha comprometido el Pleno del Ayuntamiento con la aprobación de una declaración institucional por la que se compromete a la adopción de una serie de medidas con la finalidad de alcanzar el objetivo en 2023. En la sesión ha intervenido el director de la Unidad de Aparato Digestivo del Hospital Reina Sofía, el doctor Manuel de la Mata, quien ha detallado las posibilidades de alcanzar este objetivo.

Aunque el plazo pueda parecer corto, los datos científicos avalan esta posibilidad. En la resolución aprobada por el Pleno se señala como decisivo el papel desempeñado por el Plan Estratégico Nacional para el Abordaje de la Hepatitis C (Peahc) en el Sistema Nacional de Salud. En España se comenzó a aplicar en 2015 «y hasta junio de 2019, se han curado con los nuevos medicamentos más de 130.000 pacientes, lo que representa casi la totalidad de los tratados y nos sitúa, sin duda, a la cabeza de los países de nuestro entorno en esfuerzo terapéutico».

¿Qué queda por hacer? Se sospecha que aún queda 35.000 personas virémicas, así como 22.500 que desconocen que están infectadas con el virus de la hepatitis C. Y en un último lugar hay que señalar a quienes tras ser diagnosticados, por un motivo u otro, siguen sin ser tratados.

Esta declaración ha sido aprobada por el Pleno con la finalidad de que llegue al mayor número de cordobeses posible. La estrategia señala que las ciudades, por su densidad de población, tienen el mayor porcentaje de personas infectadas por el virus de la hepatitis C. 

El Ayuntamiento, con este paso dado ayer en el Pleno, se compromete a colaborar en el desarrollo de campañas de concienciación para favorecer el cribado de la infección por el virus de la hepatitis C en la población de entre 40 y 65 años de edad, así como al desarrollo de campaña de prevención que incidan en las prácticas de riesgo.

Otro de los compromisos es el de implicarse activamente en el objetivo de la eliminación de la hepatitis C a los agentes comunitarios que trabajan con los colectivos más vulnerables y promover políticas específicas de prevención en los colectivos más expuestos y vulnerables, colaborando con las entidades comunitarias que conocen mejor la idiosincrasia de estas poblaciones.