Investigadoras de Loyola presentan los resultados de un programa sobre infractores de seguridad vial


El proyecto trata de conocer qué ha funcionado hasta el momento para evitar la reincidencia de infractores

Equipo del proyecto BriSaR./Foto: Loyola
Equipo del proyecto BriSaR./Foto: Loyola
Equipo del proyecto BriSaR./Foto: Loyola
Equipo del proyecto BriSaR./Foto: Loyola

Investigadoras de los departamentos de Derecho y Psicología de la Universidad Loyola Andalucía han participado en un proyecto financiado por la Comisión Europea con el objetivo principal de mejorar la seguridad vial en la Unión Europea (UE), reduciendo la reincidencia entre las personas condenadas por delitos de tráfico como conducir bajo los efectos del alcohol, exceso de velocidad o conducir sin permiso.

De hecho, según ha informado Loyola Andalucía en una nota, las profesoras de dicha universidad privada Esther Montero Pérez de Tudela y Laura Esteban García participaron los pasados días 29 y 30 de noviembre, en Lisboa (Portugal), en el International Final Meeting del proyecto y expusieron los resultados de la evaluación que han realizado del programa de tratamiento para infractores de seguridad vial que se ha desarrollado en este proyecto.

Se trata de un proyecto de dos años de duración coordinado por la sociedad European Strategies Consulting de Rumanía, la Dirección General de Reintegración y Servicio de Prisiones de Portugal, la ONG Aproximar y la compañía Innovative Prison Systems, ambas también de Portugal, junto al Servicio de Probation de Ankara (Turquía) y, finalmente, la Universidad Loyola, único socio español.

El proyecto trata de conocer qué ha funcionado hasta el momento para evitar la reincidencia de infractores. Para ello, las instituciones que trabajan en el proyecto se han centrado en analizar programas de tratamiento para infractores de seguridad vial, artículos académicos sobre el tratamiento de esta tipología delictiva, buenas prácticas y documentos que analizan programas de este corte dirigidos tanto a mayores como a menores de edad.

A lo largo de dos años de trabajo se ha realizado un manual de formación, explicando cómo realizar el programa y dirigido a los profesionales que han realizado la intervención en cada jurisdicción. En mayo se llevó a cabo una formación para los mencionados profesionales, que han realizado el programa en Turquía, Rumanía y Portugal.

Las investigadoras de la Universidad Loyola, expertas en Criminología, Derecho Penal y Psicología, han realizado una evaluación de calidad, para lo que desarrollaron un manual. Dado que no era viable una evaluación a largo plazo (de reincidencia) se midieron los siguientes indicadores: los cambios en la agresividad verbal y física, en la auto eficiencia, en la autoestima, en las competencias (positivas y negativas) para la resolución de problemas, en la resistencia a la presión de grupo y en la presencia de distorsiones cognitivas.

Las científicas Esther Montero Pérez de Tudela y Laura Esteban García realizaron una revisión de la literatura existente durante el primer semestre de 2020 y, en base a eso, se desarrolló en el seno del proyecto un programa de tratamiento de educación vial estructurado en dos partes: el programa base, compuesto de 16 sesiones, y una segunda parte más específica, compuesta de ocho sesiones, para participantes que presentasen problemas de consumo de alcohol y o drogas relacionados con la conducción.

En resumen, los resultados muestran que el programa de tratamiento desarrollado en el seno del proyecto reduce la agresividad en la conducción y el uso de estrategias negativas de resolución de conflictos, aumenta la auto eficiencia y, en la mayoría de los casos, mejora la autoestima y la capacidad de resolución de conflictos. Según los resultados, también se mejora la gestión de la presión de grupo y se reducen las distorsiones cognitivas, si bien estos últimos aspectos necesitan una mayor investigación.

Terapias cognitivas

Según informaciones previas relativas a acciones que se han desarrollado en distintas partes del mundo en este sentido, la combinación de distintos métodos de intervención, incluyendo las terapias cognitivas conductuales, son acciones más efectivas para evitar la reincidencia. Las intervenciones en grupos de interacción de diez a 12 infractores o el seguimiento posterior apunta también a una mayor eficiencia de los programas para evitar la reincidencia.

También se ha comprobado que existe una considerable heterogeneidad entre las intervenciones examinadas, por lo que la combinación de distintas estrategias procedentes de diferentes ámbitos, como la Criminología, la Ciencia del Comportamiento o la Psicología Social pueden ser la clave del éxito de los programas implementados.

Este tipo de delitos está aumentando considerablemente en muchos países europeos y existen pocos conocimientos sobre la forma de trabajar con las personas que cometen este tipo de delitos. Solo en Rumania, los delitos contra la seguridad vial registrados aumentaron de 21.324 infracciones en 2014 a 27.551 infracciones en 2017. El número de personas fallecidas en accidentes de tráfico también ha aumentado, de 1.819 en 2014 a 1.951 en 2017.

A nivel europeo e internacional, las tendencias son también preocupantes, ya que cada año se producen 30.000 accidentes de tráfico en la Unión Europea y muchos de estos accidentes son provocados por personas sin permiso de conducir o bajo la influencia de las drogas o el alcohol.

Las Naciones Unidas, a través de la Agenda 2030, fijaron en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3 la reducción a la mitad del número de muertes y lesiones por accidentes de tráfico en todo el mundo. Cada vez se detiene a más delincuentes mientras conducen sin permiso de conducir o bajo la influencia del alcohol.

Por ello, es necesario diseñar diferentes programas educativos y terapéuticos que ayuden a comprender a los infractores las consecuencias de su delito y a desarrollar la manera de evitar este comportamiento en el futuro. Hasta donde sabemos, solo hay unos pocos países que desarrollaron este tipo de programas.

Proyecto Brisar

El proyecto, denominado Bringing Safety on the Roads (BriSaR), cuenta con la financiación de la UE a través del programa Erasmus + Convocatoria: KA204: ‘Asociaciones estratégicas para la Educación de Adultos’ y el apoyo del Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (Sepie). Concretamente, la ejecución del proyecto contempla una serie de acciones donde hay constantes sinergias entre organizaciones que trabajan en este ámbito de España, Rumanía, Portugal y Turquía.

El proyecto se cerrará a finales del presente diciembre con la realización de varios eventos en Rumanía, Turquía y Portugal, que tendrán por objeto presentar el impacto del proyecto y en el que, nuevamente, las doctoras Esther Montero Pérez de Tudela y Laura Esteban García expondrán los resultados de la evaluación realizada en el seno de la Universidad Loyola.