Las toxiinfecciones alimentarias se redujeron un 60% durante 2020 debido a la pandemia


La Consejería de Salud y Familias publica los resultados de la vigilancia epidemiológica de las enfermedades transmitidas por alimentos en 2020

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captura de pantalla 2021 07 06 a las 92852Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas las toxiinfecciones alimentarias se multiplican. No respetar las temperaturas de conservación de los alimentos hace que pueda aumentar el riesgo de proliferación de bacterias patógenas. Por tanto, se hace necesario la vigilancia de estas enfermedades e insistir en algunas medidas preventivas para poder evitar dichos brotes.

El Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía (SVEA) de la Dirección General de Salud Pública y Ordenación Farmacéutica ha dedicado su último boletín a las enfermedades transmitidas por alimentos del pasado año 2020. Con motivo del estudio de la vigilancia epidemiológica de estas toxiinfecciones alimentarias que se ha llevado a cabo con los datos declarados en 2020, se ha demostrado de manera muy clara y directa la influencia que la pandemia por el Covid-19 ha tenido en la evaluación anual de estos datos.

Comparando el periodo bianual 2019-2020 se observa un número de brotes en cada año de 248 y 101 respectivamente, por lo que ha habido un claro descenso de casi un 60% durante 2020. Como consecuencia del descenso en declaración de brotes, todas las variables de estudios han sufrido cambios significativos respecto a la evaluación del 2019. El número de afectados en 2020 ha sido de 829 frente a los 3585 que lo fueron en 2019.  Del total de afectados fue necesaria su hospitalización en 26 personas, la mayoría de la provincia de Sevilla. 

En cuanto al ámbito de localización, continúa siendo el público alimentario con 65% de los brotes seguidos del ámbito familiar con 23% y el ámbito colectivo 8%, una distribución muy similar a lo ocurrido en años anteriores.

El patrón estacional de los brotes durante 2020 ha seguido uno poco habitual, con algunas variaciones significativas respecto a otros años. Una disminución importante en los meses de abril y mayo, y el mayor número de brotes acontecieron en los meses de junio a agosto. Pero a diferencias de otros años, en el que hay una tendencia al alza hasta octubre, en 2020 ha ido disminuyendo y ha tenido una subida notoria en diciembre coincidiendo probablemente con la flexibilización de las medidas anticovid.

Si atendemos a los datos sobre el lugar de preparación del alimento vehículo destacan: domicilios particulares con 22 brotes, restaurantes con 22 brotes también, seguidos de bares/cafeterías (20) y establecimientos alimentarios; pequeños comercios minoristas, pescaderías, pollería, etc (17). La salmonelosis continúa siendo el agente causal más frecuente en los brotes seguido de Norovirus como agente patógeno causante de muchos de los brotes.

Entre los alimentos confirmados y no confirmados (sospechosos) más frecuentes en los brotes han sido los huevos, elaborados con ovoproductos y tortillas, así como los pescados, mariscos y moluscos bivalvos. Le siguen las carnes y productos cárnicos, y finalmente las salsas. A diferencia de otros años, las tartas y pasteles han disminuido significativamente probablemente motivado por la disminución de eventos donde frecuentemente se sirven estos alimentos.

El estudio hace hincapié en los factores que pueden contribuir a la aparición de estos brotes entre los que se destaca la conservación de alimentos a temperatura ambiente, preparación de alimentos con excesiva antelación, mala limpieza de utensilios de cocina, contaminación cruzada en la cocina, refrigeración insuficiente de los alimentos o manipuladores portadores de infección. Durante las investigaciones de todos los brotes, por parte de los profesionales de la Red de Vigilancia del SVEA, se realiza una evaluación del riesgo para la salud pública, el estudio de las posibles fuentes causales y del ámbito de ocurrencia, investigación de contactos que conllevan medidas de inspección de locales, seguidas de otras medidas como el control y tratamiento de manipuladores o la inmovilización de productos de riesgo por parte de los profesionales de protección de la salud y de forma coordinada. Por regla general, todos los brotes declarados han sido intervenidos en menos de 48 horas desde el inicio del problema.

Para finalizar, las toxiinfecciones alimentarias tienen un fuerte componente estacional, debido a la elevación de las temperaturas que permiten la proliferación microbiana y el mayor consumo realizado fuera de nuestros hogares y frecuentando los establecimientos públicos. Por ello, es muy importante tener en cuenta medidas preventivas que puedan minimizar un incremento de toxiinfecciones alimentarias durante los meses de verano, que van desde preparar las comidas con la mínima antelación, refrigerarlas lo antes posible, mantener limpias las superficies, no mezclar alimentos crudos con cocinados o la cocción completa de alimentos elaborados con huevos(tortillas bien cuajadas).