Autoexploración, uso de protección solar y gafas de sol claves para hacer frente al melanoma


En Córdoba existe una incidencia de unos 70 nuevos casos anuales de esta enfermedad y aunque es el cáncer de piel menos frecuente, resulta el más agresivo

La prevención y la detección precoz son claves a la hora de hacer frente al melanoma, uno de los cánceres de piel menos frecuente, pero el que provoca más fallecimientos por su agresividad. Esto se traduce en autoexploraciones de lunares, evitar la sobreexposición solar y utilizar protección solar adecuada a cada tipo de piel y gafas de sol, pues también existe el melanoma ocular.

Así lo explica el doctor Antonio Tejera, dermatólogo del Hospital San Juan de Dios de Córdoba y responsable de la unidad de cáncer de piel del centro, quien recuerda que, los últimos datos de incidencia publicados por la Academia Española de Dermatología y Venereología la sitúan en unos 10 casos por cada 100.000 habitantes, lo que en Córdoba supondría unos 70 nuevos casos al año.

“Personas de piel clara, pelirrojas o con muchas pecas pueden tener mayor riesgo de padecer esta enfermedad, así como aquellos que cuentan con algún tipo de afectación genética familiar, aunque esto último es menos frecuente”, apunta Tejera para quien, sin duda, el factor de riesgo más elevado es externo y corresponde a las radiaciones ultravioletas. “Tomar el sol y el haberse quemado, sobre todo en edades tempranas de la vida, multiplica el riesgo de padecer esta enfermedad, al igual que las radiaciones emitidas por las lámparas de bronceado”, añade.

el doctor antonio tejera durante una consulta de seguimiento en el hospital san juan de dios de cordoba 1

De ahí la importancia de usar medidas de protección frente al sol, como destaca la doctora Victoria Amorrich, dermatóloga del Hospital San Juan de Dios de Córdoba. Estas medidas  incluyen evitar la sobreexposición solar; no permanecer al sol entre las 12.00 y las 17.00 h (aun llevando protección); utilizar una crema que proteja ante la radicación A y B, que debe ser aplicada 30 minutos antes de la exposición y renovada cada dos o tres horas; y utilizar sombreros, gafas de sol y ropa adecuada que contribuyan a disminuir los daños solares.

En este sentido, ambos dermatólogos insisten en que el uso de mascarillas no supone una protección solar extra y que hay que continuar utilizando crema facial de protección en el exterior, aunque se utilicen estos elementos.

¿Cuándo acudir al dermatólogo?

La doctora Amorrich recuerda que se debe acudir al dermatólogo con sospecha de melanoma “cuando tengamos una mancha o lunar nuevo que no teníamos o cuando veamos progresión o cambio en alguno que ya estaba, pero que ha aumentado de tamaño, cambiado su color, los bordes, etc”. Y es que el melanoma se caracteriza por ser una lesión oscura, marrón o negra, asimétrica, con bordes irregulares, que puede llegar a tener varias tonalidades y en crecimiento.

 “En el cáncer de piel en general y en el melanoma en particular es básico el diagnóstico precoz, ya que si este es tardío y no puede extirparse, la mortalidad es muy elevada”, asegura Victoria Amorrich.

Por ello, una vez detectada la sospecha de melanoma, expone el doctor Tejera, lo más inmediato es confirmar el diagnóstico mediante una biopsia para poder determinar su variedad, profundidad y características “algo que será fundamental para establecer el tratamiento posterior”.

“En nuestro Hospital ofrecemos un abordaje integral del melanoma, que va desde el seguimiento de las lesiones de alto riesgo, para su diagnóstico precoz, gracias a la utliización de la dermatoscopia digital, hasta el tratamiento quirúrgico del mismo y, en los casos más avanzados, este se trata desde la unidad de oncología médica”, concluye Antonio Tejera.