Redes sociales y libertad de expresión: ‘ofendiditos’ y monopolios


El podcast de La Voz de Córdoba reflexiona sobre la nueva censura, quienes la padecen y qué formas hay, o no, hay de combatirla

Cuando todo apunta a que el Código Penal se reformará para poder insultar a la Corona- por ejemplo- sin que ésto suponga una pena de cárcel, en las redes se libra otra batalla que si bien no acaba en prisión sí supone el silencio, el despido de la red o no generar ingresos con nuestros vídeos en Youtube. 

No hace falta decir, o sí, que quienes proponen la despenalización del insulto o la injuria son los muchachos de Unidas Podemos. Cuando la crítica se ejerce hacia ellos o hacia los colectivos y movimientos identitarios que dicen defender, la cosa cambia. Si entre las afrentas a los sentimientos religiosos se incluyeran opiniones libres y soberanas sobre los musulmanes igual ya no se aplica lo mismo el futuro y suavizado Código Penal. Pueden apostar, si les parece. 

Un tema controvertido es el asunto del feminismo. Del feminismo ‘oficial’. El de Irene Montero, por ejemplo. Las denominadas ‘políticas identitarias’ se están convirtiendo en un verdadero quebradero de cabeza sobre todo porque cada vez son más los grupos o subgrupos que categorizan a la sociedad, reclaman sus inalienables derechos y su presencia ‘de facto’ aunque esta sea minoritaria. Escribir, opinar o simplemente informar sobre ellos puede tener consecuencias. Las tiene, de hecho.

El fresco descaro de Argudo

rebeca argudo paloma rodríguez barceló
Rebeca Argudo / Foto: Paloma Rodríguez Barceló

Rebeca Argudo pertenece a una generación joven de periodistas que muestra el descreimiento hacia las nuevas identidades y lo manifiestan en sus columnas de opinión y redes sociales. Argudo escribe regularmente en dos diarios nacionales como son La Razón y El Español, y ejerce una contracultura a esa contracultura que ya es oficial, de ministerio y dotada de dinero público. Suele mantener varios perfiles en Facebook porque ‘misteriosamente’ a veces le suspenden la cuenta. “Suele coincidir con la publicación de algún artículo sobre feminismo”, nos comenta en el podcast. A Argudo no se le perdona que sea mujer, leída y sobre todo, libre. No comulga con las ruedas del feminismo ‘mainstream’ y no se calla. Y entonces la jauría internauta actúa y enciende la hoguera para acallarla. 

La periodista utiliza Facebook sobre todo para pulsar opiniones y trazar una pequeña radiografía humana a cerca de qué se comenta o cómo discurre la actualidad que después pueda plasmar en sus columnas. Pero si lo que ella aporta es ‘disidente’, comienzan los problemas. Y no entiende por qué “no se puede hablar de todo”.

Para Argudo enfrentarse -también por inercia- a esta censura grupal del pensamiento dominante es, en cualquier caso, algo que la motiva.

 

Escribir y publicar desde la libertad digital

daniel rodríguez herrera
Daniel Rodríguez Herrera / Foto: Libertad Digital

Nos ha acompañado también esta semana en El Coro Daniel Rodríguez Herrera, que es informático, periodista y subdirector de Libertad Digital. Rodríguez aborda el asunto de la censura en redes, de los monopolios que ejercen las plataformas y de las arteras medidas que emplean para coartar opiniones “siempre desde una misma posición” en muchas de sus columnas en Libertad Digital. Nos habla Daniel de shadow banning, o sea, la nueva tiranía de los algoritmos progres.

Rodriguez Herrera también se refiere a la dificultad de monetizar determinados vídeos en Youtube – sobre todo cuando los autores defienden ideas de centro derecha o liberales- como una manera sibilina de censura. Youtube puede ser una plataforma en la que ganar dinero más allá del mero entretenimiento (y con el ‘Caso Rubius’ ha quedado claro) pero no para todos. Los youtubers que no son progres lo tienen más complicado. El subdirector de Libertad Digital recuerda así mismo la “vieja discusión” sobre la diferencia entre las redes sociales y los medios de comunicación tradicionales: estos últimos son responsables legales de lo que publican. Las redes, aunque suelen ejercer de hecho como medios, establecen sus propias reglas como empresas privadas. Y son un monopolio.

 

                                       La dependencia de un sistema externo

alfredo romeo
Alfredo Romeo / Foto : perfil de Facebook

El empresario Alfredo Romeo, colaborador habitual de nuestro podcast, sabe y mucho del sector digital. Su empresa Intelify ha sido una de las pioneras, entre otras cosas, en la gestión tecnológica de eventos. Romeo ejerce un activismo en redes que va mucho más de la opinión liberal y libertaria y abanderó una plataforma solidaria el pasado año justo un minuto después de que se declarara el estado de alarma y el confinamiento generalizado. Y no es optimista respecto al futuro por cuanto un tercero, un administrador “decide lo que se puedo o no publicar”.

 

Los aspectos legales

Siempre es bueno contar con un jurista en estos casos. En El Coro ha estado José María Caballero que aporta a lo largo del podcast algunos aspectos concretos sobre jurisprudencia. Caballero ha sido fiscal en ejercicio desde el año 1982 hasta 2018 y ahora forma parte, en su jubilación, del Círculo Liberal de Andalucía. Advierte del peligro que supone dejar en manos del Estado el arbitraje de lo que se considera “buena información” que no suele coincidir con la veracidad de la misma. Como se tratan de empresas privadas con sedes fuera de España, esto puede complicar bastante más las consideraciones respecto a las distintas legislaciones que en cualquier caso comparten, en su mayoría, la libertad de expresión e información como derechos fundamentales. Nuestro fiscal propone una normativa específica regulada por un organismo “integrador de varias posiciones” e independiente. 

 

 

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