El año que cayó el Gordo del Niño en los Olivos Borrachos


Un maquinista de la Renfe recibe el encargo de comprar en Madrid dos billetes para hacer participaciones

Olivos Borrachos
Olivos Borrachos. /Foto: LVC

En los anales del sorteo de la Lotería Nacional no figura que Córdoba fuese agraciada con el Gordo del Sorteo del Niño en 1957 pero así fue. El 35.031 se vendió íntegramente en Madrid, pero un maquinista de la Renfe había adquirido dos billetes (20 décimos) que se repartieron en los Olivos Borrachos, un barrio que aquel día se vio agraciado por la fortuna.

Olivos Borrachos
Olivos Borrachos. /Foto: LVC

El protagonista de la historia se llama Juan Sarmiento, propietario de un bar en este barrio cordobés, quien encargó a su amigo Enrique Rodríguez que le trajera de Madrid dos billetes para el sorteo del Niño. Éste no se lo pensó dos veces y una vez en la capital de España se dirigió hasta la Gran Vía, en busca de la Administración de Lotería de Doña Manolita, que ya gozaba de justa fama de repartir muchos y sustanciosos premios de la Lotería Nacional.

Allí cumplió el encargo y se volvió para Córdoba con los dos billetes del 35.031. Una vez en el bar, el maquinista se quedó con dos décimos y otro cliente, José Lozano, empleado de la Electro Mecánicas, compró otros dos. Con los 16 décimos restantes hizo Sarmiento participaciones a cuatro pesetas para repartir la suerte entre los parroquianos de su bar, como así fue.

La suerte llega a los Olivos Borrachos

Cuando se supo que el 35.031 había sido agraciado con el segundo premio del Sorteo del Niño la noticia corrió como la pólvora por los Olivos Borrachos. La radio insistía en que se había vendido íntegramente en Madrid, pero aquel número era muy familiar para los vecinos de este barrio, ya que las participaciones del mismo había llegado a muchos hogares.

Poco a poco se fueron conociendo los nombres de los ganadores: Pablo Petidier, Gloria González, Francisca López, Fernando Jiménez, Juan González, Francisco Reyes y muchos más que habían adquirido su participación en el bar de Sarmiento. Aquel frío día de enero no lo fue tanto para muchos de los vecinos de los Olivos Borrachos, ya que entre ellos, como manda la tradición, había caído un premio de ocho millones de pesetas que estaba muy repartido.

 

 

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