El patio de los Romero de Torres se suma a esta edición especial


Todos sus integrantes dejaron su huella indeleble en esta vivienda, que atesora un rico patrimonio familiar

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Patio de los Romero de Torres. /Foto: LVC

Con motivo de la celebración de la Fiesta de los Patios Cordobeses en su edición especial de octubre de 2020 y gracias al patrocinio de la Diputación Provincial de Córdoba, propietaria del edificio, se vuelve a abrir el patio de la Casa de la familia Romero de Torres.

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Patio de los Romero de Torres. /Foto: LVC

Entre los días 8 y 18 de este mes podrás adentrarte en el universo de Julio, de Enrique, de Rafael, de Angelita… de todos los que formaron la saga familiar de los Romero de Torres y dejaron su impronta en un espacio, que aún guarda el rastro de las tres generaciones de artistas que aquí vivieron y desarrollaron su labor artística.

Desde el patriarca de la familia, Rafael Romero Barros, que en el año 1862 llegara a Córdoba desde su moguereño pueblo natal y ocupara esta vivienda destinada al conservador del aún incipiente Museo de Bellas Artes; sus hijos Rafael, Enrique, Carlos y Julio Romero de Torres; y el hijo de éste, Rafael Romero Pellicer, todos dejaron su huella indeleble en esta vivienda, que atesora un rico patrimonio familiar, la actual Colección Romero de Torres, compuesta de numerosas obras de arte, mobiliario, documentos, fondos bibliográficos, piezas arqueológicas, etc.

Un patio con piezas arqueológicas

El Patio de los Romero de Torres mantiene la idiosincrasia de los patios cordobeses. Mimado y cuidado por Angelita, la hermana menor de la familia, ganadora en 1916 del Concurso de Crisantemos Cortados celebrado en Madrid, alcanzaría su aspecto actual en la década de los años veinte del pasado siglo, época de esplendor de la familia Romero de Torres, cuando se acondicionó el espacio conocido como estudio de Julio Romero y se instaló en el patio una importante colección de piezas arqueológicas donadas por diferentes conocedores de la afición de la familia.

Ambos espacios, estudio y patio, muy visitados por personajes destacados de la época, fueron escenario de la obra pictórica de Julio y en él posaron varias de sus modelos. Aún guardan su presencia y la de tantas mujeres retratadas por el autor.

Entrar en este espacio es entrar en la esencia del tipismo cordobés, reflejado en la obra pictórica de los Romero de Torres, inmortalizado en la obra de Julio, enriquecido por el patrimonio arqueológico de Enrique, aderezado por Angelita, la mantenedora de su aspecto floral, auténtico pulmón del patio de los Romero de Torres, ayudada por su hermana Rosario.

Es lo que se deduce de la famosa frase acuñada por Margarita Nelken: “Y después de la del padre, que inició el rumbo de la dinastía, son tres las obras de los Romero de Torres. La pintura de Julio, el Museo de Enrique y el patio de Angelita”. Hasta hace poco años en el mismo existía el llamado “ciprés de los poetas”, desgraciadamente desaparecido en la actualidad a causa de un vendaval al que Manuel Medina González escribió un poema que ha permanecido inédito y se ha publicado con motivo de esta Fiesta que finaliza así:

 Ciprés, yo te saludo.

Ciprés, por tí medito,

y consagro mi tiempo

en el mejor servicio,

porque, ciprés, la muerte

llegará con sigilo

y me dirá “Marchemos

estrechamente unidos”.

Ciprés, dile a Angelita

la verdad de los símbolos.

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