La sede de Correos cumple 70 años

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Desde 1903 se habla de la construcción de un edificio capaz para los servicios de telecomunicaciones

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Edificio de Correos. /Foto: LVC

El servicio de Correos ha tenido en Córdoba distintas ubicaciones a lo largo del tiempo. La historia nos cuenta que estuvo en la plaza de Buenamente y en la de Seneca. Los cordobeses más mayores aún recuerdan su sede principal, en la calle Jesús y María, frente al Teatro Góngora, donde hubo unos grandes almacenes, donde estuvo desde los años 20. Aquel caserón quedó pronto pequeño e inoperativo para las necesidades modernas y se aprovechó uno de los solares resultantes de la apertura de la calle Cruz Conde para contar con unas instalaciones acordes al siglo XX.

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Edificio de Correos. /Foto: LVC

Tal día como hoy de hace 70 años entraba en funcionamiento este edificio, que en aquel momento era el único existente en la capital. En marzo de 1941 aprobó el Consejo de Ministros su construcción y se estimaba su coste en más de dos millones de pesetas, y así se daba luz verde a un proyecto que se remontaba a 1903, siendo Antonio Maura ministro de la Gobernación. Pero aquello se demoró durante décadas hasta que en 1934 adquirió el Ayuntamiento el suelo necesario en la calle Cruz Conde en una parcela de 1.348 metros cuadrados.

La llegada de la guerra civil vuelve a paralizar la iniciativa hasta que en 1940 el alcalde, Manuel Sarazá, vuelve a impulsar la construcción del edificio, que finalmente sería una realidad. En dicho año comienzan las obras, pero al poco quedaron paralizadas por espacio de tres años. En 1943 se reanudaron, pero no al ritmo previsto, ya que no se cumplió el plazo de 22 meses de ejecución de obra. El proyecto estaba firmado por los arquitectos Joaquín Otamendi y Luis Lozano.

Cuando se inauguró, la planta baja estaba repartida entre Cartería y Telégrafos, así como el despacho del director y los servicios relacionados con la atención al público, como certificados, valores, giros o venta de sellos. En la primera planta se repartían los negociados tanto de Correos como de Telégrafos y en la segunda estaban los servicios relacionados con los mismos. En la terraza, sobre la segunda planta, se hicieron dos pisos, para los jefes de Correos y de Telégrafos.

Las ganas de contar con un edificio en condiciones para estos servicios tan importantes en aquellos años sin internet y sin mensajería, hizo que la prensa de la época, en imitación de Madrid, le llamara Palacio de Correos y Telégrafos.

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