Peluqueros enmascarados


Tres profesionales de la peluquería nos cuentan cómo están viviendo el reinicio de la actividad entre medidas de seguridad, falta de material y agendas milimetradas.

Alberto Barbero, en su peluquería. / Foto: LVC

Algo que ha resultado necesario durante el confinamiento ha sido un corte de pelo. Tapar las canas con un buen tinte, adecentarse un poco. Tras casi 50 días encerrados, el que más o el que menos estaba adquiriendo pinta de náufrago en una isla desierta. Suele ocurrir que no echamos en falta las cosas cuando las tenemos a mano. Reconozcámoslo: ahora sabemos lo importante que es nuestro peluquero. 

En Córdoba y provincia, en 2018, y según el Informe de Actividades Económicas de la Cámara, había contabilizados 1412 establecimientos de peluquería, de señoras y caballeros. Es una importante actividad económica que al principio del estado de alarma se consideró esencial – y hemos descubierto que lo es- pero solo hasta el pasado lunes no se ha contemplado dentro del programa de regreso a la ‘nueva normalidad’, tras dar marcha atrás en esa esencialidad al principio. Una de tantas de este Gobierno de una cosa y la contraria. También los peluqueros han estado pendientes del BOE, esa caja de sorpresas que permite o prohíbe y regula con nocturnidad, alevosía y poco margen de maniobra. 

No todas las peluquerías han retornado a esta escalonada vuelta a la actividad. Pero se agradece que, muchas o pocas, lo estén haciendo. No puede haber normalidad de ningún tipo sin nuestro peluquero de confianza.

Los meses inactivos 

Carlos Bermejo tiene 40 años y lleva nueve en un pequeño local de la calle Obispo Cubero, cerca de la Avenida de Fray Albino. Por su peluquería pasa medio barrio, padres e hijos y algunos ya llevan a su nieto ” Han sido dos meses difíciles” nos dice Carlos, que ha sufrido el parón económico. “Las ayudas han sido mínimas, porque además para tener derecho a ellas había que seguir pagando la cuota de autónomos”. En efecto, esto es España, donde muchos pagan para poder recibir y otros pagan poco y se llevan el pastel. Bermejo sobre todo se queja de la “falta de información”, lo que le ha obligado, como a muchos profesionales a estar “en contacto continuo con nuestro asesor y pendientes del BOE. No sabíamos qué horario, si era al 50% o el habitual”. Tampoco el presidente Sánchez es que sea muy elocuente en sus intervenciones que digamos. Se pierde el hilo pronto, entre estudios de Oxford falsos y medallas autoimpuestas. 

A la parálisis económica hay que añadir la inversión que supone retornar a la actividad con nuevas medidas y con material  de uso obligado, sobre todo desechable, para cumplir con los establecido. “Muchos líquidos para desinfección, cosa que está bien por la seguridad que supone para todos. Y todo el material desechable, que en mi caso han supuesto unos 300 euros”, nos comenta Carlos. 

Carlos Bermejo/ Foto: LVC

El local no es muy grande, de unos 30 m2, y es el único trabajador en su peluquería, lo que no le ha obligado a tener que realizar ningún tipo de acondicionamiento del establecimiento. Su clientela, fiel y necesitada, tras el encierro: ” Ahora no tenemos a todos los clientes habituales porque  debo dar las citas más espaciadas y sobre todo porque procuro que no tengan que esperar en la calle. De momento mantengo los 23 clientes de media de antes y dedico de 3 a 5 minutos para desinfectar todo entre uno y otro”. Un regreso difícil pero que a Carlos le sabe a gloria: “He abierto con la agenda de una semana cubierta. Soy un privilegiado. No me puedo quejar”.

El material necesario: búsquese la vida.

Francisco Simón lleva más de 30 años en el sector de la peluquería, pero en la intendencia. Los productos tanto de peluquería, como de estética, además de mobiliario, es lo que distribuye prácticamente a toda España. Una semana antes de que se permitiera de nuevo la actividad, su teléfono móvil sonaba a horas extrañas e intempestivas: “A las dos de la madrugada, a las cinco de la mañana… he acabado loco porque además no había nada claro y mis clientes querían material, sobre todo el que ellos intuían que iba a ser necesario” Francisco nos muestra la lista de material desechable ‘obligatorio’ que ha dictado el Gobierno y ciertamente, si el propio Gobierno es capaz de conseguir todo eso es para darles un premio. “De muchos proveedores que había, al final ha quedado solo uno. El Gobierno debería haberse asegurado que podía haber material para todos antes de autorizar la apertura. Además ¿cómo va a ser que no haya mascarillas para los hospitales y sí para nosotros. No me parece justo”. Simón, a pesar de los contratiempos, piensa en los demás, sobre todo en los sanitarios que se están jugando la vida. También en los de su sector: “Algunos profesionales están trabajando con guantes de látex que han podido conseguir en grandes superficies y casi la mitad de ellos son alérgicos a este material”. 

La logística no está siendo rápida, precisamente: ” De lo que pido y me aseguran, al final me llega un 15%. Hay ahora mismo hay doce containers parados entre Sevilla y Valencia, porque además tienen que desinfectarlos. Trato de atender a todos mis clientes pero no llego a todos”. Capas dobles, respaldos de sillón desechables, toallas, cubrecabezas… Y China, la que manda: “Tenemos un fabricante en España, que es Eurostyl, pero no le sirven plástico de China y no pueden hacer nada”. Pedidos actuales que según Francisco ” no llegarán hasta finales de julio por lo menos”.

Francisco Simón, en el tajo. / Foto: LVC

Reconoce que ha habido profesionales que “económicamente han podido hacerse con material antes de  que se anunciase el nuevo plazo de actividad, pero para la mayoría no ha podido ser así, porque no han tenido ingresos y encima han tenido que cumplir con la cuota de autónomos”.

Francisco Simón lleva tres agendas, dos móviles y un poquito de estrés. No puede desconectar el teléfono ni tan siquiera de noche. Y casi vive en el coche. Pero reconoce que lo peor es no encontrar el material para atender a sus clientes.

Una cuestión de actitud

“Este trabajo, el mundo de la imagen y la estética, requiere muchas horas y mucho sacrificio. Así que estos meses sin trabajar me  han venido bien para hacerme cargo de mi casa y disfrutar de ella. Y volver con espíritu renovado”. Eso nos dice Alberto Barbero, un profesional que lleva en el sector desde los 12 años. Su peluquería, de caballeros, se encuentra en la Plaza de Cuba, haciendo esquina con la Avenida del Cairo. “Aunque han sido meses malos económicamente me ha permitido dedicarme a otras cosas. Cogemos esto con más ganas. Tengo la misma ilusión que cuando abrí. Ha habido que readaptar el local y eso ha supuesto un nuevo impulso”. Barbero demuestra que las cosas que nos pasan solo nos afectan como nosotros queramos que nos afecten. 

Los cambios, como antes nos comentaba Carlos, han trastocado la duración de los turnos con los clientes:  “Hemos tenido que incrementar los tiempos con los clientes para asegurarnos que podemos dar un servicio con buenas garantías higiénico-sanitarias y que el cliente no tenga que esperar fuera”.  Y Alberto, con las medidas, lo tiene claro: “Soy muy estricto. Yo facilito la mascarilla, pero si no te la pones no puedo cortarte. Si rompemos la cadena con uno, se rompe para todos”

Alberto Barbero / Foto: LVC

Barbero reconoce estar un poco desbordado con las citas y ha tenido que descartar las que quieren cortarse en el mismo día. La inversión que ha tenido que realizar ronda los 600 euros,- “aunque he contado con ayuda familiar”- en la reforma de espacios de cara a que los tres compañeros que trabajan en su establecimiento respeten las distancias regladas. 

“No me quiero imaginar cómo va ser ésto en junio y en Córdoba, con la máscara”. Es lo que peor lleva este profesional, no solo por el calor y la incomodidad sino porque también “este es un trabajo de precisión y es difícil con el plástico delante de la cara”

A pesar de su renovado optimismo y ánimo con este reinicio, Alberto Barbero es realista con la situación: ” Creo que ha venido para quedarse, porque hasta que no encontremos una cura no vamos a estar tranquilos”

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