En Córdoba se comió carne de ballena hace 69 años


Su sabor era parecido al de la ternera y su precio la hacía asequible para las clases más populares

Antiguo mercado de la Corredera.
Antiguo mercado de la Corredera. /Foto: LVC

Quienes la probaron la compararon con la ternera. La carne de ballena era algo tremendamente exótico para el paladar de los cordobeses que se sorprendieron al ver cómo el 2 de mayo de 1952 en la plaza de la Corredera se ponía a la venta un cetáceo que había sido cazado el domingo anterior en aguas de Marruecos.

Antiguo mercado de la Corredera.
Antiguo mercado de la Corredera. /Foto: LVC

Aquella iniciativa tuvo su origen en una empresa denominada Ballenera del Estrecho, cuyo director técnico, Leandro Martínez, defendía que en las provincias de Cádiz y Sevilla se había popularizado su consumo y que Córdoba no se podía quedar atrás. Su precio, 11,50 pesetas el kilo, era asequible y se podía preparar de diversas formas, aunque las más populares eran en estofado, mechada o frita en adobo.

A Córdoba llegaron casi 5.000 kilos de carne de ballena y desde el primer día que se puso a la venta tuvo una gran aceptación. Toda esta cantidad pertenecía a un mismo animal, de 60 toneladas en total y unos dos años de edad, identificado por la empresa como el 603, el número de su registro de pesca. 

Leandro Martínez explicaba que el consumo de carne de ballena se daba fundamentalmente entre las familias de los trabajadores, por ser más barata que el resto de carne que había en el mercado. Como curiosidad, señalaba que en estas provincias andaluzas había unas 2.800 familias que consumían al día carne de ballena.

Hasta ese momento estaba inédito en Córdoba el consumo de la carne de ballena. De este cetáceo sólo se conocía el aceite que se extraía de la lengua y las barbas, que tenían múltiples usos que decayeron con la llegada del plástico. La implantación de la empresa Ballenera del Estrecho buscó un hueco en el mercado con una carne asequible y de sabor parecido a la ternera que, finalmente, no acabó cuajando entre los consumidores cordobeses.