450 años de la visita a Córdoba de Felipe II


El monarca celebró Cortes en la Sala Capitular de la Catedral para abordar la rebelión de las Alpujarras

Felipe II
Felipe II. /Foto: LVC

En lo alto de la Puerta del Puente hay una inscripción que dice que la misma fue construida “Reinando la sacra, católica y real majestad del Rey don Felipe, nuestro señor, segundo de este nombre” que queda como el hito público más destacado que recuerda la visita a Córdoba de este monarca, de la que este sábado se cumplen 450 años.

Felipe II
Felipe II. /Foto: LVC

Esta visita de Felipe II no se puede considerar como una visita más, ya que se puede considerar como de la más extensa, junto con la estancia de Isabel la Católica, y excluyendo a los reyes medievales. Este rey vivió en Córdoba entre los meses de febrero y abril de 1570 y las crónicas nos han dejado el recuerdo de su estancia en distintos lugares. Le pilló en la ciudad la Semana Santa de aquel año y la vivió en total retiro junto con los monjes jerónimos de Valparaiso. También se cuenta que recorrió desde la puerta hasta el altar la iglesia del desaparecido convento de los Mártires, en la Ribera, para venerar las reliquias que en él se conservaban.

El motivo de la visita de Felipe II estaba claro. Desde un año antes había una sublevación en las Alpujarras y para ello quiso convocar Cortes en Córdoba para recaudar fondos de la nobleza y así sofocar esta rebelión con el ejército traído de Italia mandado por su hermano don Juan de Austria. Las Cortes se celebraron en la antigua Sala Capitular de la Catedral, que estaba situada entre la parroquia del sagrario y la capilla del Cardenal Salazar.

Felipe II llegó a Córdoba procedente de Guadalajara, de donde había salido el 9 de febrero. Llegó en un fastuoso cortejo en el que destacaban sus parientes los archiduques Rodolfo y Ernesto de Austria. La entrada en la ciudad la hizo por la Puerta Nueva, que se construyó para esta ocasión y que adquirió este nombre porque era la primera que se abría en la muralla desde tiempos medievales.

Cumplido el objetivo de su estancia en Córdoba partió en abril camino de Écija, donde le esperaba un enviado del Papa Pío V con el motivo de tratar la creación de la Santa Liga.

 

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