“Vivir en la sala de espera del hospital nos afectaba psicológicamente y Fepamic nos hizo un gran favor con su piso”


Un granadino que tuvo ingresada a su hija cinco meses en el Reina Sofía, cuenta el bien que Fepamic les hizo a su pareja y a él al procurarles una vivienda y sacarlos del ambiente del hospital

Moisés Lorente, en el centro, junto a directivos de Fundación Fepamic. / Foto: JP
Moisés Lorente, en el centro, junto a directivos de Fundación Fepamic. / Foto: JP

La vida se complicó para Moisés y a Andrea, dos granadinos de 38 y 26 años cuando, tras nacer, a su primera hija le detectaron una cardiopatía. La bebé, también Andrea de nombre, vino al mundo en noviembre de 2018 en el hospital San Cecilio de Granada pero fue trasladada días después al Reina Sofía de Córdoba, en cuya Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) quedó ingresada.

Su madre había venido con ella a lo que era en principio una prueba médica que terminó siendo un ingreso de cinco meses y cuatro operaciones de la menor, dos de ellas de urgencia. Durante la primera semana en Córdoba a Andrea le dieron una habitación en el hospital y Moisés siguió en Granada para resolver el traspaso de su bar, su única fuente de ingresos. Pero en cuanto pudo viajó hasta Córdoba para estar con su hija y su pareja, que tuvo que dejar la habitación que estaba usando y pasar a vivir junto al padre de su bebé en la sala de espera de la UCI Pediátrica.

Al dolor y la preocupación por el ingreso de su pequeña, se unió el problema de tener que hacer vida en el hospital pues no podían permitirse alquilar un piso en Córdoba para estar cerca de la niña, a la que podían ver solo diez minutos al día. Así, su vida se convirtió en pasar horas y horas en la sala de espera con el problema que tenían sin salir de su mente y con el dolor de ver que otros padres que allí habían conocido perdían desgraciadamente a sus hijos.

“Eso era lo peor, se nos caía el mundo encima. Era un comedero de cabeza, algo muy exagerado, no dormimos nada en la semana que estuvimos allí”, relata Moisés a La Voz de Córdoba, quien cuenta que, además de no haber intimidad, era muy incómodo dormir todas las noches en sillones que no están pensados para eso y que existía una ducha para todos los padres que allí había en la que se formaban colas. Otra madre con la que hicieron amistad y que vivía en Córdoba les lavaba la ropa. La joven madre de Andrea no paraba de llorar, casi entró en depresión, durante el tiempo que vivió en la sala de espera y él, que mostraba ser fuerte, también estaba mal en su interior. La situación les estaba afectando a los dos psicológicamente.

Pero, afortunadamente, esa situación no se extendió demasiado en el tiempo. A través de una trabajadora social del hospital conocieron el proyecto Havita de la Fundación Fepamic que cuenta con un piso para que puedan vivir personas que se encuentran como estaban Moisés y Andrea.

“Desde entonces entró un aire fresco en nuestra vida”, recuerda este granadino que esta semana regresó a Córdoba para participar en la presentación del programa Havita en la Fundación Fepamic. Gracias a que vivían en un piso mientras no podían ver a su hija estaban “más desahogados, no estábamos todo el día pensando en lo mismo” y se zafaron del ambiente deprimente del hospital a todas horas.

Moisés dice que “gracias a Dios que nos dieron el piso porque no sé cómo hubiésemos acabado”. Además, reconoce que él creía que no había gente buena, pero al llegar a Córdoba se dio cuenta de que sí existen muy buenas personas. “Fepamic nos hizo un gran favor”, asegura.

Por el piso, en el que cada habitación tenía su llave y en el que estuvieron hasta mayo de 2019, vieron pasar a muchas parejas con las que hicieron amistad y que los apoyaban a ellos y en las que estos granadinos se apoyaban también”. La convivencia era muy buena.

Cuando su hija recibió el alta volvió a Granada con un panorama desolador. Al no tener ingresos por cierre del negocio tampoco habían podido pagar el alquiler de su piso en aquella ciudad, motivo por el que los habían desahuciado y tuvieron que ir a vivir con la madre de Moisés un tiempo hasta qu consiguieron dinero para de nuevo independizarse.

Actualmente la niña evoluciona bien, “está cogiendo peso”, cuenta su padre, y ha pasado bien las revisiones que le han hecho cada dos meses en el Reina Sofía, donde la operarán de nuevo en el mes de junio. Moisés y su pareja cuentan para entonces con poder quedarse de nuevo en el piso de la Fundación Fepamic que, con ayuda de empresas cordobesas, proporciona algo de bienestar a quienes ya tienen bastante con pasar por el ingreso hospitalario de un hijo.

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