La llama viva del recuerdo a las víctimas del holocausto


Sebastián de la Obra explica que la persecución a los judíos "empezó con la prohibición de tener perros o comprar flores"

Encendido de velas en la Casa de Sefarad. /Foto: JC

La Casa de Sefarad ha conmemorado, como viene haciendo desde 2008, el Día de la Memoria del Holocausto con una reflexión a cargo de su director, Sebastián de la Obra, y el encendido de ocho velas en recuerdo de las víctimas de los campos de exterminio nazi.

Sebastián de la Obra, en la Casa de Sefarad. /Foto: JC
Sebastián de la Obra, en la Casa de Sefarad. /Foto: JC

De la Obra ha señalado que en estas Casa de Sefarad se realiza este acto desde mucho antes que otras instituciones se sumaran a esta iniciativa. Durante este periodo de tiempo se ha celebrado de diversas formas, desde prestaciones de libros, testimonios, conferencias o reconocimientos a los Justos entre los Justos.

En su intervención ha reivindicado que “sigue siendo necesario hablar del Holocausto, de lo que significó”, poniendo especial énfasis en señalar que esta masacre “no fue resultado de la barbarie, sino de la civilización”. También ha trasladado al auditorio el dato de que la muerte de seis millones de judíos “no se dio entre hutus y tutsis, sino en Europa, en el país con más conservatorios de música de Europa”. 

A este punto se llegó de forma progresiva. De la Obra ha comentado que “empezó con la prohibición de tener perros o comprar flores”, y poco a poco fueron creciendo las prohibiciones, en plena siglo XX, en un país próspero como Alemania, porque “el progreso, como la luna, tiene una cara oculta”, lo que hizo que “el Holocausto naciera de gente civilizada” y ha advertido de que en la actualidad, tanto por la extrema izquierda como por la extrema derecha, hay semillas sembradas que hay que desactivar antes de que broten.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here