Un libro desmonta las mentiras de la alimentación actual


Marián García abre los ojos al consumidor sobre lo que no se sabe de los productos que nos hacen ver lo contrario

Marian García, autora de 'El jamón de york no existe'.
Marian García, autora de 'El jamón de york no existe'. /Foto: LVC

Marián García es farmacéutica y a través del blog ‘Boticaria García’ realiza una labor didáctica, entre otras cosas sobre la alimentación, que ha desembocado en un libro, titulado ‘El jamón de york no existe’ (Esfera de los Libros9, que se presenta este viernes, a las 19:00, en La República de las Letras. En el mismo realiza unas afirmaciones rotundas, que ponen a pensar a más de uno, porque más de uno ha caído en esos reclamos que nos presentan los alimentos presuntamente saludable.

Marian García, autora de 'El jamón de york no existe'.
Marian García, autora de ‘El jamón de york no existe’. /Foto: LVC

El título del libro ya pone al lector a cavilar sobre el jamón de york, pero la autora desgrana una serie de verdades que lo complementan, como que el pan rústico se fabrica en naves industriales, que encontrar cangrejo en los palitos de cangrejo es más difícil que encontrar a Wally o que las galletas María no son saludables por más que las incluyan en los menús de los hospitales.

La autora de ‘El jamón de york no existe’ desentraña los secretos que esconden las etiquetas, donde los fabricantes camuflan aquellos ingredientes que no son sanos en absoluto. También desmonta los mitos sobre los alimentos falsamente curativos, que bajan el colesterol o que proporcionan al organismo cualquier efecto casi milagroso.

Tampoco escapan de la lupa escrutadora de García los alimentos que se han subido a la moda de lo natural, lo sano, lo de siempre, donde una etiqueta verde esconde un procesado industrial, entre otros males. Además, también analiza los denominados superalimentos que cuentan con una presencia ridícula en un producto de alto precio.

¿Por qué se ha llegado a esta situación? Marian García llega a la conclusión de que “una legislación blandita” es la que ha permitido que los fabricantes campen por sus anchas y no se ofrezca al consumidor toda la información sobre lo que están comprando, sobre lo que están consumiendo.