“Si no fuera por esta parroquia, viviría en la calle”


Santa Luisa de Marillac acoge en sus instalaciones y ayuda con sus gastos desde hace un mes a Ayoub, un joven marroquí extutelado de la Junta que termina este año sus estudios

Ayoub lee apuntes en su habitación. / Foto: LVC
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Ayoub se dispone a entrar en su habitación el día que llegó a la parroquia de Santa Luisa de Marillac. / Foto: LVC

Ayoub tiene 19 años y ha comenzado el viaje hacia un futuro mejor con ‘La maleta de Luisa’, el programa puesto en marcha por la parroquia Santa Luisa de Marillac, en el polígono Guadalquivir, que ya está ayudando en su vida diaria a tres jóvenes con dificultades. Dos de ellos están acogidos en régimen externo, viven con sus familias y algunas personas les pagan a través del programa sus estudios, y un tercero, Ayoub, habita en las instalaciones anexas al templo que tiene a su cargo el padre Miguel David Pozo.

Él y Ayoub se conocieron en el instituto donde el joven, que es marroquí, estudia. “Un día yo estaba muy triste y Miguel David me preguntó qué me pasaba”, relata Ayoub, que contó al sacerdote que al terminar el año debía dejar el lugar en el que estaba viviendo y al que había llegado después de pasar por varias casas de acogida desde que viajó a España con 16 años.

El padre Miguel David le contestó que “nosotros no te vamos a dejar vivir en la calle”, cuenta Ayoub, que ahora vive en la parroquia pero con independencia. Esa respuesta es la que corresponde dar a la Iglesia a quien está en apuros y es la que dio el sacerdote, que busca financiación para ampliar el programa de manera que pueda acoger hasta a cuatro jóvenes viviendo en la parroquia y seis de manera externa. Por ahora no ha recibido respuesta de la mayoría de las instituciones a las que ha acudido, aunque La Voz ha podido saber que el obispo, Demetrio Fernández, sí está muy implicado con este proyecto.

La historia de Ayoub es muy dura. Cruzó de África a la Península Ibérica escondido en los bajos de un camión. “Vine para ayudar a mi familia”, explica. Son muchos hermanos y su madre limpia casas pero “unas semanas sí y otras no”, matiza él, y no le es suficiente. Su padre los abandonó. Por eso Ayoub aspira a terminar los estudios de marroquinería que está realizando y comenzar a trabajar para mandar dinero a su madre y hermanos.

Eso no sería posible sin la ayuda de la parroquia Santa Luisa de Marillac, que para este joven es “como el cielo” y en la que el padre Miguel David lo trata “como a un hijo”, asegura Ayoub, que cuenta con su habitación y hace vida con el párroco en zonas comunes para charlar, almorzar o cenar. Todos los gastos corren por cuenta de la parroquia, que le ha comprado al joven inmigrante ropa que necesitaba, le paga clases de apoyo y le da un dinero para que pase la semana y pueda recargar la tarjeta del móvil, por ejemplo.

“Cuando termine dentro de seis meses, me gustaría quedarme en Córdoba porque ya conozco a mucha gente, pero si sale trabajo en otra ciudad, pues me voy a otro sitio”, señala Ayoub, al que ‘La maleta de Luisa’ le está ayudando a comenzar un viaje hacia un futuro mejor del que tendría sin la ayuda de la Iglesia y que es el primero de otros muchos a los que la parroquia del polígono Guadalquivir rescatará de la calle.