Los ángeles de Alejandro


Un matrimonio cordobés acoge a un refugiado al que van a formar para darle trabajo en su empresa después de que mediara Felipe González de Canales y la asociación Familias Solidarias

Antonio y Dolores, matrimonio que ha acogido y va a dar trabajo a Alejandro. / Foto: LVC
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Antonio y Dolores, matrimonio que ha acogido y va a dar trabajo a Alejandro. / Foto: LVC

No fue casual, seguro que no, que Alejandro, a sus 18 años, llegara a casa de Antonio y Dolores, de 75 y 72, en un pueblo cordobés, el día 25 de diciembre para encontrar un hogar seguro en España después de haber pasado penurias en su país de origen y durante los meses que vivió en Granada solo.

Que el Señor nazca cada nueva Navidad depende de cada uno de nosotros y el matrimonio de Antonio y Dolores lo hicieron nacer en su familia acogiendo a Alejandro precisamente ese día en el que se conmemora el gran acontecimiento de la historia de la Humanidad.

El joven residía ya en Granada cuando su vida se disponía a cambiar sin que él aún fuera consciente. Fue en los premios Felipe González de Canales que entrega La Voz de Córdoba donde quien da nombre a los galardones comentó a un amigo de hace años, de cuando fundó Jóvenes Agricultores, que necesitaba que colaborara con la Asociación Andaluza Familias Solidarias de la que es vicepresidente.

Esta asociación, con sede en Granada y Bujalance, tiene cuatro campos de acción: personas mayores, discapacitados, despoblación y refugiados. De este último se encarga Ricardo de la Hoz, quien cuenta a La Voz que “cada vez están llegando más refugiados a España” de diversos países. “Vienen con dos maletas y lo justo para buscarse la vida y nosotros los ayudamos buscándoles sitio para vivir hasta que Cruz Roja les consigue un hogar, dándoles ropa y comida”, añade De la Hoz. Son familias completas, padres y madres solos o jóvenes como Alejandro.

Este responsable de Familias Solidarias relata que al principio, cuando le propuso a Alejandro venir a Córdoba con una familia de acogida que le iba a proporcionar todo lo que le hiciera falta, este se mostró cauto y asustado pues no entendía que alguien pudiera prestarle su ayuda desinteresadamente. “¿Lo dices en serio?”, preguntó a Ricardo el muchacho, que se ganaba la vida en Sierra Nevada repartiendo folletos y al que el dinero que ganaba no le era suficiente para pagar una habitación en un piso y comer. De hecho, tuvo que dejar la habitación días antes de venir a Córdoba, por lo que fue acogido un tiempo en Granada por una familia para que pasara con ellos la Nochebuena.

Pero el día 25 Ricardo lo trajo a Córdoba y en seguida fue bien recibido. Dolores lo cogió del brazo, le dio dos besos y le dijo que allí él era como uno más antes de presentarle a toda su familia, hijos y nietos. Familias Solidarias le había proporcionado ropa y calzado y Antonio y Dolores también le están dando, a lo que se suma que un amigo de este matrimonio que tiene una tienda se ha ofrecido a vestirlo también.

Alejandro se siente “superbien” con su familia de acogida. Este chico, que es huérfano de padre, cuenta que ha trabajado desde los 12 años en múltiples oficios, algunos muy duros, y que ha dejado en su país de origen a su madre y a una hermana con dos hijos a las que “la semana pasada envié 50 euros que me dio el señor Antonio”, señala Alejandro, que quiere trabajar pronto para mandar más dinero a su familia y si es posible, traerla a España para que tenga un buen futuro.

El trabajo llegará en cuanto obtenga permiso para ser contratado y es Antonio quien le va a dar empleo en alguna de las empresas que tiene junto a sus hermanos. Por el momento, Alejandro se ha empadronado en un pueblo de la provincia de Córdoba y ha solicitado cursos de manipulador de alimentos, de carretillero y tractorista.

Antonio explica a La Voz que “el chico está contentísimo, ha caído muy bien aquí y yo estoy contento también porque es un chaval educado y muy familiar”. Ahora pasan mucho tiempo juntos en casa aunque Alejandro tiene autonomía. Cuenta este buen hombre que decidió acogerlo “porque hay que ser humanos y ayudar a todo el mundo sea de donde sea, yo estaba dispuesto a acoger a una persona de cualquier país”. Además, añade, “hay que ayudar a quienes han tenido más mala suerte que uno, para nosotros es como si tuviéramos un niño chico ahora”, pues están pendientes de Alejandro en todo momento.

Antonio y Dolores, Felipe González de Canales y Ricardo de la Hoz con la Asociación Familias Solidarias se han convertido esta Navidad en ángeles para este joven, que ahora tiene un futuro venturoso por delante y que es buen ejemplo de que el Niño Jesús ha vuelto a nacer esta Navidad.