Villancicos en plata de ley


La cantaora Argentina labra un monumental concierto de Navidad en el Gran Teatro, al que llega de la mano de la Fundación Cajasol y del que se va con una fiesta por bulerías y el público cantando

Argentina en el Gran Teatro. / Foto: IMAE
Argentina en el Gran Teatro durante su concierto de villancicos organizado por Fundación Cajasol. / Foto: IMAE

‘Plata’, según la RAE: ‘Elemento químico -hubo química desde que abrió su garganta- metálico -como los metales de su voz-, de número atómico 47, de color blanco -como la Navidad-, brillante -como sus quejíos-, muy dúctil y maleable -hace lo que quiere con la voz-, muy buen conductor del calor y la electricidad -del escenario al patio de butacas había corriente-, escaso en la corteza terrestre -a ver quién da con otra igual-, donde se encuentra nativo en algunos minerales -salida de Huelva-, y que se usa como catalizador -de las emociones del público-‘. Puede decirse sin temor a equívoco, atendiendo a lo que ofreció en el Gran Teatro, que la cantaora Argentina es plata de ley y no solo por su nombre.

Y es que en plata cinceló la onubense sus villancicos este jueves en el concierto que protagonizó en Córdoba y que estuvo organizado por la Fundación Cajasol en el marco de sus Gozos de Diciembre. Podría titularse también esta crónica ‘El gozo de Argentina’ habiendo sido la artista madre hace tres meses y estando titulado el recital y el disco que presentaba ‘Su primera Navidad, a mi hijo Miguel’. Por eso y porque ella gozó sobre el escenario, se la vio feliz. “No sabéis las ganas que tenía de que llegara este día”, confesó al público.

La imagen de su primogénito se proyectaba sobre el fondo de la escena para comenzar el concierto. La nana ‘Rosas y claveles’ sonaba en su voz distinta a como la interpretan otros cantantes. Igual ocurrió con ‘Iban caminando’, unos tanguillos que bordó. En esta primera parte del concierto llevaba mantón de Manila y agradeció a Cajasol que le haya permitido cumplir el sueño de grabar un disco de villancicos dentro de la serie ‘Así canta nuestra tierra en Navidad’, como ya lo hicieron Raphael o Rocío Jurado y a la que llevó el sonido de Jerez ‘Parrilla’, de quien eran algunos temas que ella puso en pie en un flamenco bien cantao y sentío. Ella ha grabado su disco con el acompañamiento a la guitarra de José Quevedo ‘Bolita’, que estuvo en el concierto junto a un elenco de guitarras, percusión y coros que le fue al pelo a Argentina en todo momento.

La cantaora dio buena cuenta de lo jondo de su cante, de la raza de su voz, de su fuerza, la misma con la que se agarraba el vestido cuando subía en las cantiñas ‘Vienen llegando’, que interpretó haciendo compás con la mano en su pecho. Luego vinieron unos fandangos. Entre tema y tema se escuchaban piropos desde los palcos, el teatro estaba prácticamente lleno y si quedaba algún hueco lo llenó ella con su arte.

En el intermedio, ‘Bolita’ hizo un tema solo con la guitarra que fue muy aplaudido por el público. Y volvió Argentina luego al escenario ahora vestida de tul negro con brillos. Sobre el fondo una imagen de ella embarazada, que es como ha grabado parte del disco que presentó. Sonaron en esta segunda parte del concierto varias bulerías como ‘Es la Navidad’, en cuyo videoclip aparece al principio el llanto de su hijo. Fue para la artista flamenca una ovación del respetable, entre los que había gente que tocaba las palmas cuando Argentina ofreció unos tanguillos que dedicó a los amigos que habían ido a verla.

Sus quejíos y quiebros, controlados con maestría, recibían los olés desde el patio de buatacas. Cantaba descalza teniendo como aliado un gran abanico con el que sofocaba el calor entre cada intervención. Y llegaron unas bulerías con las que parecía que se acababa el concierto, pero saludó después y llegaron los bises. ‘Blanca Navidad’ con los Mellis fue para paladear, y luego animó al público a cantar con ella un popurrí que comenzó con los ‘Campanilleros’, siguió con el villancico del ‘Gloria’, el jerezano ‘Calle de San Francisco’ y terminó con ‘Tin tin, Catalina’ que entonó todo el mundo. Tras desear feliz 2020 a los asistentes comenzó otra fiesta por bulerías que ya si fue la última antes de salir del escenario bailando antes de animar de nuevo al público a cantar para cerrar la noche.

Diciembre es mes de gozos y los de Cajasol este año fueron sublimes de la mano y de la voz flamenca de Argentina. Una voz, una artista y un concierto hechos de plata de ley.

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