Noche de paz en los Patios

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La lluvia da una tregua a la fiesta el fin de semana en el que La Voz de Córdoba visita las casas que abrieron el sábado y lo harán este domingo en los barrios de San Lorenzo y San Agustín

Patio de San Juan de Palomares, 11. / Foto: JP
Patio de Pastora, 2. / Foto: JP

La Navidad en los Patios es una fiesta que solo puede ofrecer Córdoba. Si en mayo las casas tradicionales del Casco Histórico de la ciudad exhiben ‘alfombras’ multicolores en sus muros y rejas, en los últimos días de diciembre se visten del rojo de los pascueros, se engalanan con guirnaldas de luces que brillan al compás de los villancicos y sus cuidadores ponen el Belén o el Árbol de Navidad.

Este fin de semana es el primero de rutas, que empezaron el miércoles pasado, y La Voz de Córdoba ha visitado los Patios de la zona de San Lorenzo y San Agustín que abrirán de nuevo este domingo y los días 28 y 29 próximos y el 4 de enero. El resto de rutas se puede consultar pinchando este enlace.

La del sábado fue una noche de paz pues el hecho de que estuviera lloviendo hasta casi las seis de la tarde, que es cuando abren los Patios, hizo que la afluencia de visitantes fuera contenido. Un goteo constante pero que no provocó colas ni grandes aglomeraciones, por lo que los recintos de flores pudieron admirarse de manera cómoda y tranquila.

En Frailes, 6, el patio ‘Vesubio’ que toma el nombre de un incendio que hubo en su cocina, el ambiente es acogedor, muy cálido. Es pionero junto a otros pocos en la apertura en Navidad una fiesta que a Virginia Molina, su dueña, le parece “distinta a la de mayo” pues entre otras cosas discurre principalmente sin luz del sol. Así, el azul que predomina en esta casa todo el año ahora continúa en las lucecitas que lo adornan. Entre las plantas que se pueden ver están la pluma de Santa Teresa o la buganvilla, elementos que llaman la atención como el brocal árabe y la columna romana que allí se conservan.

Muy cerca se encuentra la calle San Juan de Palomares y en el número 11 tiene su sede la asociación Claveles y Gitanillas, que abre su patio, uno de los más antiguos que se conservan, de los legendarios del concurso de mayo. Aquí la asociación ha mantenido la decoración y flora de siempre y ha complementado con pascueros, calanchoes, coles ornamentales, ciclámenes y una guirnalda de verdes y luces en la balconada de madera. Al entrar se escuchan villancicos flamencos antiguos, suena Juanito Valderrama, mientras que Juan Manuel, el joven que cuidador del Patio esta tarde, invita a quienes llegan a probar el anís y los mantecados.

Haciendo la ruta se encontraban este sábado cordobeses pero también gente llegada de fuera como Paloma y su hija Rocío, que hacen fotos con el móvil y que han venido a Córdoba desde Madrid como la madre lleva haciendo “cuarenta años en mayo”, según explica esta mujer que se declara “apasionada” de los Patios.

De la misma forma que ella quedó sorprendida en su primera ocasión en Córdoba han quedado realmente satisfechos Rubén y su mujer Nerea que vienen de Alicante junto a María, la hermana de ella. “Nos hemos quedado con ganas de más”, dice Rubén, al que le ha gustado como a sus acompañantes lo cuidados que están los Patios y el Casco Histórico, según cuentan.

Mucha gente y buen ambiente había en Trueque, 4, donde actuó este sábado el grupo ‘Al Raso’, de la Escuela de Músicos ‘El Gato’ de la calle Alfaros. Los villancicos en clave de swing en inglés que interpretaron sus componentes animaron a quienes llegaban aun patio muy iluminado y que también eran obsequiados con fino Montilla-Moriles junto al reconocible pozo de esta casa.

 

Siguiendo la ruta se llega a la plaza de San Rafael y en el número 7 está el Patio que pertenece a la iglesia del Juramento. Alabanzas a María Santisima sobre las puertas o en los muros la historia de las apariciones al padre Andrés de las Roelas por parte del Arcángel que es Custodio de Córdoba y que está esculpido en piedra presidiendo esta casa desde la que se ve alzarse con robustez una de las torres del templo contiguo. Un naranjo pequeño, esparragueras, begonias o costillas de Adán exornan los dos patios de la casa que están separados por una estancia con un Belén. En el posterior se pueden ver piezas que cayeron de la torre y el agua que cae de un surtidor relaja a quien entra.

No muy lejos está Pozanco. Aquí hay abierto un Patio que cuida Mercedes Romero, a quien le encantan las orquídeas y por eso se pueden ver varias en una de las ventanas que dan a la zona común de su casa. “Me gusta mucho decorar”, dice esta mujer, que se lamenta del mal tiempo que ha hecho hasta el momento y que no le ha permitido poner todos los adornos que ella deseaba, aunque no falta una estrella y bolas de brillantina. Además de la flor de Pascua dan color a este lugar el ciclamen y las azaleas.

Queda poco para terminar la ruta por esta zona, pero no queda ni mucho menos lo peor para el final. En Pastora, 2 esperan muchos detalles de buen gusto que no dejan indiferentes al que entra. Suenan villancicos flamencos y rocieros y antes de pasar al Patio hay un zaguán ocupado en su gran parte por un Belén napolitano. Alli, su dueño, Rafael Barón, ha mantenido las plantas de siempre, como los geranios que han conservado la flor hasta ahora, y ha añadido como en todos los casos los pascueros ademá de una decoración con campanas doradas y rojas en el limonero, guirnaldas con un sol y otra con instrumentos musicales propios de este tiempo.

Hay eucalipto y pinsapo y junto a la fuente una candela de leña en un brasero que antes de cerrar apaga Barón. Aunque sin duda, uno de los elementos más bellos y originales es la representación de la Anunciación del ángel Gabriel a la Virgen escoltada por dos velas. Como dice Rafael Barón, “si el ángel no se aparece, no habría Navidad”.

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