Vidas salvadas en la periferia cordobesa


La parroquia de Santa Luisa de Marillac crea un programa para procurar estudios o trabajo, también techo, a jóvenes extutelados por la Junta y otros sin vivienda por desestructuración familiar

Jóvenes en riesgo de exclusión
Imagen del programa La maleta de Luisa. / Foto: LVC

Para los futuros oscuros y en duda, la parroquia de Santa Luisa de Marillac propone una luz en forma de ayuda a adolescentes y jóvenes con pocos recursos y antiguos tutelados por la Junta de Andalucía en centros de menores cuando cumplen la mayoría de edad. Para ello ha creado esta comunidad parroquial el programa ‘La maleta de Luisa’ dirigido a personas de los barrios cordobeses de las periferias -no físicas- en los que hay una población importante en exclusión social como el Polígono Guadalquivir, donde se encuentra esta iglesia, Las Palmeras o el Sector Sur.

Miguel David Pozo León es el párroco de Santa Luisa de Marillac desde hace cinco años y el promotor de esta idea desarrollada de manera conjunta con Cáritas Diocesana, que está recién puesta en marcha como programa de promoción y recuperación de adolescentes y jóvenes que sin esta posibilidad tendrían como alternativa la calle y quizá caer en la droga, delinquir y acabar en la cárcel como ha ocurrido en muchos casos.

‘La maleta de Luisa’ tiene dos vertientes, según explica Miguel David Pozo. Una primera que ya se ha puesto en marcha y que consiste en un régimen externo en la que no se establece edad mínima para los beneficiarios, y otra en régimen interno en la que habrá acogida de mayores de 18 años que han salido de centro de la Junta y dejan de estar tutelados y otros jóvenes que se han quedado sin vivienda habitual por desestructuración familiar o algún otro motivo.

En el primer caso, los usuarios viven con sus familias pero al no contar con recursos, la parroquia de Santa Luisa de Marillac los tutoriza y les proporciona formación y manutención. Así, ahora mismo hay una chica de 18 años que está estudiando un Grado Medio de Farmacia y un menor con 16 años que hace un módulo de Peluquería. Los estudios los están costeando dos personas de la vida eclesial de Córdoba que aportan para ello entre 1.000 y 1.500 euros, algo con lo que se le salva la vida a quienes reciben la formación que de otra forma no podrían tener y que les va a permitir desarrollarse laboralmente y contar con autonomía e ingresos para ayudar en su familia.

La parte del programa en régimen interno está ahora mismo en su fase de selección pues ya se han acondicionado las instalaciones. Ya hay personas interesadas en participar y acceder a una de las tres plazas que se van a ofertar en un primer momento. El párroco de Santa Luisa de Marillac explica que se harán de tres en tres personas porque el programa “no busca institucionalizar la residencia de jóvenes que ya han pasado muchos años de su vida en centros, sino dotarlos de un hogar que sientan como suyo, enraizarlos en un entorno de amistad y normalidad que les haga sentir tranquilos ante la incertidumbre de su futuro”.

Estas tres personas vivirán en la casa anexa a la parroquia que se creó para los paúles y que cuenta con espacio suficiente para que tengan su habitación individual y zonas comunes. Tendrán todas sus necesidades cubiertas mientras están en este lugar pues se les facilitará la comida, los estudios -en lo que colaborará la Fundación de Enseñanza Santos Mártires- y otras cosas necesarias hoy en día como un teléfono móvil y dinero de bolsillo, de manera que sus vidas sean como la de cualquier persona de su edad.

Como decía Miguel David Pozo, no se quiere institucionalizar esta casa, por eso los profesionales que presten sus servicios a los inquilinos y los que ya lo hacen con las dos personas en régimen externo van a ser voluntarios que participan de la vida parroquial y eclesial de Córdoba. Por ejemplo, la tutora de la joven que hace el ciclo de Farmacia tiene como tutora a una dentista que se ha ofrecido a estar los fines de semana con ella para salir a sitios como el cine o tomar un café. Además, hay y habrá otros voluntarios que saldrán y acompañarán a los jóvenes para evitarles otras relaciones tóxicas.

Los adolescentes y jóvenes responden a la ayuda que se les brinda con una contraprestación: adquieren el compromiso de formarse, integrarse con los demás y realizar algún trabajo físico con personas o situaciones necesitadas. La chica que estudia el ciclo de Farmacia cuida las instalaciones de un proyecto de niños que hay por las tardes en la parroquia y el joven que estudia Peluquería colabora en el reparto de alimentos de Cáritas.

El coste para la parroquia de cada persona que va a vivir en ella es de entre 30 y 35 euros al día, por eso el párroco de Santa Luisa de Marillac ha pedido subvenciones a entidades privadas, ayudas a particulares y al Cabildo de la Catedral.

Miguel David Pozo señala que la Iglesia tiene que hacer cosas como esta “porque es madre y una madres siempre procura la acogida de sus hijos”. Además, Santa Luisa de Marillac, de quien toma el nombre el templo, “fue una mujer que acogió a jóvenes de su tiempo, las promocionó, les dio cultura y las dignificó”, dice el párroco, que también alude a que el Papa Francisco “tiene interés en las periferias y estos son barrios periféricos y hay gente que lo necesita”, en alusión a Polígono Guadalquivir, Sector Sur y Las Palmeras.

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