Valdeolleros-Santa Rosa, una historia de vida


Desde su nacimiento a finales de los años 40, esta zona de Córdoba ha cambiado mucho gracias a la lucha de sus vecinos, cuyos recuerdos relata uno de ellos, Rafael Tejedor, su cronista oficioso

La Cruz de Juárez en los años 60. / Foto: Archivo de Rafael Tejedor
La Cruz de Juárez en los años 60. / Foto: Archivo Municipal de Córdoba

Fue a finales de la década de 1940 cuando germinó el barrio que se conoce con el nombre de Valdeolleros-Santa Rosa, una zona de Córdoba que como otras muchas ha vivido una expansión y evolución en la que la lucha de sus vecinos ha sido esencial a partir de la creación en 1976 de la asociación de este barrio que está delimitado por las calles Ingeniero Ruiz de Azúa, Paseo de Al-Nassir, la avenida de la Cruz de Juárez, la avenida Virgen de las Angustias y la de Fuente de la Salud.

Nació Valdeolleros con la parcelación no controlada de una zona de labor que permitió a personas de pocos recursos tener un lugar donde cobijarse, de manera que la mayoría del barrio fue construido sobre la hacienda Valdeolleros, propiedad de la familia Guerra Roldán, y también sobre la finca Santa Rosa, de las que provienen su nombre.

Estas viviendas irregulares estuvieron mucho tiempo sin agua corriente, sin alcantarillado ni asfalto en sus calles, motivo por el que era habitual en los comienzos la imagen de los vecinos yendo a llenar sus cántaros, garrafas o cubos de cinc a la única fuente del lugar ubicada junto a la Cruz de Juárez. Así lo cuenta a La Voz de Córdoba Rafael Tejedor, un hombre que ha participado durante tiempo como miembro de la directiva de la asociación vecinal y que allí sus compañeros consideran algo así como el cronista de Valdeolleros-Santa Rosa por todo lo que sabe del barrio y que recogió en una exposición en 2014.

Cuando surge esta popular zona, las casas eran de una sola planta con patio y en ellas vivían en vecindad varias familias. Todo estaba rodeado de huertas como la de Pepe, la de Curro, la de Victoria, el Cortijo de doña Carmen Guerra, la granja Santa Rosa o el Cerro de la Mesa, que en la actualidad es el Parque de la Asomadilla, inaugurado en marzo de 2007 pero que se recogía en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) ya en 1986 y que los habitantes de Valdeolleros demandaban desde 1981. Y lo consiguieron como consiguieron otros muchos logros entre los que se encuentran los centros de enseñanza actuales, centro de mayores, centro cívico y, el más importante, la eliminación de los pasos a nivel del ferrocarril que definían a esta zona.

Y si importante ha sido la asociación de vecinos para el barrio, también crucial y vertebradora ha sido siempre la parroquia de San Acisclo. En los años 60 esta iglesia fue el principal centro de convivencia, sus locales e instalaciones eran el lugar de relacionarse y pasar ratos de ocio para mayores, jóvenes y niños. Rafael Tejedor recuerda a la hermandad del Cristo de las Injurias, el club juvenil, los grupos de niños que se divertían con el teatro, los belenes vivientes y las charlas de ‘La Chacha María Josefa’, tía de don Joaquín Santiago,el párroco en aquel entonces.

En las primeras décadas de su existencia los vecinos de este barrio, en el que existió un Cuartel de Automovilismo, hacían cosas que los mayores del lugar aún recuerdan como ir de perol al campo que estaba muy cerca, ir al canal del Guadalmellato en verano a bañarse y al ya desaparecido cine estival de Santa Rosa cuando este se construyó, o dar paseos dominicales a la depuradora estación de Villa Azul. Además, cuando comenzaron a crearse las peñas en este lugar, estas fueron sitio de convivencia, como también las tabernas de la zona cuyos clientes hacían visitas a la fábrica de cervezas El Águila.

La transformación

La transformación de Valdeolleros comenzó a partir de 1969, año en el que se entregaron las primeras viviendas construidas en terrenos de la empresa Carbonell. Pronto, las casas de una sola planta dieron paso a los bloques de pisos que hicieron aumentar la población de manera importante. Pero faltaban muchas infraestructuras.

En 1976, un grupo de vecinos junto a sacerdotes de la parroquia crearon la Asociación de Padres Cabezas de Familia de Valdeolleros, actual asociación San Acisclo, cuya primera sede fue la casa parroquial hasta que en 1982 se trasladó de Virgen de las Angustias a su actual emplazamiento en la calle Sancho el Craso. La asociación será el motor que plantee y promueva alternativas a los problemas que sufre el barrio además de ser lugar de encuentro y de ocio. Así, en sus primeros años editó boletines informativos para repartir y dar a conocer las principales necesidades de la zona.

Uno de ellos fue la resolución del desmantelamiento de la fábrica de Carburos Metálicos que en abril de 1977 sufrió un grave incendio, algo que Rafael Tejedor considera “el mayor susto de la historia del barrio” pues 30 bombonas explotaron y los vecinos tuvieron que huir presas del pánico al Cerro de la Mesa y los viveros de Renfe, zonas que les sirvieron de refugio hasta que la Policía les indicó que podían volver a sus hogares.

Pero hubo antes y después otros desastres. En 1969 se había hundido parcialmente el tejado de San Acislo, y el párroco, Joaquín Santiago, lo reconstruyó promoviendo cuestaciones, tómbolas y eventos en el Gran Teatro. Décadas más tarde, en 1984, el barrio también se llevaría un susto por unas inundaciones debido a las intensas lluvias de ese año y a que el alcantarillado estaba obsoleto y no tragaba suficiente agua. De esta manera, se inundaron cocheras, locales y plantas bajas de edificios. Rafael Tejedor recuerda que se llegó a ver una lancha neumática por las calles y que los padres como él tuvieron que ir con el agua por encima de las rodillas a sacar a hombros a los niños del colegio Hernán Ruiz.

Este centro había sido un logro de los vecinos, que se movieron mucho por la enseñanza. Juan Gregorio Ramirez, de la Coordinadora de Enseñanza, fue una persona muy importante en esta lucha. En 1963 se había inaugurado el centro educativo Nuestra Señora de Linares. Hasta entonces en la zona solo existía el colegio Cronista Rey Diaz. La movilización vecinal consiguió otros centros como el mencionado Hernán Ruiz, San Álvaro (hoy en día IES Grupo Cántico), el Poeta Pablo García Baena y el centro de preescolar de Cruz de Juárez. Y es que la población aumentaba y la Junta de Andalucía no atendía las demandas de enseñanza, lo que llevó a los vecinos a la calle a protestar para reclamar un instituto de BUP y FP que se inauguró en febrero de 1989.

Pero hubo movilizaciones mucho más sonadas y con más repercusión. Algunas de ellas fueron por la contaminación que producía la fábrica de cementos Asland, cuyo polvo cubría los coches como se puede ver en fotos de la época de los 70, y se consiguió que instalaran en la fábrica unos filtros que acabaron con el problema. Pero más consecuencias tuvieron las protestas para la eliminación de los pasos a nivel y vías del tren. Hubo quienes se encadenaron a los pasos a nivel a finales de los años 80 y fueron procesados por la Justicia, condenados por desórdenes públicos en Córdoba aunque absueltos por el Tribunal Supremo finalmente.

Pero no todo ha sido drama ni mucho menos en la historia de Valdeolleros. Esta zona se ha caracterizado en décadas pasadas por celebrar fiestas como las Cruces de Mayo, muy importantes en los 60 y 70. Hubo años en los que se montaron cinco cruces en el barrio, las más famosas eran las de la Peña Artesana en la plaza de las viviendas de Carbonell. En dicha fiesta fueron muy relevantes Antonio Castaño Salazar junto a su hermano Paquito. Asimismo, en verano había una verbena organizada por asociación de vecinos junto a otros colectivos del barrio, que entregaban los beneficios a entidades benéficas.

También existió aquí una rondalla infantil gracias a Antonio Angulo, había grupos de teatro para jóvenes y la Peña Amigos de las Matildes organizaba un concurso cultural con alumnos de centros de enseñanza de Valdeolleros. En 1978 la asociación vecinal dio lugar asimismo el primer concurso de cante flamenco, y ha sido en décadas pasadas muy celebrado allí el carnaval con actuaciones en las plazas promovidos por los hermanos Soto y la asociación de vecinos.

Los logros más recientes

Entre los últimos logros de Valdeolleros-Santa Rosa están la inauguración en abril de 2002 de su actual centro de salud, de unas instalaciones deportivas un año antes, del Centro Cívico Norte en 2004 y del Centro de Mayores en 2009 que tomó el testigo del anterior Club del Jubilado que era parte de la obra social del Monte de Piedad.

Hoy en día, Valdeolleros-Santa Rosa en un popular barrio que sigue creciendo y que tiene una densidad de población muy grande. Rafael Tejedor opina que “en líneas generales está bien”, aunque advierte de que se están construyendo muchas viviendas nuevas en parcelas de alrededor sin potenciarse más infraestructuras. El barrio tiene mucha vida, y se la procuran en gran parte sus comercios, algunos de ellos legendarios como Modesta en la avenida de Almogávares o Nati. Precisamente, el próximo 11 de noviembre y hasta el 11 de diciembre se podrá ver una exposición homenaje a los comerciantes de Valdeolleros en el Centro Cívico Centro (zona alta del Mercado de la Corredera) con fotografías realizadas por José Carlos Cabello.

Pero ningún barrio es nada sin quienes lo habitan. En este sentido, Rafael Tejedor recuerda a más de una veintena de personas que se han convertido en personajes de la vida de Valdeolleros-Santa Rosa por su aportación. El primero, Adolfo González, parcelista que con la venta de parte de sus terrenos dio origen a las primeras calles de casas de Valdeolleros y que en 1957 cedió al Obispado la tierra para construir la iglesia de San Acisclo, promovida por el sacerdote Ángel Gómez Pérez. Y otros curas han sido importantes en ese templo como Joaquín Santiago, quien fundó el Club Juvenil Parroquial y la hermandad del Cristo de las Injurias, o Francisco Aguilera, párroco de San Acisclo desde 1975 y que en 2011 fue nombrado Hijo Adoptivo de Córdoba.

Sor María del Pino, de las Hijas de la caridad, cuidaba del funcionamiento del dispensario médico de la parroquia cuando no había nada parecido en Valdeolleros, así como de las obras sociales con ayuda de Rafalita de la Haba. Ellos han sido personas importantes en la vida del barrio como también Dolores Díaz, boticaria junto a su esposo Federico, Pepe Líos, tabernero de La Flor de Valdeolleros, José de la Fuente ‘El Chico’, Cayetano Hernández como figura clave del carnaval en el barrio o Alfonso Molina ‘El lechero’, que iba en bicicleta con cántaros de leche.

Conocidos fueron y son en la zona también Rafael Balsera del Pino, profesor; Antonio Pareja García, del que toma el nombre el centro de mayores, un sacerdote del barrio o Miguel Arrabal ‘El Migue’, comprometido con actividades solidarias y de convivencia. En el ámbito comercial que se citaba antes se pueden citar a Nati Rodríguez y Antonio Aguilar, comerciantes desde antiguo del barrio y muy cercanos. Antonio con los tejidos y Nati con ultramarinos, en los años 50 y 60 vistieron y alimentaron a muchos vecinos con el pago “a cordelillo”.

Y otros habitantes ilustres en esta zona de Córdoba que hay que mencionar son Paco Sanz, referente en los eventos deportivos; Pedro Madueño, que fue responsable del club del jubilado; Diego Aguilar y Paco Mayorgas, vecinos comprometidos con la petición de eliminación de pasos a nivel y nueva estación de tren, y muy recientemente Carlos Jaraba, creador del grupo de Facebook ‘Valdeolleros City es mi barrio’ que da presencia a éste en las redes sociales, donde hacen piña sus vecinos. Aunque sin duda, el más conocido fuera de los límites de Valdeolleros-Santa Rosa es Manuel Martínez ‘El Mazorca’, del grupo Medina Azahara, que llegó con 8 años esta zona de Córdoba en la que han jugado un papel importante la Juventud Obrera Cristiana (JOC), el Centro de Promoción de la Mujer ‘Cordobán’, la vocalía de Juventud de la asociación de vecinos y el Club Amán. Ellos han sido también parte de un barrio que tanta historia tiene que contar antigua más la que está por llegar.

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