Un joven cordobés con tartamudez protagoniza un anuncio nacional para sensibilizar sobre esta realidad


Se llama David Ruiz, tiene 21 años y denuncia que las personas con tartamudez sufren barreras laborales y en el colegio, además de en las relaciones sociales. Aquí cuenta su historia

David Ruiz es el protagonista del anuncio de la Fundación Española de la Tartamudez. / Foto: LVC

David Ruiz Rodríguez es el joven cordobés natural de Villaharta que este año protagoniza la campaña de la Fundación Española de la Tartamudez por su Día Internacional que se celebra este martes 22 de octubre. David tiene 21 años y estudia el doble Grado de Historia e Historia del Arte en la Universidad de Córdoba (UCO) y ha participado en la grabación del cortometraje en el que se pone de manifiesto y se denuncia cómo las personas con tartamudez tienen problemas en ciertos trabajos, especialmente los de cara al público, y para ascender en un empleo.

En el vídeo, grabado en un hotel que la Fundación ONCE tiene en Sevilla, David hace el papel de recepcionista de hotel al que no se dirige nada bien un cliente y que a la vez es rechazado por uno de sus jefes de Recursos Humanos para conseguir un puesto mejor en la empresa, aunque finalmente lo logra. Y de esto tiene un poco su vida pues aunque este joven cree que es verdad que las personas con tartamudez tienen problemas para encontrar trabajo en algunos sectores, él es optimista y ha apostado por una carrera universitaria en la que en el futuro deberá estar de cara al público siendo profesor o guía turístico, algo que ve como un reto y para lo que está dispuesto a esforzarse.

Y es que él ya no se achanta, pero después de haber odiado su tartamudez, de no aceptarla y haber pasado malas rachas. Una de ellas fue a principios de este año. Como también tiene vocación política y de servicio público, en febrero se inscribió en una simulación parlamentaria que organiza la Fundación Cánovas en el Parlamento de Andalucía y tuvo que defender sus ideas ante sus compañeros de cámara. Sin embargo, no consiguió los resultados esperados, se bloqueó en los 30 segundos que tenía para intervenir, algo que le hizo sentir frustración. “No fui capaz de defender lo preparado y ahí me dije que si una de mis mayores fortalezas e ilusiones era la política y no era capaz de hacerlo, es que era un inútil, influyó en mi autoestima”.

Sin embargo, cuando escribió contando su experiencia y sentimientos a la Fundación Española de la Tartamudez, sus responsables le hicieron ver que estaba equivocado y no había fracasado, sino que realmente era muy valiente por haberse enfrentado a hablar en público pese a lo pasa mal que lo pasa. Y este acto de valentía le valió para ser escogido para protagonizar el anuncio de la campaña nacional de sensibilizacion #RevisaTusPrejuicios para concienciar sobre la discriminación que sufren las personas con tartamudez por parte de gran parte de la sociedad.

David comenzó a decir, a verbalizar, y a aceptar hace muy poco que tenía tartamudez, a raíz de conocer a la fundación. Fue su “salida del armario”, como lo llama él. Y eso ha sido un gran paso. El vídeo “ha supuesto un antes y un después para mí”, dice, aunque su familia siempre han creído en él, lo ha “apoyado e impulsado mis sueños, sin ver la tartamudez como un impedimento. Mi abuelo también tenía tartamudez y aunque tenía admiración por él nunca hablamos sobre el tema, yo veía mi tartamudez como algo a ocultar”, detalla.

Sin embargo, en el colegio cree que los niños son objetivos fáciles para el ‘bullying’. Él cuando tenía que leer ante sus compañeros sentía vergüenza y se ponía colorado, por eso cree que a los profesores les falta mucha información sobre esta realidad y que no deberían obligar a leer a los alumnos con tartamudez si ellos no se sienten bien, porque sufren ansiedad. Además, David cree que “para muchos somos unos bufones”. Él ha visto muchas veces resentida su autoestima por no ser capaz de mirar a la cara a alguien después de atrancarse al hablar, algo que “supone una frustración grandísima” y que lleva a las personas con tartamudez a ponerse ellas mismas barreras, por si fueran pocas las que les pone la sociedad, y limitaciones al creer que no van a ser capaces por ejemplo de dedicarse a la docencia porque los alumnos se van a reír de ellos.

Ahora, en la universidad sufre a veces cuando tiene que exponer. “Tenemos un tiempo marcado y si te atrancas no puedes acabar, pero eso no quiere decir que no tengamos la valía y el conocimiento”, explica David. Y otra cosa que le preocupa pese a ser optimista, es su incorporación al mundo laboral que ya está cerca de llegar. Y con ella las entrevistas de trabajo, en las que “miden lo que eres capar de decir en poco tiempo y no nuestro conocimiento; conozco a compañeros de la fundación que de la presión no fueron capaces de articular palabra alguna”, precisa este joven cordobés.

En las relaciones sociales las personas con tartamudez encuentran igualmente, a menudo una gran dificultad. “Ya al presentarnos nos encontramos con unos de nuestros mayores bloqueos: decir nuestro nombre, lo que a menudo crea situaciones muy incómodas y prejuicios sobre nosotros”, reconoce David. Al tener miedo a hablar ante grupos numerosos, como le ocurrió en su experiencia parlamentaria, “adoptamos una actitud retraída o incluso guardamos silencio. Algo tan sencillo como ir a comprar el pan o el periódico puede ser un infierno para nosotros: ver como una persona espera mientras intentamos decir lo que queremos”. En casos extremos, este chico asegura que “puede llevar al aislamiento social y es aquí donde se produce el mayor malestar psicológico al verse privadas de una de las necesidades vitales”.

El consejo que él da a los niños o jóvenes con tartamudez es “que crean en sí mismos, en sus sueños, que no duden nunca de su valía por no poder expresarla verbalmente, que no se callen e intenten ocultar su tartamudez, sino que la acepten sin resignación, abrazarla y amarla”. Asimismo, aconseja que no se vea como un problema “sino como una proyección para conseguir objetivos y plantearse retos”.

Para ello es importante también la colaboración del entorno. Así, una de las cosas que puede hacer quien conoce a una persona con tartamudez es “darle tiempo, que no nos acaben las palabras y que no rehuyan la mirada en nuestros bloqueos”. Son pequeños detalles que pueden ayudar mucho.

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