Libertiendas o cómo comprar bueno y barato siendo solidario


Prolibertas cuenta en Córdoba con un comercio en el que vende a muy bajos precios ropa de señora, caballero y niño, calzado, bolsos y complementos sin estrenar y de segunda mano en buen estado

Espacio de venta de Libertienda atendido por Mercedes Vera. / Foto: JPS
Libertienda, en la calle María Cristina, 8. / Foto: JPS

Entrar a una tienda y salir vestido de arriba abajo por 30 euros un hombre o incluso menos, 22 euros, una mujer sin que la ropa esté defectuosa o en mal estado. Eso es posible en Libertiendas, el comercio solidario de la Fundación Prolibertas que se puede visitar en pleno Centro de Córdoba, en la calle María Cristina número 8 y en el que hay cantidad, variedad y también buenas marcas.

Allí no solo va uno a vestirse por un más que asequible precio con ropa que proviene de tiendas que la han donado sin usar o es de segunda mano pero está como nueva, sino que también hace una buena acción pues los beneficios de Libertiendas se destinan a los proyectos de la Fundación Prolibertas en Córdoba como el Comedor Social de Trinitarios, que es el más conocido y en el que cada día almuerza un centenar de personas con problemas económicos.

En este comercio, uno de los dos que Prolibertas tiene en España -el otro está en Madrid-, espera tras el mostrador y para asesorar al cliente Mercedes Vera, que explica a quien entra y no conoce esta tienda cómo es posible que la mercancía sea tan barata y que haya quien encuentre “verdaderos tesoros”, garantiza. Uno de los secretos, además de que es ropa donada por empresas que han cerrado o tienen cupos para estas causas o entregada por personas que ya no la utilizan, está en el voluntariado, que ahorra muchos costes.

Es por eso que es posible que un vestido de mujer cueste 5 euros, lo mismo que un pantalón; una chaqueta, 8; una camisa, 4, y unos zapatos, 5. Algo más caro, pero igualmente bajo es el precio de un abrigo de señora por 20 euros. Esto también cuesta un chaquetón juvenil de hombre -aunque los hay más baratos-, que puede encontrar por 8 euros un pantalón tipo chino, por 6 una camisa y por otros 6 euros un jersey. Los zapatos de hombre están a 10 euros. Pero allí también se vende ropa de niño y bebé, trajes de fiesta, de comunión o novia incluso, y variados complementos como colgantes, pulseras, pañuelos, pendientes, corbatas o cinturones, y también bolsos y artículos de regalo como libros o DVDs.

Todo lo anterior aparece etiquetado con el precio y con un punto azul, que indica que la prenda es totalmente nueva, o rojo, lo que quiere decir que es de segunda mano pero que ha pasado antes por una criba para comprobar que está en condiciones además de por un proceso de desinfección, desodorizado, lavado y planchado para quedar como nuevo para el comprador que le da una nueva oportunidad y hace posible esta economía circular y social.

Espacio de venta de Libertienda atendido por Mercedes Vera. / Foto: JPS

Clientes de distintos niveles adquisitivos

Quien entra a la tienda no aprecia que se trata de un comercio tan especial porque Mercedes Vera se encarga de tenerlo todo limpio, ordenado en perchas por categorías, y no deja la ropa amontonada, sucia u oliendo mal, algo que desde el principio de este proyecto -la tienda abrió en enero de 2014- tuvieron claro que no querían que fuese así. Y ese también es secreto de su éxito, es una tienda normal.

Es por eso que entre los clientes el nivel adquisitivo es variado. Hay familias que no llegan a final de mes y acuden aquí para comprar de forma muy barata pero también hay otras personas que tienen resuelta su vida económica y simplemente van a por gangas pues entre los productos hay muchos de marcas. Mercedes pone como ejemplo un abrigo de caballero de Burberry por 70 euros o una falda de Carolina Herrera por 10. Pero no son las únicas marcas, también hay productos de Tommy Hilfiger, Pierre Cardin o Lacoste, por citar algunos.

Así, llegan personas a comprar desde el mismo Centro o barrios como la avenida Barcelona, Fátima o Santa Rosa. Mercedes, la dependienta, cuenta que tienen clientes fidelizados. Uno de ellos, que encuentra La Voz de Córdoba mientras hace el reportaje, responde a las iniciales de JCP y tiene 51 años. Este hombre cuenta que viene a esta tienda asiduamente porque “hay realmente buenas oportunidades, hay precio, calidad y se echa una mano, además de que es comercio cercano”. Él cuenta que allí ha comprado ropa, calzado y artículos de regalo otras veces y que ya no mira si el punto de la etiqueta es rojo o azul “porque sé que hay calidad y compro lo que necesito porque sé que va a estar bien”.

Mercedes señala que “la mayoría de gente que entra está comprando”. “Para no tener cultura de ropa de segunda mano en Córdoba, está teniendo bastante aceptación”, prosigue la encargada de la tienda que añade que el perfil de cliente es el de una mujer de 30 años en adelante y que hay artículos desde 50 céntimos. Además, dice que “son cosas actualizadas, muy al día en la moda”, y si hay alguna prenda algo más antigua, también hay quien la demanda porque la confección es mejor y por vintage.

Pero si el rostro de Libertiendas está en la parte de exhibición y venta, el corazón se encuentra en un sótano, donde cuatro voluntarias preparan la ropa que previamente han recogido en Casa Libertad (calle Sagunto), donde quien lo desee puede llevar la suya que no vaya a usar más y se encuentre en buen estado. Dos de estas voluntarias son Fernanda Vera y Rafi Cuadrado, que aportan su mano de obra para hacer posible esta ‘ecomoda’.

Rafi dice que colabora con Prolibertas “porque quiero ayudar a las personas, he estado toda mi vida trabajando y ayudando a los demás como enfermera y ahora que estoy jubilada quiero seguir ayudando”. Ella va dos mañanas a la semana y otros muchos ratos que saca de su tiempo libre y cuenta mientras prepara la ropa que “no es reciclada para personas en exclusión social, hay clientes de todos los niveles económicos” que por ejemplo pueden comprar unos zapatos de fiesta con un solo uso por 8 euros como los que ella enseña a La Voz después de explicar que la gente está preguntando mucho estos días por zapatos de caballero.

Fernanda añade que ya se han vendido todos los jerseys que había para el otoño de señora y están esperando que entren más, como también hay este año muchos chaquetones de hombre “que son casi todos nuevos”, detalla. Ellas son las encargadas de organizar la mercancía y de desechar lo que no está para usarse de nuevo, prendas estas que venden al peso a una empresa para obtener un nuevo beneficio para Prolibertas. Tanto Rafi como Fernanda animan a todo el mundo a donar ropa, algo que pueden hacer las empresas también, y piden más voluntarios porque el trabajo no cesa y tan buena causa como ayudar a los que menos tienen, como hace la fundación trinitaria, lo merece.

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