Andrés Pozuelo, modisto y diseñador : “Soy un enamorado de las mujeres bellas”


Andrew Pocrid/Foto: Irene Lucena
Andrew Pocrid/Foto: Irene Lucena

Anda un poco agobiado estos días y no porque deba entregar una nueva colección, sino porque se está preparando para obtener el carné de conducir. Y es que entiende Andrés Pozuelo (Córdoba, 1992) que este es un trámite necesario pero carente de belleza. Cuando muchos chicos a los 18 se centran impacientes en ello, Andrés estaba haciendo las maletas a esa edad para marchar al Instituto Marangoni de Milán, y formarse académicamente para dar forma a la pasión que sentía desde niño: la estética, el arte, la belleza. Los años de formación en Italia le dieron experiencia, perspectiva y madurez. En su regreso a Córdoba, su madre y su novia le pidieron unos trajes de flamenca para la feria. Y ahí surgió ‘Andrew Pocrid’, una firma cordobesa, con taller en la céntrica calle Alfonso XII y con cuatro presencias consecutivas y llenas de éxito en el Salón Internacional de la Moda Flamenca (SIMOF) desde 2016.

Andrew Pocrid/Foto: Irene Lucena

Sus diseños no dejan indiferente a nadie. Ni a los puristas de la moda flamenca ni a los más atrevidos. Hay otros nombres y otras firmas, también cordobeses, con un gran peso en este tipo de moda, pero Andrés no tiene prisa, camina con pasos seguros y de hecho, se está planteando abandonar un poco esa línea que tanto éxito le ha dado, porque también desea hacer otras cosas. Está agradecido a su ciudad, Córdoba, por el acogimiento a sus trabajos, que han traspasado la frontera del Guadalquivir y también han vestido a mujeres hermosas en tierras exóticas. Andrés Pozuelo nos recibe en el negocio familiar, un estupendo hotel junto a la Mezquita Catedral. El carné de conducir deja de ser un problema durante unos minutos en los que nos habla de su pasión, de la belleza, de los nuevos proyectos, de su familia, y sobre todo de su madre, su musa particular, sin poder evitar que se le humedezcan los ojos por la emoción…

– ¿Cómo eras de niño? ¿Solías jugar al fútbol con tus amigos?

– ¡Uf! Mi padre que era súper futbolero, (se había dedicado a ello profesionalmente), la primera vez que me echó la pelota yo se la devolvía hacia otro lado y ya no volvió a intentarlo más. Me encantaría poder tener un hijo que le diera a mi padre eso que tanto le gusta a él. Un nieto aficionado al fútbol, porque desde luego conmigo poco pudo hacer.

A mí de niño me gustaba lo mismo que me gusta ahora: la moda, lo estético, la belleza… Eso ha estado en mí siempre. No te puedo decir que haya un punto de partida en el que todo comienza y yo un día me doy cuenta de que esto me gusta. Los que me conocen saben que esta vocación es desde que nací. Mi madre lo dice: “A mi hijo esto le ha gustado siempre”.

Andrew Pocrid/ Foto: Elena Rivera

– ¿Y cómo fue el camino desde esa clara vocación hasta que se convierte en tu profesión?

“Cuando llegó el momento de formarme tuve claro que iba a estudiar Arte, no había otra opción, no me planteé hacer otra cosa que no fuera eso”.

La verdad es que yo era un niño normal y corriente, pero siempre atraído por la belleza, la estética, por lo bonito. Cuando llegó el momento de formarme tuve claro que iba a estudiar Arte, no había otra opción, no me planteé hacer otra cosa que no fuera eso. Hice mi bachillerato de Arte y cuando llegó el momento de la carrera, me fui a Milán, en donde sí surgió el debate de si me quedaba aquí o me iba afuera, pero siempre teniendo en cuenta que ese sería mi camino. Podía salir bien o mal, pero al menos tenía que intentarlo. Mi madre casi me obligó a que me fuera a Milán, porque entendía que debía hacerlo donde tuviera mejores salidas para mí. Y mi padre era el que me quería lo más cerca posible (risas).

-Suele ocurrir al revés, es curioso.

– Es que mi padre había estado mucho tiempo trabajando fuera de Córdoba, y aunque he tenido trato con él, obviamente, ha sido mi madre la que ha vivido mi pasión desde cerca y siempre. Y ahora a mi padre se le cae la baba con todo lo que hago, pero a ella no le sorprende tanto, no es nada nuevo para mi madre.

-España es un país con un elevado nivel en la industria de la moda, con nombres y firmas que son absolutos referentes internacionales, pero parece que en aspecto formativo quizá no tiene el mismo peso que otros países.

– Sí hay una excelente formación. Muy cerca de aquí, en Sevilla, por ejemplo. O Madrid. Pero salir fuera aporta perspectiva y experiencia.

-¿Y por qué Milán?

– Pues si te digo la verdad, influyó que un amigo mío estudiara allí. Yo necesitaba referencias, él me las podía dar, me estuvo informando sobre la escuela y vi que me gustaba. Hay que tener en cuenta también que Milán se rige por una moda, París por otra – la alta costura-, y Londres y Nueva York son muchos más locos. Y yo me veía más en el perfil de lo que podía estudiar en Milán. De hecho, podía haber estudiado un año en cada sede y decidí quedarme allí porque me encontraba muy a gusto. Además, te traes un idioma, te traes experiencia, conoces la moda en lo más alto. De estudiante asistía a los desfiles más potentes y conocí a las modelos más importantes. Y aparte, es que te da una seguridad: cuando estás fuera y regresas, esa seguridad la notas. Sabes que has estado en los más ‘top’ y ahora tratas de desarrollarte aquí con ese bagaje.

-Y decides quedarte en Córdoba. No te vas a Sevilla, Madrid o Barcelona…

– Lo que ocurre es que la moda flamenca me tiene atado (risas). Yo nunca pensé volverme a Córdoba y quedarme aquí. Es más, yo hice mi primera colección SIMOF en 2016, como prueba. Lo que ocurrió es que la ‘prueba’ me salió demasiado bien. Y entonces es lo que yo le digo a mis clientes: ”¿cómo dejo algo que me va tan bien?” Está claro que tiene un final, quiero decir, que todo mi año se desarrolle en la línea de flamenca, pero es que una colección de flamenca se lleva todo el año. Yo estoy todavía vendiendo en julio y el 1 de septiembre tengo que empezar otra vez de nuevo. Este año he dicho ‘hasta aquí’, y de hecho el próximo año no estaré en SIMOF. Es una decisión que he tomado sin pensarlo demasiado, porque si lo pienso mucho, sigo ahí. Y a mis 27 años tengo que probar cosas nuevas.

– Lo más llamativo es que tú no pensabas dedicarte a la moda flamenca. Todo surgió porque tu madre y tu novia te encargaron unos trajes.

– No lo pensé nunca, pero mis primeros vestidos se los hice a ellas, y fueron un exitazo en la Feria. Entonces me decidí por ir a SIMOF, a ver qué tal iba…y aquí seguimos, cuatro años después. No me esperaba ese éxito, creo que he conseguido mucho con la moda flamenca. Colecciones completamente vendidas. Hemos llevado trajes a Dubai, a Abu Dabi… nos han llamado de todas partes para enviar trajes. He conseguido lo que sinceramente no esperaba hacer. Y ahora quiero empezar una nueva etapa.

Andrew Pocrid/Foto: Irene Lucena

– Tus diseños no dejan indiferente a nadie, sobre todo a las más ‘puristas’, aunque haya firmas que innovan también en la tradicional línea flamenca.

– Mi línea flamenca es para una mujer que ama la moda, no solo la moda flamenca. Son diseños que adaptan lo que está pasando a nivel internacional a la flamenca. Mi clienta tiene un perfil muy señalado: es una señora preocupada por la moda, la estética, por su imagen. Y en la feria quieren seguir en su misma línea y no ponerse un traje al uso. Pero debo decirte que en mis colecciones trato de incorporar distintos perfiles para que puedan verse muchas mujeres reflejadas, empiezan de una manera y acaban de otra completamente diferente. Algunas vienen un poco asustadas, como pensando ‘ay, esto es demasiado para mí’, pero luego cuando se lo prueban y lo ven, cambian de opinión.

– La prueba de que tus colecciones son un éxito es que, como has apuntado, todas se venden, pero ¿qué críticas has recibido?

– La más habitual es que eso no nos trajes de flamenca, así, sin más. “Esto es demasiado para la feria”, “estos vestidos son para pasarela”… pero la crítica yo la llevo muy bien, no me afecta en absoluto y tengo las ideas muy claras. No me hacen cambiar mi percepción de lo que quiero hacer, porque entiendo también que hay muchos puntos de vista, diferentes gustos y eso siempre va a estar ahí.

-¿Y quién dicta lo que es flamenco y lo que no lo es?

– Todo surge por una línea clásica de siempre, de lo que es el traje de flamenca. Pero los críticos, a todo el mundo de la moda flamenca se le llena la boca de decir que el traje único, regional, que tiene tendencia, que se adapta, es el español, pero luego, cuando quieres hacerlo, no te dejan. Es el único traje regional en el mundo que tiene una pasarela, con diseños que se adaptan y cambian, pero ya te digo, cuando queremos innovar, se llevan las manos a la cabeza.

Andrew Pocrid / Foto: Elena Rivera

¿Por qué ‘Andrew Pocrid’?

– El nombre surgió porque con 15 años yo usaba una red social que se llamaba Tuenti, y por aquello de dar la nota, de ser un poco diferente se lo puse. De todas maneras a mí me llamaban mis amigos ‘Andrew’ y después quería que llevaran parte de los apellidos de mis padres: ‘Po’ por Pozuelo y ‘Crid’, de Criado. Sé que a la gente le cuesta mucho decir este nombre o le da entonación inglesa.

– ¿Y no has pensado en cambiar y hacer de tu nombre propio también tu marca? Modestamente, creo que ‘Andrés Pozuelo’ no parece un nombre feo…

– Me parece muy bonito y lo usaré, pero quizá ya en otra línea. En moda flamenca no puedo cambiarlo ahora mismo, sería confundir al público. Si hago una línea más de costura, quizá ‘Andrés Pozuelo’ sería una muy buena opción.

“El traje de flamenca es el único traje regional en el mundo que tiene una pasarela, con diseños que se adaptan y cambian, pero ya te digo, cuando queremos innovar, se llevan las manos a la cabeza”.

-¿Sigues el trabajo de otros diseñadores cordobeses?

– Ahora mismo creo que si alguien es puntero en Córdoba, es Palomo Spain, que ha llegado en nada a lo más alto. Y sin duda, aunque tiene un estilo difícil de comprender para los que no entienden, soy muy seguidor suyo porque me parece que ha creado una estética completamente personal con un sello propio absoluto y que el éxito que tiene se lo ha ganado.

-Pero tú también tienes un sello muy personal.

-Sí, y ahí estamos. Pero yo siempre digo que a unos el éxito les llega antes y a otros después y creo que lo bueno que tengo es que no pretendo llegar a donde otros sí lo han hecho. Todo debe seguir su curso y me alegro mucho por los que lleguen al éxito y les vaya bien, porque eso es porque se lo han currado, se lo han trabajado y se lo merecen. Y si me toca estar ahí, estaré. Y si no, pues no . Desde luego creo que voy por el buen camino. Desde que empecé, no he dado un paso atrás: todos hacia adelante y bien.

Andrew Pocrid/Foto: Irene Lucena

– ¿Cómo te enfrentas a una nueva temporada? ¿Te preocupa el copiarte a ti mismo, repetirte, no tener nuevas ideas?

– Hay que confiar en uno mismo y saber que algo te vendrá, te inspirará. “¿Cómo voy a mejorar esto?” me puedo preguntar, sobre todo si ha sido una colección muy buena. Pero gracias a Dios, año tras año vuelve la inspiración, sin perder la línea y siendo fiel a un estilo. Creando una imagen que la gente identifique, que sepa que es tuyo. Aunque estoy deseando poder acabar, aburrirme, y cuando me aburra, empezar de nuevo. Voy a gestionar la línea flamenca de otra manera, aunque no sé cómo. A SIMOF 2020 no voy, porque quiero hacer ‘prêt à porter’, pero no puedo hablar mucho hasta que no salga.

-Una de las mejores modelos que tienes es tu madre…

-Bueno, mi madre es increíble. Hace poco en Madrid tuve que decirle que ya no la llevaba más porque me eclipsa completamente (risas). Mi madre, a sus 53 años, es juvenil, es jovial, es guapa. Es uno de mis mayores orgullos. Me recuerdo de niño mirándola extasiado mientras se arreglaba para una boda, por ejemplo. Y yo además, soy un amante de las mujeres bellas.

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