Satse reclama que el síndrome del ‘trabajador quemado’ se considere enfermedad profesional


Manuel Cascos reclama a las ministras de Sanidad y de Trabajo que propicien la modificación legislativa pertinente

Personal sanitario en un hospital. satse enfermera
Personal sanitario en un hospital. /Foto: LVC

El Sindicato de Enfermería (Satse) ha reclamado al Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social y al de Sanidad, Consumo y Bienestar Social que se incluya el síndrome del ‘trabajador quemado’ (burnout) en el listado de enfermedades profesionales que contempla la Seguridad Social.

Personal sanitario en un hospital. satse enfermera
Personal sanitario en un hospital. /Foto: LVC

Tras conocer que el síndrome del ‘trabajador quemado’ (burnout) figurará en la próxima Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema asociado al empleo o al desempleo, el presidente de Satse, Manuel Cascos, se ha dirigido por carta a las ministras de Trabajo y Sanidad en funciones instándoles a que propicien la modificación legislativa pertinente para que esta patología sea considerada como enfermedad profesional.

Según Satse, la decisión adoptada por la OMS “es un importante paso adelante en el reconocimiento a nivel mundial de una enfermedad que afecta a la salud y calidad de vida de los profesionales afectados, así como a las personas de su entorno más cercano, y ahora son las administraciones públicas españolas competentes las que deben tomar cartas en el asunto”.

En concreto, Satse reclama al Ministerio de Trabajo que se modifique el cuadro de enfermedades profesionales en el sistema de la Seguridad Social, que establece el Real Decreto 1299/2006, de 10 de noviembre, en aras a la inclusión del síndrome del ‘trabajador quemado’ (burnout) como enfermedad profesional. Para ello, se requiere un informe previo por parte del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

 Satse recalca que las enfermeras de España “soportan a diario una continua sobrecarga asistencial y unos niveles muy altos de responsabilidad que conllevan la aparición de un estrés crónico en un porcentaje muy alto de casos, el cual, según determina la Organización Mundial de la Salud, provoca el conocido como síndrome del ‘trabajador quemado’ (burnout)”.

Además, mantienen a lo largo de su trayectoria profesional “un contacto permanente con el sufrimiento, la enfermedad y, en ocasiones, la muerte, y un alto porcentaje desarrolla su labor realizando turnos rotatorios, que incluyen el trabajo nocturno, al objeto de garantizar la necesaria atención sanitaria a todos los ciudadanos durante 24 horas al día, los 365 días del año”.

En lo que respecta al estrés y al síndrome del ‘trabajador quemado’ (burnout), “los datos a los que concluyen distintos estudios y análisis son cada vez más preocupantes”, afirma Satse. Así, según el estudio “Percepción de estrés en los profesionales de Enfermería en España en 2017”, un 80 por ciento de enfermeras aseguran estar estresadas y un 51,38% se sienten “quemadas”. 

“Unos problemas de salud, reitera, que son consecuencia directa de la excesiva sobrecarga laboral que sufren, en la actualidad, las enfermeras que trabajan en los hospitales, centros de salud y otros centros sanitarios y sociosanitarios y que también pone en riesgo la seguridad en la atención a los pacientes y ciudadanos”, añaden.

Por ello, la organización sindical está recabando en toda España las 500.000 firmas necesarias para presentar en los próximos meses en el Congreso de los Diputados una Ley de Seguridad del Paciente, a través de una Iniciativa Legislativa Popular, que garantice un número máximo de pacientes por cada enfermera.

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