Sin las atracciones del bulevar no hay Navidad


El Gran Capitán cobra especial animación en los días del largo Puente de la Inmaculada para la diversión de los más pequeños

(Teresa Jiménez) La noria, el tradicional tiovivo y los trenes son algunas de las atracciones de las que disfrutan las familias cada año desde el mes noviembre. Es una pequeña feria destinada a los niños, pero que no sería lo mismo sin los padres y abuelos que también quieren formar parte, y que el largo Puente de la Inmaculada hace cobrar animación a esta Ciudad de la Navidad que anualmente instalan en este mismo lugar los comerciantes de Centro Córdoba. 

Atracciones de Navidad en el bulevar del Gran Capitán. /Foto: TJ
Atracciones de Navidad en el bulevar del Gran Capitán. /Foto: TJ

A mediodía se despierta esta pequeña feria, que se inauguró el pasado miércoles, a la vez que el alumbrado extraordinario, y se llena de muchas vidas. Todas y cada una de distintas edades con un elemento común: la inocencia. ¿Quién dijo que ésta sólo fuera propia de la infancia? Aquel que se pasee por el bulevar del Gran Capitán verá que se equivoca, porque se asoma en los ojos incluso de aquéllos que acompañan a sus hijos, sobrinos y, sobretodo, sus nietos. La electricidad es una energía secundaria que hace funcionar la feria. Para que los verdaderos protagonistas la disfruten con deseo, son sus familias quienes les transmiten lo mismo.  “Aunque cada año nos quepa menos el culo en el vagón del trenecito, seguiremos siempre viniendo por y para ellos”, pronunciaba una madre junto a sus pequeños. 
Y es que, además, estas atracciones se han convertido en la excusa perfecta para muchos debido a su punto estratégico. Al situarse en el centro de la ciudad, los niños la utilizan con gran perspicacia, y en ocasiones como elemento de presión hacia los padres: “Como lleva instalada desde noviembre y pasamos por aquí después del colegio, siempre quieren subirse a una atracción, o eso, o no hacen sus deberes”. La noria o los globos de personajes animados son las singulares promesas de algunas abuelas para que al llegar a casa acaben el plato o se porte bien. Al fin y al cabo, toda una tentación para los pequeños, que hacen de este lugar una experiencia irresistible.  
Atracciones de Navidad en el bulevar del Gran Capitán. /Foto: TJ
Atracciones de Navidad en el bulevar del Gran Capitán. /Foto: TJ

Sin embargo, sería bastante injusto denominarla como feria meramente infantil. Atribuirle este segundo calificativo niega la presencia de un tercer público, que pasa desapercibido y poco resalta en medio de las voces de impaciencia y las risas de los más menudos. Aquel espectador sénior, mayormente jubilado, y de segundo plano también vigila esta felicidad sintiéndola como parte de su día. “Cuando paso por aquí después de los mandados me espero un rato, me gusta verles la ilusión”.  Esta persona mayor dice contagiarse del ambiente, y de empatizar con otros abuelos. Reconoce vivir cerca y afirma que la esencia de estas atracciones es la variedad de gente a la que se dirige, pues “lo mismo hay padres que empujan carritos como sillas de ruedas”, según sus propias palabras. 
A pesar de las bajas temperaturas, el mes de diciembre es de manera unánime el  favorito de los niños. Las atracciones que se acogen en el bulevar son ya una tradición en centenares de familias.  El precio de las entradas es de dos euros y medio por viaje, aunque se pueden adquirir vales para seis vueltas por doce euros y medio y para diez vueltas por veinte euros. También se pueden disfrutar de las atracciones con las entradas que dan los comerciantes de Centro Córdoba por compras en los mismos. De esta manera, la feria resulta una oferta recreativa asequible e imperdonable cada año.