La cita solidaria con la repostería conventual


En esta ocasión se incorporan por primera vez los dulces de los conventos de San Calixto, las Salesas y Fregenal de la Sierra

La hermandad del Calvario llena desde hace 14 años el patio del Palacio Episcopal de exquisiteces salidas de los obradores conventuales que marcan la diferencia con los dulces de producción industrial que se encuentran en las pastelerías. Los ingredientes son naturales, sin recursos artificiales que luego se notan con facilidad en el paladar. Y las manos que los elaboran son las de monjas de clausuras que, además guardan el secreto de unas recetas muchas veces exclusivas.

Muestra de Dulces Conventuales.
Muestra de Dulces Conventuales. /Foto: JC

Esta XIV Muestra de Dulces Conventuales se dan cita productos llegados de 13 conventos de la provincia y de otras limítrofes, por lo que esta iniciativa de la hermandad del Calvario acerca a los cordobeses unas elaboraciones que no es fácil adquirir de otro modo. En esta ocasión, proceden de las trinitarias, de Martos; carmelitas, de Córdoba y de San Calixto; Santísima Trinidad, de Baza; Santa Ana y San José, de Córdoba; Santa Clara, de Estepa; Purísima Concepción, de Marchena; Santa Clara, de Montilla; Jerónimas, de Constantina; Santa Clara, de Belalcázar; Monasterio de San José, de Villaviciosa; Concepcionistas, de Osuna, y convento de Nuestra Señora de la Paz, de Fregenal de la Sierra.
El hermano mayor, Javier Murillo, ha explicado que este año se cuenta con la novedad de los conventos de San Calixto, las Saletas y el de Fregenal de la Sierra que participan por primera vez, con lo que se enriquece la oferta de dulces. Hasta el próximo domingo, tanto los miembros de esta hermandad así como colaboradores se turnan para atender un público compuesto mayoritariamente por turistas, debido al lugar privilegiado en que se celebra esta Muestra de Dulces Conventuales, frente a la Mezquita-Catedral. A ello, como ha señalado Murillo, contribuye el cartel que hay en la puerta y los villancicos que suenan en invitan a entrar en el patio del Palacio Episcopal. Aún así, “hay gente de Córdoba que son fijos y vienen todos los años buscando los mismos dulces”, ha añadido.
Aparte de colaborar con las distintas órdenes religiosas, el beneficio obtenido con la venta de estos productos va destinado en su mayor parte a la Cáritas parroquia de San Lorenzo.

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