“Aquel accidente pudo arruinarme la vida, pero me la salvó”


Enrique es un cordobés que, por culpa de conducir bajo los efectos del alcohol, provocó un lamentable suceso

“Había pasado la tarde con unos amigos. Nos reímos y bebimos mucho durante varias horas. Cuando llegó la hora de volver a casa tenía que haber cogido un taxi, pero ya eran muchas veces la que había cogido el coche borracho y, como nunca me había pasado nada, pues no le di importancia. El problema vino cuando me salí de la carretera y lo estrellé contra el muro. Mi coche quedó siniestro total y yo ileso”.

Imagen de archivo de un accidente de tráfico. muerto
Imagen de archivo de un accidente de tráfico. /Foto: LVC

Así narra Enrique el accidente que sufrió hace casi dos décadas. Este cordobés tenía entonces 40 años y asegura que “el topetazo, pese a lo que la gente pueda pensar, me vino bien. Aquel accidente pudo arruinarme la vida, pero me la salvó”. La explicación “tiene su lógica”, asegura el conductor. “Empotré el coche -por suerte no le di a nadie-, me cayó una multa bastante grande y no te quiero contar los problemas que tuve en casa. Me podía haber matado por inconsciente y casi me costó el divorcio”.
Una amenaza latente
El consumo de alcohol es una de las causas más frecuentes de siniestralidad vial, pese a que el número de personas que dan positivo en los controles se halla, afortunadamente, en descenso. “Hace 20 años no era igual”, insiste Enrique. “Beber y coger el coche era algo que se asumía como normal, por más campañas que había en la tele. Hasta que un día te pegas el castañazo, como me pasó a mí”, relata. Y pone de relieve que, “al día siguiente es cuando empiezas a ser consciente de lo que ha pasado. Es cuando te das cuenta de que, por suerte, ibas solo y no te chocaste con nadie. Y también de que no arrollaste a nadie, porque eso te puede pasar, porque no controlas. Te quedas tocado y, a día de hoy, aun me da miedo conducir”.
¿Qué ha cambiado?
“Ahora están los puntos; las multas son más grandes; y las campañas de tantos años hacen su efecto. No tienes más que ver la alarma social que se produce cuando, por ejemplo, arrollan a ciclistas”, valora el conductor. Éste finaliza señalando que, “ahora la gente si bebe se lo piensa, lo malo es que las drogas (los porros) son tan peligrosas como tomarte dos cubatas. Y por desgracia nadie escarmienta por cabeza ajena, como me pasó a mí”.

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