Justo reconocimiento a una vida dedicada a la mejora del campo


El ingeniero Rafael Navas Quero recibe la encomienda de la Orden al Mérito Agrario de manos de la ministra Isabel García Tejerina

condecoración por la ministra de Agricultura.
Navas Quero, tras la entrega de la condecoración por la ministra de Agricultura. /Foto: LVC

El ingeniero agrónomo Rafael Navas Quero no baja la guardia. Después de llevar unos años jubilado tras una intensa trayectoria profesional sigue dispuesto a asesorar, colaborar y, en definitiva, a trabajar en una materia que le apasiona, como son los regadíos. Esta labor por la mejora de los cultivos y por el ahorro de un bien tan preciado como el agua, cuyos frutos se pueden reconocer en distintos puntos del planeta, ha sido reconocida por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente con la encomienda de número de la Orden Civil del Mérito Agrario, Pesquero y Alimentario, concedida por su titular, Isabel García Tejerina, en el mismo acto en el que se le concedía la placa de oro de dicha orden a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y Montes (Etsiam) por el 50 aniversario de su creación.
Navas Quero ha desarrollado durante más de cinco décadas una vocación por el mundo del regadío. “Ha sido mi línea de trabajo”, explica. Recién licenciado, a mediados de la década de los años 60 trabajó en el Sáhara Español con Ibérica de Sondeos, dedicada a hacer sondeos para agua en el desierto. “Fue mi primer trabajo en temas de agua, aunque no de regadío y participé en el alumbramiento de aguas subterráneas con sondeos a 400 metros de profundidad para sacar un agua muy caliente y sulfhídrica que era potable si se aireaba”, explica. Si éste fue el inicio, los últimos trabajos de este ingeniero está relacionados con el denominado riego a demanda, que explica como “una tecnología que hace que el agricultor tenga una toma para él solo y que la abra o la cierre cuando quiera, que es cuando el cultivo la necesita”.
El desarrollo del riego a demanda se implantó en la zona conocida como del Genil-Cabra, donde se crearon 40.000 hectáreas de regadía codo con codo con el también ingeniero Práxedes Cañete, ya que el proyecto fue desarrollado de forma conjunta entre el Ministerio de Obras Públicas y el de Agricultura. Navas Quero recuerda este trabajo como “una instalación modélica”, lo que hizo que a partir de ese momento “todas las zonas de regadío en España siguieran esta filosofía”. La llegada del riego a demanda al campo supuso con la ruptura de un sistema milenario de riego para la agricultura, como era que el agua no llegan a presión, sino siempre de un lugar más alto del que caía por su propia gravedad.
Rafael Navas Quero, rodeado de toda su familia.
Rafael Navas Quero, rodeado de toda su familia. /Foto: LVC

Tanto como consultor como asesor ha sido requerido desde diversos países a los que llevar su experiencia en la materia. Así ha ocurrido en Colombia, Bolivia o Siria. En México, por ejemplo, ha participado en la puesta en regadío a demanda de decenas de miles de hectáreas en estados como los de Querétaro, Sonora o Sinaloa que es el estado más importante en producción agraria.
Su paso por el Instituto Nacional de Colonización, por el Iryda, por Riego Wright, así como su experiencia como conferenciante en Washington o en diversos encuentros internacionales tiene una visión como pocos de un campo tan vital para la humanidad como es el riego agrícola. “No tengo una bola de cristal, pero con un clima tan cambiante, como hemos tenido siempre, la diferencia entre secano y regadío es un importante”, reflexiona sobre el futuro del sector que domina y cuya pasión a transmitido a tres de sus seis hijos que, junto a dos nueras, son también ingenieros agrónomos.
 

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