El Botánico abre los molinos del río a las visitas


El objetivo es dar a conocer importancia que desde su construcción han tenido los molinos para el desarrollo de la actividad económica y social de la ciudad

El Instituto Municipal de Gestión Medio Ambiental (Imgema) Real Jardín Botánico de Córdoba, institución que gestiona los molinos de Martos y San Antonio, dentro de sus actividades para la divulgación y educación ambiental, pone en marcha desde este jueves, hasta el viernes 18 de mayo, visitas guiadas gratuitas a estos espacios.

Molino de San Antonio. molinos
Molino de San Antonio. /Foto: LVC

Según ha indicado el Ayuntamiento de Córdoba en una nota, de esta forma, las instalaciones permanecerán abiertas al público los jueves y viernes, de 11,00 a 14,00 horas, para que todas aquellas personas que lo deseen puedan visitarlas de forma gratuita.
La presidenta del Imgema Real Jardín Botánico de Córdoba, Amparo Pernichi (IU), ha apuntado que con la apertura de los molinos al público “ponemos en valor nuestro patrimonio histórico e hidráulico vinculado al río Guadalquivir, para que la ciudadanía en general y quienes nos visitan durante estos días conozcan la importancia que desde su construcción han tenido los molinos para el desarrollo de la actividad económica y social de la ciudad de Córdoba”.
La existencia del Molino de Martos está ya documentada desde el periodo musulmán. Tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236 fue cedido a la Orden de Calatrava hasta el año 1839. A lo largo de los siglos su estructura y dependencias han sido objeto de continuas reformas y reparaciones motivadas tanto por el cambio de tipo de molino, de rueda vertical a rueda horizontal, como por el aumento de piedras de moler.
Después de su restauración en 2003 por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg, en su planta superior se ubica la sala de recepción y exposición, y en la inferior las de Molienda y Batanes.
Por su parte, el origen del Molino de San Antonio data, probablemente, de época medieval. Los datos disponibles más antiguos no son precisos, pero hay documentos del siglo XVIII que constatan que el edificio original era de una sola planta. Fue molino harinero y debe su nombre a una imagen de San Antonio, que antaño se ubicaba en una hornacina existente en la fachada.
Ha estado en funcionamiento hasta mediados del siglo XX y fue utilizado para la construcción de barcas para cruzar el Guadalquivir. En la planta superior se encuentra ubicado un centro de interpretación del entorno natural de los Sotos de la Albolafia y los Molinos del Guadalquivir.