García Casado canta a mayo de modo "honesto, impuro y hasta un tanto heterodoxo"


El poeta, escritor y director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García Casado, abrió de forma oficial los festejos del mes de mayo con el pregón que ha pronunciado en el Salón de los Mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos y que se convirtió, por voluntad propia, en un canto a Córdoba “honesto, impuro y hasta un tanto heterodoxo”. Tras la intervención de la concejal de Promoción de la Ciudad, Carmen González, y de la presentación realizada por la alcaldesa, Isabel Ambrosio, García Casado, ofreció un relato en primera persona de sus vivencias a través de la mayoría de las actividades festivas que jalonan en Córdoba el quinto mes del año.

Pablo García Casado, Isabel Ambrosio y Carmen González.  mayo
Pablo García Casado, Isabel Ambrosio y Carmen González. /Foto. LVC

El recuerdo del pregonero de la Romería de Santo Domingo se centra en el año que subió al santuario envuelto en sevillanas de Cantores de Hípalis, Amigos de Gines o Romeros de la Puebla, cuando, de verdad, lo que le apetecía escuchar era Metallica, Iron Maiden y The Cure. “Yo no bailaba sevillanas, ni sabía cantar soy cordobés, de la tierra de Julio Romero, pero en 1988 hubiera vendido mi alma jevimétal por saberme la letra y cantar con Monse, Caminito de Santo Domingo”, añadió.
Tampoco la generación de García Casado era mucho de beber vino de la tierra hasta que lo descubrió en la excursión a Aguilar de la Frontera, para visitar a Vicente Núñez en la taberna de El Tuta. Eran las diez de la mañana y el poeta no estaba para muchos versos y sólo dijo al tabernero: “Llena las copas a estos niños”. Con las Cruces de Mayo, en cambio, sí hay una comunicación más cercana entre el pregonero y la fiesta, ya que “una Cruz no se la busca, aparece al encuentro de nosotros, y la gente bebe cerveza y vino, y bocadillos de lomo con pimientos, y la música está alta”.
La Fiesta de los Patios llegó al pregón de García Casado de la mano de Ulrike Jurado, una periodista de la ZDF alemana que, después de recorrer medio mundo, busca la clave sobre la que gira esta celebración: “Ulrike, la Ulri, como la llamaban de chica, se acerca a la tía Emi y le pregunta en español, con acento alemán, ‘¿por qué abrís cada año las puertas de los patios de las casas?’ y la mujer le hace una mueca y encoge el rostro, en el montaje, ella misma narrará la pregunta en su perfecto alemán de Baviera. ‘¡Qué cosas preguntas, niña!’.
Después de afirmar que la Feria de Nuestra Señora de la Salud es así porque así lo han decidido los cordobeses explicó el pregonero que “su belleza está en ese paseo de caballo y de charré, en toda la policromía de lunares y volantes que contrasta con la sobriedad cordobesa de la falda negra, el fajín y la camisa blanca”, que contrasta con esa “belleza distinta en que todo ese mundo conviva simultáneo y pacífico con las rastas de los jipis en el Juan XXIII, con Maluma en Aje Córdoba o los Ban-Ban en Rincón Cubano”.
Por último, Pablo García Casado tuvo un recuerdo para los poetas desaparecidos en los últimos años, como Pablo García Baena, Eduardo García o Nacho Montoro, así como a todos aquellos que hacen posible el Mayo Festivo cordobés y a “los que vendrán, a los que no preguntaremos de dónde ni por qué, a los que vamos a abrir de par en par la puerta de nuestra casa”.

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