Una experiencia gastronómica en un hotel cargado de historia


En el restaurante Arbequina del hotel Hospes Palacio del Bailío hay materias primas de primera calidad que formaron parte de la gastronomía de las distintas culturas que pasaron por Córdoba

Las cinco estrellas que luce el hotel Hospes Palacio del Bailío combinan no sólo unas instalaciones al más alto nivel, sino que éstas se complementan con un edificio que ha sido protagonista activo de la historia de Córdoba y un restaurante en el que degustar una gastronomía del primer nivel. El establecimiento, situado en pleno casco histórico a escasos metros de la plaza de Capuchinos, tiene su subsuelo una vivienda romana perfectamente conservada con el mosaico de mayores dimensiones de la ciudad. Este elemento no sólo aporta valor al hotel sino que es una muestra de las diferentes culturas que han habitado este lugar.

Habitación del Hospes Palacio del Bailío.
Habitación del Hospes Palacio del Bailío. /Foto: LVC

La casa fue desde la edad media la residencia de la familia Fernández de Córdoba y sus iniciales se encuentran en distintos lugares, como en la forja de los balcones en los patios interiores. Distintas generaciones de esta saga se dedicaron a enriquecer el edificio con construcciones y decoraciones que aún hoy se conservan en perfecto estado y forman parte de suites, como es el caso de la dedicada al Quijote o al Gran Capitán.
Entre salones de decoración neocalifal, patios y un jardín con piscina incluida, el Hospes Palacio del Bailío cuenta con el restaurante Arbequina, como homenaje a la aceituna que destaca por la calidad de su aceite virgen extra. En este restaurante es fácil encontrar unas materias primas de primera calidad y que formaron parte de la gastronomía de las distintas culturas que pasaron por Córdoba a lo largo de los siglos aunque interpretadas al modo actual.
En su extensa carta, destacan en estas fechas unos menús especiales con los que celebrar la Semana Santa. Así, el denominado Menú de Palacio ofrece copa de cava de bienvenida seguida de un guacamole de calabaza, gambones, cherries agridulces, coco y totopos. A continuación, un shabu-shabu de salmón, kinpira de hortalizas y setas de temporada como paso previo a un plato con sabor de la tierra, como es un estofado cordobés de rabo de toro, fideos de cristal, polvo de setas y huevo con puntillas. El postre consiste en una panna cotta de chocolate blanco y violeta en texturas.
Si alguien quiere desde el Hospes Palacio del Bailío remontarse con el paladar a lejanas tierras orientales, el restaurante Arbequina ofrece dos opciones. Por una parte está el menú Nara, sentimental, sensible y de fuerte carácter, y, por otra, el Osaka, como energía de vida y creatividad, además de dinámico e innovador.