"Me da igual que en mi C.V ponga ingeniero o ingeniera, no es relevante"


"Ahora, mi vida ha dado un giro radical. Aparco mi anterior vida profesional. Otro continente, otro país, otra cultura... pero otras oportunidades y muchas personas interesantes por conocer"

Hablamos también hoy 8-M con María José Peña. Cordobesa, residente en Cancún (México), temporalmente. Ingeniero agrónomo de profesión, emprendedora de vocación, trabajadora incansable, a veces por obligación pero la mayoría de las veces porque así le sale de dentro, “me lo enseñaron mis padres. He pasado 23 años de mi vida profesional trabajando, principalmente en Córdoba, al frente de una empresa propia. En ella he aprendido todo lo que sé, no sé si poco o mucho, pero desde luego ha sido determinante para que hoy yo sea quién soy, profesionalmente hablando”.
En estos años 23 años Maria José se ha centrado sobre todo en consultoría y formación en el sector turístico y cultural. Ha trabajado para diferentes empresas y organismos públicos. Siempre en equipo. Siempre rodeada de gente muy valiosa y buenísimos profesionales. “Eso me ha hecho aprender y disfrutar trabajando. He vivido en primera persona lo que es poner en marcha varias empresas y luchar a diario para que sigan funcionando. Empezar desde cero, sin saber nada. Ese aprendizaje no te lo dan los libros, lo puedo asegurar. Por eso una parte muy importante para mí ha sido trabajar con personas, llamados emprendedores, que iban a pasar por lo mismo que yo. Y de las que hoy, cuando las sigo en las redes sociales y veo el fruto de su esfuerzo me siento muy muy orgullosa por lo poquito que yo les haya podido aportar”
“Ahora, mi vida ha dado un giro radical. Otro continente, otro país, otro mundo, otra cultura. Pero otras oportunidades y muchas personas interesantes y cosas por conocer y seguir aprendiendo. Aparco por un tiempo mi anterior vida profesional, pero sigo vinculada a mi ciudad a través de las redes y el corazón”

1.- Hoy por hoy una mujer que lo deja todo para seguir a su marido no parece estar muy bien vista en la sociedad… ¿tú cómo te sientes? .
Pues ahora mismo, para serte sincera me siento estupendamente. Viendo las cosas con perspectiva creo que la decisión que tomé hace ya casi tres años fue la correcta. Evidentemente no fue nada fácil. De hecho fue bastante difícil. Suponía un cambio radical en mi vida, al otro lado del mundo, sin mi madre ni mis hermanas, mis amigas, mi trabajo. Demasiadas cosas que dejar atrás. Pero quiero aclarar que fue una decisión meditada y basada en el bien familiar. Y que yo seguí a mi marido al otro lado del charco porque a él le ofrecieron mejores condiciones que a mí. En aquel momento yo no podía sostener ni aportar a la economía familiar. Trabajaba muchísimo pero todo lo que ganaba era para pagar préstamos y más préstamos.
Si hubiera sido al contrario él me hubiera seguido a mí, como ya lo ha hecho en otras ocasiones. Así de sencillo. Era poner en una balanza todo y ver que compensaba, Y compensó irnos, la familia al completo. Y no me arrepiento. Y con todos mis respetos a la sociedad, si eso no está muy bien visto, pues sinceramente no me importa. Esa sociedad no me va a pagar mis facturas ni me va a dar un buen puesto de trabajo en Córdoba, ¿verdad?.

2.- Vivir en un país extranjero, tan diferente, llevarte a los niños, sacarlos de su entorno… Resúmeme lo mejor y lo peor de estos años
Actualmente hay muchas más cosas buenas que malas. O yo quiero verlo así. Pienso que mucho depende de la actitud que le ponga cada uno a la vida que le ha tocado vivir. Y yo te aseguro que intento ponerle muchas ganas, jajaja.
Lo mejor:

  • La cantidad de amigos nuevos que hemos hechos, tanto mexicanos como españoles. Amigos que se acaban convirtiendo en familia cuando estás tan lejos.
  • La oportunidad de conocer un nuevo país, de viajar, de conocer otras culturas, otras comidas, otras formas de vida. Y aprender a convivir y a respetar.
  • Si tú vieras la experiencia que está siendo para mis hijos, como se relacionan y hacen amigos con una facilidad increíble. Como, con 12 y 9 años se mueven por los aeropuertos. Ven el mundo de otra manera.
  • Y para mí en particular, me ha dado la oportunidad de hacer cosas que no hubiera podido hacer antes, por diversas circunstancias. Hasta la fecha no he parado de hacer cosas, diferentes a las que hacía antes, pero súper interesantes. Estoy nadando, bailando flamenco y zumba cuando puedo, desayuno con mis amigas, he abierto un blog, escribo post sobre nuestra vida aquí, he colaborado en algún trabajo de consultoría para no perder la práctica, hago vídeos de cocina saludable, y hasta he escrito dos cuentos. Y me ocupo a diario de mis hijos con los que pasó todo el tiempo del mundo. ¿Te parece poco?

Lo peor:
Claro que también hay lo peor, aunque desde que estoy aquí, intento minimizarlo al máximo. Ya he dicho antes que la actitud hace mucho. Y mis hijos se reflejan en mí. Si yo estoy contenta ellos también, así es que intento transmitirles siempre lo positivo, aunque a veces sea muuuy difícil. ¿Te acuerdas de la película La Vida es Bella?, pues algo así.
Lo más duro es estar lejos de la familia. Yo estoy muy unida a mi madre y a mis hermanas y mis hijos también, así es que eso es lo peor. Y estamos tan lejos… Hace poco falleció mi tía, que era como una segunda madre, y no puedes llegar a tiempo, no puedes estar. Eso es muy duro. Y no ver crecer a los sobrinos, o pasar tiempo con mi madre, en fin. Quién esté en mi situación lo entenderá perfectamente.
¡Pero gracias a Dios que están las video llamadas! Bendita tecnología.
También echo de menos mi ciudad, pasear por Córdoba, las tapitas, pero todo eso lo tengo dos veces al año, así es que tampoco puedo quejarme.

3.- ¿Es cierto todo lo que se dice sobre la desigualdad entre hombres y mujeres?
Pues mira, sinceramente pienso que hay una gran carga política en muchas de las cosas que se dicen actualmente. Es una pena pero pienso que es así. Se ha politizado tanto todo que realmente, los casos de desigualdad real, que los hay, se quedan casi en el olvido. Sobre todo en Europa en general y en España en particular.
En pleno siglo XXI, sigue habiendo casos extremos de desigualdad entre hombres y mujeres en países como Mali, Arabia Saudita, Marruecos, Pakistan, Yemen, Siria o Mauritania entre otros. Ahí sí que hay que trabajar duro, pero no  el 8 de Marzo, sino todos los días del año. Aunque pienso que en estos países la desigualdad de la mujer es sólo una fase del problema aún más amplio de la violación de los derechos humanos.
Hay que seguir trabajando en la igualdad real, qué duda cabe, pero honestamente, sin artilugios políticos ni campañas mediáticas que hacen un flaco favor al problema real.
4.- ¿Qué sentido tiene para ti el 8-M?
El 8-M es una fecha. Nunca he sido muy amiga de las fechas. Siempre he dicho que fechas como el día del padre, el día de la madre, del niño, del abuelo, de la mujer, del medio ambiente, etc, etc, son más cuestiones comerciales que otra cosa. No quiero decir con esto que no reconozca la importancia de lo que significa la fecha del 8 de Marzo, ni el origen de la misma, ni la lucha de muchas mujeres en su día por alcanzar la igualdad (que entonces sí que había desigualdad real). Ni que no esté de acuerdo en que se celebre este día. Lo que quiero decir es que no me vale con que celebremos un día, una fecha y luego ya está. No me valen muchos reconocimientos, medallas, felicitaciones el día 8 de marzo, y luego, el día 9 ya cambiamos el discurso. Lo importante es el día a día. Y desde el punto de vista profesional, mujeres y hombres, hombres y mujeres, somos iguales siempre, con unas capacidades diferentes, pero iguales, los 365 días del año.
Si además de eso, el 8 de Marzo sirve para hacer visible y reforzar el papel de muchas mujeres en la sociedad pues estupendo y bienvenido sea. Todo suma. Pero no nos quedemos sólo ahí.

5.-¿Cómo crees que la sociedad actual trata a la mujer? ¿Es necesario el uso del lenguaje igualitario o vestir de una determinada manera en la Feria para lograr la igualdad?
La sociedad actual debe tratar a todos, hombres y mujeres, con respeto. Y en muchos casos no es así. Pero eso no tiene nada que ver, desde mi humilde opinión, con el lenguaje igualitario, ni con la forma de vestir. Puedes insultar o lastimar a alguien usando lenguaje de género, y ser educado y amable sin usarlo. Está clarísimo con qué me quedo. Sinceramente me da igual si en mi CV pone Ingeniero o Ingeniera, no es relevante para mí. Si lo es para la persona que me va a contratar, pues lo pondré. Con mucho gusto. Pero creo que lo que debería importarle es la valía profesional que yo tenga, independientemente si soy médico o médica, alta/o, [email protected] o [email protected]
Además no voy a entrar en el debate del género en la lengua castellana, ni en cómo se deben vestir o no las mujeres en la Feria de Córdoba. Creo que ya está más que hablado. Para lograr la igualdad real es necesario el uso del respeto en el lenguaje, y es necesario reconocer a una persona por su valía profesional, sus capacidades y su esfuerzo, no por su manera de vestir.

  1. ¿En qué te ha afectado en tu vida profesional el hecho de ser mujer?

Me he pasado mucho tiempo pensando esta respuesta. En realidad en mi vida profesional en nada, o en casi nada. O he borrado los malos recuerdos de mi mente… (es broma).  Yo siempre he creído mucho en mi misma, he trabajado muy duro, he estudiado mucho, he arriesgado, me he sacrificado en muchas cosas, he innovado y creo que todo eso es lo que ha dado como resultado mi trabajo final. Ni por ser mujer ni hombre, sino por eso.
He trabajado siempre rodeada de hombres y en algunos casos he sido mejor en algunas cosas que ellos y en otras peor. Y he trabajado con muchas mujeres y en algunas cosas he sido mejor y en otras peor. Así funciona el trabajo en equipo. No creo que haya que darle más vueltas. Cada uno con sus capacidades. Y yo siempre he tenido muy claro cuáles eran las mías, en que era buena, en que no, y en que podía mejorar. Y ya está.
Lo que si es cierto es que en mis comienzos en el mundo empresarial, hace 25 años, si tengo muchísimas anécdotas que contar. Cuantas veces me han dicho al contestar el teléfono que por favor les pasara a “mi jefe”. Cómo esas muchas. Pero se quedan en eso, en anécdotas de hace 25 años, para escribir un libro quizás. Dudo que aún sigan pasando cosas así. Pero creo que los comienzos de cualquier emprendedor, siempre son duros, seas mujer o seas hombre.
Yo no puedo tener queja. Siempre me he sentido muy reconocida por mi trabajo.
 
 

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