La radio, nuevamente de luto: fallece Carmen Vela


Durante décadas protagonizó una forma de hacer radio junto a Rafael López Cansinos, fallecido precisamente el pasado 3 de enero

A las dos semanas de fallecer Rafael López Cansinos, hoy ha sido Carmen Vela, su eterna compañera de micrófono durante décadas en Radio Córdoba. La última vez que habló por la radio fue el pasado 4 de enero para recordar aquellos tiempos en los que la radio tenía el protagonismo absoluto en los hogares. Muy emocionada, no daba crédito a la muerte de López Cansinos y sólo tuvo palabras de elogio para quien tanto le enseñó sobre este medio de comunicación. El funeral tendrá lugar el sábado, a las 11:00, en la parroquia de la Inmaculada y San Alberto Magno.

Estudio de Radio Córdoba en la calle Alfonso XIII.
Estudio de Radio Córdoba en la calle Alfonso XIII. /Foto: LVC

Aunque Carmen Vela nació en Sevilla, concretamente en la calle Calatrava, su crianza y adolescencia en Barcelona le imprimió un carácter muy especial que le hizo triunfar ante el micrófono. A mediados de la década de los 50 entra a trabajar en EAJ 24 Radio Córdoba y allí no sólo se encuentra a Rafael López Cansinos, sino también a Paco Vargas, a quien siempre tenía presente pese a su prematura desaparición. Tras su boda con el jefe técnico de la emisora, José Manuel Fernández Marivela, dejó de trabajar pero nunca olvidó la radio. Volvió a ella a los 18 años y se encontró un panorama distinto: la televisión era ya el entretenimiento favorito y había crecido el número de emisoras en Córdoba. Esto no le impidió que recuperara su labor con la misma frescura y calidad de siempre.
Ante el micrófono tenía un dominio absoluto para todo tipo de programas. Desde las entrevistas a los concursos, todo lo hacía como si fuera lo más importante, que efectivamente lo era. Nadie ha dado la cartelera cinematográfica como ella lo hacía, y las cuñas publicitarias que grababa tenían siempre algo especial. Para la historia de la radio queda la de gaseosa La Inesperada. Su voz era limpia, de modulación perfecta y con el acento perfectamente neutro que se pedía en la época para estar ante un micrófono.
Estuvo en activo hasta mediados de la década de los 90. A partir de ese momento se dedicó a su hijo, José Manuel, y a sus nietos. En la parroquia de la Inmaculada y San Alberto Magno se volcó en todo aquello que se le requería y que, como siempre, hacía bien. Descanse en paz.

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