La voz de Rafael López Cansinos se apaga para siempre


Durante casi medio siglo hizo que varias generaciones de cordobeses se enamoraran de un medio de comunicación tan versátil como la radio

El fallecimiento de Rafael López Cansinos tiñe de luto a la radio en España. Más allá de ser la voz más significativa de este medio de comunicación en Córdoba, él participó en hitos radiofónicos que han hecho historia. Sólo un ejemplo: al poco de comenzar a trabajar en EAJ-24 Radio Córdoba fue la trágica explosión de Cádiz y el correspondió formar parte de una cadena de llamadas telefónicas que iban enlazando una emisora con otra para llevar las noticias que se reclamaban desde todas las provincias, ya que quien no temía la muerte de un familiar que vivía en esta ciudad, lo era por alguien que pasaba las vacaciones de verano allí. Esta fue una experiencia pionera que más tarde sería usada por las cadenas privadas.

Rafael López Cansinos, en las subastas de San Juan de Dios.
Rafael López Cansinos, en las subastas de San Juan de Dios. /Foto: LVC

López Cansinos, apellidos que no eran los suyos sino un homenaje a su padre, fue durante décadas la voz de la ciudad. Contaba que en aquello veranos calurosos  en los que aún no había llegado la televisión se podía atravesar Córdoba de punta a rabo escuchando su voz por las ventanas, ya que era raro el hogar que no escuchaba Radio Córdoba. Si esto era así durante todo el año, la actividad se paralizaba en todos los rincones cuando llegaba la Navidad y con ella las famosas subastas del Hogar y Clínica de San Rafael, un centro que atendía a niños con dolencias óseas y que con el paso del tiempo se ha transformado en el Hospital de San Juan de Dios. La voz de López Cansinos subía las pujas como la espuma y el teléfono de la emisora se colapsaba, tanto de quienes donaban cualquier cosa como por quienes pujaban por ella.
Su paso por Radio Córdoba daría para escribir un libro por la cantidad de personas de todo tipo que entrevistó, los programas que inventó para entretener a los cordobeses y las rarezas que se hacían décadas atrás, como retransmitir las películas del Palacio del Cine. Su popularidad hizo que el día de su boda escogiera la iglesia de San Juan de Dios para evitar un tumulto, porque fueron varias las generaciones de cordobeses que quedaron enganchados a la radio gracias a él.
En pleno boom televisivo de los años 90 contaba con la ironía que le caracterizaba que ninguna cadena estaba aportando nada nuevo, ya que todo estaba inventado. Y lo demostraba con pelos y señales de aquellos concursos  a los con sólo cambiarles el envoltorio no dejan de perder actualidad. Y así era.
Aunque pudiera parecer distante a primera vista, en el fondo encerraba los mejores sentimientos. Entre ellos destaca la generosidad que demostró con sus compañeros de generación, como Paco Vargas, Paco Ortega o Carmen Vela, sino con todas aquellas generaciones que llegaron mucho después a los mismo micrófonos en los que él reinó durante décadas. “Yo ya escuchaba en la radio a su padre”, le dijo una persona incapaz de entender que tuvo una más que dilatada trayectoria profesional de casi medio siglo.
Su último programa fue en una fría mañana de hace más de veinte años. La jubilación estaba a escasos minutos y para despedirse del micrófono escogió el Gracias a la vida de Mercedes Sosa. Todo un mensaje.