Hace 25 años que la Lotería de Navidad tocó en Deza


El segundo premio se repartió íntegramente en Córdoba en papeletas premiadas cada una de ellas con 2,4 millones de pesetas

No fue el Gordo pero aquel segundo premio de la Lotería de Navidad de 1992 supo a gloria en Córdoba en general y mañana se cumplen 25 años de este hecho feliz. Rara era la persona que no conocía a alguien a quien le había tocado un buen pellizco de dinero en las participaciones que se habían vendido en los Supermercados Deza. Las 105 series del 42.890 repartieron, y nunca mejor dicho, nada menos que 15.120 millones de pesetas, una cantidad que si se traduce a euros pierde su encanto.

Supermercado Deza de Jesús Rescatado.
Supermercado Deza de Jesús Rescatado. /Foto. LVC

Faltaban diez minutos para las once de la mañana de aquel 22 de diciembre y las televisiones y los transistores retransmitían al unísono el sorteo de la Lotería de Navidad. La salida de la bola con el 42.890 hizo que muchos rebuscaran en las distintas participaciones y bastantes fueron los que encontraron la papeleta con el premio que les cambiaría la vida. Los supermercados Deza fueron el punto de reunión para compartir la alegría hasta el punto de que algunos debieron cerrar las puertas para evitar un tumulto en su interior y el de Jesús Rescatado fue el que salió en el telediario del mediodía.
En aquel momento Supermercados Deza contaba sólo con cuatro establecimientos en la capital: el de Jesús Rescatado, plaza del Corazón de María, avenida de Granada y calle Huelva. Todos ellos estaban estratégicamente repartidos para llevar la suerte a hogares de trabajadores precisamente en el momento en que se iniciaba una crisis económica que tardaría aún unos años en remontar. Las participaciones costaban 1.000 pesetas y daban derecho a jugar 500 pesetas en dos números distintos. En 20 días se agotaron en los cuatro establecimientos de Deza y la mayoría de los afortunados, los que jugaban una papeleta, recibieron de premio 2.400.000 pesetas, una cantidad que saneó muchas economías domésticas y que sirvió, como así se reconoció con posterioridad, para realizar numerosas mejoras en las viviendas.
Aquel golpe de suerte supuso un espaldarazo a Antonio Deza, quien comenzó de niño vendiendo ajos en la plaza de la Corredera y en 1962 logró abrir las puertas de su primer establecimiento. A partir de ahí fue creciendo con el fruto de su trabajo hasta llegar a las cifras actuales de nueve supermercados, alrededor de 400 trabajadores y dos plataformas logísticas, con una facturación en 2016 de casi 72 millones de euros.
 

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