Un nuevo corazón para Álex, una historia de lucha, cooperación y solidaridad


El Hospital Reina Sofía realiza una complicada sustitución valvular a Alex, un paciente boliviano con complicaciones de una cardiopatía congénita

Álex tiene 19 años y procede de Bolivia. A los cuatro años fue intervenido quirúrgicamente de un problema cardiaco en su país de origen, sufriendo una complicación que hizo que perdiera la vista, si que pudiera repararse su corazón, motivo por el que se quedó en una situación clínica muy delicada. Tras sufrir este incidente el pequeño conoció a María Teresa Losada, una médica procedente de Colombia que ejercía su profesión en el país Boliviano, y que ahora es su madre adoptiva. “Como no había quien pelease por la situación del pequeño le trasladaron un centro para niños ciegos, sin ningún historial médico”, explica Losada. Esta es la situación en la que se encontró con Álex y desde donde se lo llevó a su casa, y donde comenzó su lucha para conseguir una curación.

Álex
Equipo médico del Hospital Reina Sofía, junto con Teresa Losada. /Foto: LVC

De esta forma, ya de la mano de su madre, Álex volvió a ser intervenido de urgencias en su país, tras presentar hipertensión pulmonar. En dicha cirugía se le realizó una dilatación de la válvula pulmonar para evitar un paro cardiaco. Sin embargo, seguía necesitan la implantación de una válvula humana, un procedimiento que no es posible en Bolivia. Así, después de buscar, desde el año 2008, en  países Chile, Argentina, y Colombia la posibilidad para que pudiesen asumir esta intervención, sin que fuese posible, llegaron a España.

En España, cuenta Losada, la situación tampoco fue sencilla. De hecho, pasaron por varios hospitales de Barcelona y Madrid sin encontrar ninguna solución. Finalmente, en el año 2012 fue cuando llegaron al Hospital Reina Sofía, en Córdoba, el único centro que asumió este complejo caso. Aquí, por fin, encontraron una solución a su problema, Andalucía “los recibió con los brazos abiertos haciéndose cargo de la operación de forma totalmente gratuita”, explica María Teresa Losada. 

De esta forma, según explica el responsable de la unidad de gestión Clínica de Pediatría, Juan Luis Pérez Navero, tras un análisis de los resultados, “el equipo de profesionales determina que lo más idóneo es realizar un seguimiento hasta que el paciente cumpla los criterios para la indicación quirúrgica, ya que operarle precozmente podría ocasionar otras complicaciones y derivar en más intervenciones quirúrgicas”. Así, el paciente vuelve a su país desde se sigue mintiendo contacto con el equipo de profesionales del hospital cordobés.

Quirófano.
Quirófano. /Foto: LVC

En marzo de este año, Álex empeora y regresa al Hospital Reina Sofía, donde los profesionales sanitarios ratifican que ya es el momento adecuado para realizar la cirugía. El día escogido, fue el pasado 12 de julio, cuando el paciente fue intervenido por los cirujanos cardiovasculares Carlos Merino y Jaime Casares. Según ha explicado la cardióloga pediátrica del hospital Reina Sofía, María Ángeles Tejero, “de no haberse sometido a la operación, el paciente hubiera podido sufrir insuficiencia cardiaca, arritmias y edemas, además de repercutir en la función del otro ventrículo”.

Finalmente, Álex, que ya tiene 19 años, ha salido de la situación en la que se encontraba gracias a la sanidad andaluza y podrá realizar una vida normal durante muchos años. “Pese a todo el sufrimiento vivido por mi hijo, hemos sido testigos de un milagro maravilloso en el Hospital Reina Sofía, en el que mi hijo ha estrenado un nuevo corazón, y ha recibido todo el cuidado profesional y mucha calidad humana”. Y es que la situación en muchos de los países latinoamericanos es “más que complicada”. De hecho, “la diferencia entre la vida y la muerte la marca el dinero”. Si no hubiese sido por la cooperación internacional y la ayuda del Hospital Reina Sofía, insiste Losada, “hoy mi hijo estaría muerto”.

Losada, además, es un claro ejemplo de cooperación y esfuerzo, ya que lleva 35 años trabajando en Bolivia con los indios Quechua. “Hemos trabajando con el corazón sin saber como abordar el concepto de vida y muerte, o contra el maltrato que sufrían los indígenas cuando asistían a los hospitales de Bolivia, explica Losada . “He visto morir a muchos niños, pero he salvado a muchos otros”, finaliza la médica. 

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