Los vídeos que demuestran el amor de Enrique Ponce por Córdoba


Enrique Ponce.
Enrique Ponce. /Foto: Jesús Caparrós

Fue un escritor elevado a la categoría de mito como Ernest Hemingway, quien convirtió a los sanfermines y la tauromaquia en un fenómeno mundial. Nadie pensó en su literato estadounidense podría ser el gran embajador de una Fiesta que, como la novela del mismo nombre, elevaría a los altares de la globalidad al mundo del toro. Como tampoco habría cordobeses que, hace tres décadas, pensarían que un torero de un pueblo de Valencia (Chiva) sería uno de los mejores embajadores de la ciudad. Pero el amor por Córdoba de Enrique Ponce ha traspasado las fronteras geográficas y emocionales.

No sólo ha sido el hecho de estar casado con una cordobesa, Paloma Cuevas, sino que en el haber de Ponce siempre ha habido un espacio emocional para la ciudad de la Mezquita-Catedral. Un templo este último, donde el torero era fotografiado la pasada Semana Santa, mientras acompañaba a una de sus grandes devociones, Jesús Caído. La fe, acompañada del sentimiento que la misma despierta, no entiende de espacios físicos y la prueba la daba Ponce en la primera comunión de su hija, donde el Señor de San Cayetano se disponía en el altar, junto a la Patrona de Valencia, la Virgen de los Desamparados.

Mayo iba a ser un mes muy especial para el torero y para su querida ciudad de Córdoba. Y es que el diestro iba a ser el gran triunfador de la Feria taurina de Nuestra Señora de la Salud. El maestro, con 27 años de alternativa, estaba con la ambición y entrega de un novillero. Si bien, la madurez y la técnica las tiene en propiedad y demuestran lo que para uno de los aficionados que se hallaban en Los Califas, Rafael Carmona, es: “un maestro de maestros”. Estocada con defecto y el toro muerto, recordando tal vez grandes faenas con la espada certera más que en las agujas. La plaza se rindió, ondeando pañuelos al grito de “torero, torero”. Ponce se había vaciado y entregado; a la par que enamoraba y cautivaba a su segunda tierra. La salida a hombros por la Puerta de los Califas era el reconocimiento.


Días felices que culminaron en una noche de mayo en Córdoba, en la Puerta de Almodóvar. Enrique Ponce y Paloma Cuevas son los protagonistas de un de vídeo que está causando sensación en las redes sociales del maestro valenciano. Con más de 112.000 visitas, la escena en que Ponce y Cuevas bailan en pleno corazón de la ciudad está dando la vuelta al mundo. Y es que el torero, que lo da todo por la ciudad, es sin duda uno de sus mejores embajadores.

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