No pienses en sacar el móvil: "En mis conciertos no se puede grabar ni hacer fotos"


Los grandes artistas se rebelan contra el uso abusivo de las nuevas tecnologías que, en muchas ocasiones, molestan a los demás con ruidos, luces o manos en alto

Extremoduro./Foto: LVC

Robe Iniesta es uno de los artistas más polifacéticos de nuestro país. Querido y odiado, controvertido y objeto de culto para sus seguidores, el alma máter de Extremoduro abrirá esta noche en el Teatro de la Axerquía la jornada inaugural de la 37 edición del Festival de la Guitarra. El músico extremeño llega a Córdoba con su gira 2017 Bienvenidos al temporal, en la que promociona sus dos discos en solitario: Lo que aletea en nuestras cabezas (2015) y Destrozares, canciones para el final de los tiempos (2016).
Una noche para disfrutar de un músico genial, al que no le gusta el uso de los teléfonos móviles en sus conciertos. Iniesta lo ha dejado claro en sus redes sociales, donde ha explicado que “Ponte a Cubierto es la primera parte de la gira Bienvenidos al temporal”. Y, en ella, “los conciertos son en teatros y auditorios. Y está pensada para hacer conciertos en los que disfrutar escuchando, viendo y sintiendo”. Una disertación previa del guitarrista para establecer que “en los conciertos no se puede grabar ni hacer fotos”.
El carismático líder de Extremoduro ha proseguido, valorando que este tipo eventos son espacios “donde se va a experimentar una catarsis colectiva y a vivir un momento único, con el móvil apagado, o en silencio como poco, para poder desconectar y poder vivir ese momento”. Por ello, Iniesta asegura que el uso de teléfonos en sus actuaciones molesta “a los demás con ruidos, luces o manos en alto”. De tal manera que especifica que no se trata de una “realidad aumentada ni virtual. Es el presente, y si lo estás grabando, te lo estás perdiendo”.
En su mensaje, el compositor de Plasencia valora -con bastantes dosis de profundidad- que “una sociedad que no respeta la propiedad intelectual es una sociedad condenada a servir como mano de obra a culturas más avanzadas”. Y deja claro que lo habitual no es echar a nadie que use el móvil, por parte de los miembros de seguridad. Si bien, “después de avisarles más de una vez, se les invita a salir para borrarlo y, normalmente, se les vuelve a dejar entrar”.

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