Carrasquín, el reclamo más castizo de la 'Shopping Night'


Carrasquín
Bar Carrasquin, durante la Shopping Night./Foto: LVC

El tiempo no pasa por uno de los bares más afamados de Córdoba, Carrasquín. Sobre su barra se escribe la historia de una ciudad que buscó el refugio de los rigores del tiempo, en una copa de cerveza bien tirada o, mejor dicho, expedida con precisión milimétrica, sin concesiones a la galería. Y es que, antes Rafael -y su padre previamente- y ahora Pedro, guardan la esencia de una taberna en la tapa no pasa por ser el elemento imprescindible del reclamo para el cliente, habitual u ocasional, que se deja perder en este rincón de la memoria de la ciudad.
Con las calles del centro llenas y el escenario de las Tendillas a medio gas, en Carrasquín no se cabía. Hasta la puerta, las cervezas, las tapas de tortilla, ensaladilla, calamares rellenos y los molletes han dado cuenta de una madrugada en la los habituales no quisieron desaprovechar una noche donde el bar de siempre, al igual que El Correo, La Platería y otros establecimientos castizos de la zona han querido aportar su historia y su concepto para mostrar que, en la Shopping night, no hay un coto cerrado exclusivamente a lo moderno.
Con las calles repletas de gente, los establecimientos puramente contemporáneos no han sido los únicos en ser visitados en esta noche de fiesta, descuentos, género en las calles y ventas. También los negocios de toda la vida, como es el caso de Carrasquín, han mostrado como el tiempo ni las modas pasan por determinados espacios, que están llamados a ser la memoria viva de una Córdoba que, en noches como ésta, es más que u reclamo comercial. Y es que parte del mismo consiste, precisamente en eso, en reivindicar lo genuino, el espacio al que todos acuden.

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