La campiña cordobesa se llena de aires rocieros


Los rocieros de Córdoba se enfrentan a su segundo día de camino hacia la aldea con un calor sofocante y una fe que puede con todo

Si hay algo que marque la jornada de viernes de los rocieros cordobeses es que se constituye como la primera vez de todo: la primera velá ante el simpecado blanco y oro, el primer despertar frente a la carreta de la filial cordobesa, el primer desayuno junto a los hermanos, los primeros pasos hacia la aldea, la primera misa, el primer rezo, o el primer Ángelus.

Jornada de camino. rocieros
Jornada de camino. /Foto: Jesús Caparrós

Con esto, las decenas de cordobeses que han iniciado el camino de nueve días hasta el Rocío, se han encaminado hacia su primera parada sobre las 08:30 de la mañana. Desde muy temprano el sol amenazaba con complicar los pasos del rociero que, a pesar del calor que ha predominado durante toda la jornada, ha seguido andando, sin dejar ni un momento solo al simpecado.
La campiña cordobesa, sin duda, es la parte más temida del camino de esta hermandad. El motivo principal es la ausencia de sombras en el sendero que, en días como el de hoy, ha sido el principal protagonista. Sin embargo, nada ha podido con la fe de estos valientes peregrinos. También, ha ayudado al caminar la atención que la familia de la finca de La Torbisca ha mostrado a los rocieros de esta tierra. El refresco, un poco de agua, la comida y mensajes de ánimo han dado fuerzas a los peregrinos para encaminarse hasta su última parada.
Así, han llegado hasta el parque periurbano de El Hecho, en las proximidades de la localidad cordobesa de Guadalcazar. En este lugar las carriolas se han ido poniendo cada una en el sitio escogido por el alcalde de carretas y se ha celebrado la misa diaria oficiada por Tomás Pajuelo, capellán de camino de la filial cordobesa. Tras esto, ha llegado el momento de la convivencia, el cante y el baile en torno al Simpecado.